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Capitulo 131:
Movilización en
politraumatizado
Autores:
Resumen:
La atención precoz al niño politraumatizado es de “vital
importancia” por el éxito terapéutico a conseguir. Para ello es
necesaria una actuación integral que requiere de diferentes aspectos; un
material adecuado, un personal entrenado y unas infraestructuras
coordinadas. La atención especializada de urgencias prehospitalarias
disminuye de buen grado el índice de mortalidad por esta causa, y con
ello en número de las posibles secuelas.
Movilización en
politraumatizado
1.
Introducción
Los
accidentes son la causa más frecuente de muerte en niños de más de 1
año; en España fallecen 250.000 personas por accidentes de trafico; 480
son niños. La mortalidad por otras causas ha disminuido pero por
traumatismos ha pasado ha ser la principal causas de muerte en los
países desarrollados. Las principales causas de muerte por accidente en
la infancia son:
Hay
que proceder siempre a una correcta movilización del niño
politraumatizado (inmovilización) a menos que la permanencia en un lugar
determinado suponga un peligro vital; incendio, explosión, asfixia, etc.
2. Definición.
Definimos el politraumatismo grave pediátrico como aquella situación de
daño corporal que resulta tras un accidente, afectando órganos y
sistemas, con una magnitud tal que pone en peligro la vida del niño.
3. Objetivos.
Describir los
materiales y procedimientos de atención precoz al niño
politraumatizado, en concreto, específico para la movilización
tras un politraumatismo.
4. Desarrollo del
capítulo
Equipo y material
-
Collarines
cervicales.
-
Inmovilización
cervical. “Dama de Elche”.
-
Dispositivo
de liberación e inmovilización.
-
Férulas
inflables de miembros superiores e inferiores (pantalones de aire).
-
Férulas
de vacío de miembros inferiores y superiores.
-
Colchón
de vacío.
-
Camilla
desmontable tipo “cuchara”.
-
Correas
de inmovilización.
-
Férulas
inflables
-
Férulas
de tracción.
Descripción