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Capitulo 137: Medición de la presión intraabdominal


Autores:

  •  Silvia Massip Pí

    •  Correo: silviamassip@telefonica.net

    •  Titulación académica: Diplomada en Enfermería

    •  Centro de Trabajo: Cuidados Intensivos Neonatales. Hospital Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España

  •  Raquel Miguel de Paz

    •  Correo: mpraquel@wanadoo.es

    •  Titulación académica: Diplomada en Enfermería

    •  Centro de Trabajo: Cuidados Intensivos Neonatales. Hospital Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España

  •  Yolanda Andrade Hernández

    •  Correo: yandrade69@yahoo.es

    •  Titulación académica: Diplomada en Enfermería

    •  Centro de Trabajo: Cuidados Intensivos Neonatales. Hospital Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España


Medición de la presión intraabdominal

   En condiciones normales presión existente dentro de la cavidad abdominal (PIA), es igual a la atmosférica, es decir 0, o incluso subatmosférica (en caso de RN diagnosticados de hernia diafragmática congénita….) aunque puede sufrir aumentos fisiológicos transitorios con los movimientos respiratorios, la tos, el estornudo, la defecación, etc… o sea, en circunstancias donde aumenta la presión intraabdominal de forma fisiológica, o en forma progresiva como durante el embarazo, tratamiento con diálisis peritoneal o presencia de ascitis.

   La hipertensión intraabdominal  se define como el incremento de la presión dentro de la cavidad abdominal por encima de 10 mmHg.

   El aumento de dicha presión tiene efectos adversos importantes, pudiendo producir un síndrome compartimental abdominal  el cual se define como la disfunción renal, cerebral, pulmonar, cardiovascular y esplénica, secundaria al incremento en la presión intraabdominal que se manifiesta por hipoperfusión generalizada, incremento en las presiones pico de la vía aérea, hipoxemia e hipercapnia, oliguria, traslocación bacteriana y aumento en la presión intracraneala. Cuanto mayor sea el grado de hipertensión intraabdominal, más grave será la disfunción asociada.

   Todos estos motivos justifican el conocimiento de la técnica de medición de la presión intraabdominal y el saber interpretar sus resultados.

    Existen diversas situaciones clínicas en las que es frecuente encontrar un aumento de la presión intraabdominal. Los factores que contribuyen a esta hipertensión intraabdominal incluyen:

  • Traumatismo abdominal extenso

  • Acumulación de sangre y coágulos

  • Edema o congestión intestinal por traumatismo de los vasos mesentéricos

  • Reanimación excesiva de cristaloides

  • Taponamiento perihepático o retroperitoneal después de laparotomía

  • Cierre de la pared abdominal tras una intervención quirúrgica

   El colapso cardiopulmonar o el fracaso respiratorio en pacientes con catástrofes abdominales podrían atribuirse a choque séptico, hipovolemia o falla orgánica multisistémica, pero en realidad puede coexistir con hipertensión intraabdominal. En la gran mayoría de los casos los efectos adversos de la hipertensión intraabdominal no pueden separarse de la enfermedad subyacente. Los efectos fisiológicos de la hipertensión intraabdominal comienzan a darse antes de que el síndrome de compartimiento abdominal sea clínicamente evidente.

 

METODOS DE MEDICION DE LA PRESION INTRAABDOMINAL

   Existen cuatro métodos de medición que pueden agruparse en:

   1. Medición de forma directa → consiste en la introducción de un catéter el cual se adapta a un transductor hidráulico o eléctrico. Este método tiene poca aceptación en la práctica clínica dado que es invasivo y se ha asociado a hemorragia, infección, perforación de víscera o a malas lecturas por colapso o acodadura del catéter

   2. Medición de forma indirecta → se emplean tres técnicas diferentes:

   2.1. Medición a través de un catéter en la vena cava inferior mediante punción femoral. Aunque la lectura de la presión es fidedigna, se dejó de usar por ser una técnica invasiva, asociada a trombosis venosa, hematoma retroperitoneal e infección.

   2.2. Medición de la presión intravesical: se realiza a través de una sonda vesical. Es la técnica más empleada, tanto en las UCIP como en las UCIN, ya que la mayoría de los pacientes graves ingresados en estas unidades son portadores de sonda vesical para monitoreo de diuresis y control del balance hidro-electrolítico. Es la técnica de elección dado que es poco invasiva, carece de efectos indeseables y puede monitorizar la presión intraabdominal de manera continua o intermitente

   2.3. Medición de la presión gástrica: se realiza a través de una sonda gástrica. Aunque no invasiva y carente de efectos colaterales, es poco práctica pues se requieren grandes volúmenes de agua, dado que ésta se fuga a través del píloro; por lo tanto ésta técnica no se emplea en la practica clínica

 

INDICACIONES DE LA MEDICION DE LA PRESION INTRAABDOMINAL

   Una elevación de la PIA es signo de alteraciones agudas en los órganos contenidos en la cavidad abdominal. Es por ello que su medición está indicada en:

  • Pacientes politraumatizados

  • Postoperatorio de cirugía abdominal compleja ((cierres de defectos de la pared, aneurismas, hemorragias, hematomas, peritonitis, oclusión intestinal, empaquetamiento abdominal, reducción de hernias diafragmáticas, postoperatorio de enterocolitis necrotizante, etc…)

  • Pancreatitis aguda

  • Diagnóstico de afecciones abdominales agudas

  • Peritonitis

  • Abscesos abdominales

  • Trombosis venosa mesentérica

  • Ileo paralítico

  • Dilatación gástrica aguda

  • Hemorragia intra o retroperitoneal

  • Edema intestinal y mesentérico tras reanimación agresiva con líquidos

  • Trasplante hepático

  • Perforación uretral con fuga urinaria

 

GRADOS DE HIPERTENSIÓN INTRAABDOMINAL

   Burch clasificó en cuatro grados  la medición de la presión intrabdominal según los valores obtenidos y las alteraciones fisiopatológicas que ésta conlleva.

 

Grado

Presión vesical en cm de H2O

Alteraciones fisiopatológicas

I

10-15

  • No existen cambios significativos salvo periodos cortos de pH ácido en la mucosa del intestino

II

15-25

  • Aumento en el pico de presión inspiratoria máximo

III

25-35

  • Hipercarbia

  • Disminución de la compliance pulmonar

  • Oliguria

 

IV

>35

  • Hipercarbia

  • Disminución de la compliance pulmonar

  • Oliguria

 

 

MATERIAL Y TECNICA DE MEDICION DE LA PRESION INTRAABDOMINAL

   El material necesario para la medición de la PAI es al que sigue:

  • Sonda vesical del calibre adecuado para el tamaño del niño

  • Agua estéril bidestilada (para inflar el balón vesical, si la edad del niño lo permite)

  • Suero salino fisiológico

  • Jeringas de varios calibres

  • Bolsa de recogida de orina de circuito cerrado

  • Llave de tres vías

  • Adaptador universal

  • Sistema y escala de medición hidráulica (igual a la empleada para la medición de la PVC). En caso de tratarse de un transductor electrónico esto será sustituido por un módulo y un cable de presión invasiva. En este último supuesto, y para evitar desconexiones innecesarias, se mantendrá conectado un SSF que se abrirá cuando precisemos realizar la medición de la PAI

  • Paños, gasas y guantes estériles

  • Clorhexidina al 0.1%

Los pasos a seguir para la medición son:

  1. Se realiza el sondaje vesical con todas las medidas de asepsia, antisepsia y colocación de campos estériles

  2. Se coloca la cama en posición horizontal y al paciente en decúbito supino

  3. Se localiza el punto cero de la regla de medición, situada al nivel de la sínfisis del pubis

  4. A la sonda vesical se le adapta una llave de tres vías; una rama de ésta se conecta al sistema de drenaje urinario y otra al sistema de medición de presión que puede ser hidráulico (varilla de PVC) o electrónico; hay que cerciorarse que no existan fugas

  5. Tras verificar que la vejiga se encuentra completamente evacuada se administra 1-2cc de solución salina fisiológica al 0,9%/Kg de peso, dejando cerrado la luz de salida de la sonda vesical

  6. Si el transductor de presión es hidráulico (regla de medición de la PVC) se deja pasar la solución salina fisiológica necesaria para que el tramo de la escala quede libre de burbujas de aire

  7. Una vez logrado lo anterior, la sonda vesical se comunica con la escala de medición y el menisco de agua-orina comienza a descender hasta alcanzar el valor de la presión intraabdominal. Este debe tener una pequeña oscilación con la respiración, que se verifica presionando bajo el vientre del paciente y observando un ascenso del menisco con aumento de los valores de dicha presión

  8. El resultado de la presión intraabdominal se recoge en cm de agua y se convierte en mm de Hg (1 mmHg equivale a 1.36 H2O)

  9. Si el transductor de presión es electrónico el valor saldrá reflejado directamente en la pantalla del monitor

  10. Se extrae la solución salina de la vejiga con la jeringuilla o mediante el desclampeo de la sonda uretral

  11. Dependiendo de si se desea medición intermitente o continua de la presión intraabdominal, se dejará abierto el sistema o cerrado. Es preferible la medición intermitente con la finalidad de evitar el incremento de la presión intravesical y el reflujo vesicouretral secundario y para monitorizar el volumen horario. El riesgo de infección es mínimo dado que se maneja un sistema cerrado y todo el procedimiento se realiza con técnica aséptica

  12. Se retirará la conexión ante cualquier manifestación de intolerancia por parte del paciente (dolor, alteraciones hemodinámicas…)

BIBLIOGRAFIA

  • Neonatología. Tricia Lacy Gomilla. Editorial médica Panamericana

  • Curso de neonatología. Impartido por CSIT, con textos de Raquel Miguel, Maribel Torres y Silvia Massip. Impartido en Madrid en 2004

  • Protocolos y actuaciones de enfermería. Unidad de neonatología del HGUGM

  • Manual de cuidados intensivos neonatales. Boyd W. Goetzman y Richard P. Wennrerg. Harcourt y Mosby, 3ª ed.

  • Manual de cuidados neonatales. John P. Cloherty y Ann R. Stark. Masson 3ªed.

  • Enciclopedia Larouse de la enfermería. Larouse Planeta 1994

  • Revista Guatemalteca de cirugía. Vol.10. Nº 3. Año 2001

  • Rev Cubana Med Gen Integr 2001;17(4):386-9

  • MEDISAN 2002; 6(3):14-19

   

Os invito a que participéis activamente en este capítulo, dejando vuestras aportaciones en la

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ISSN: 1885-7124

Este sitio se actualizó por última vez el 26/02/2014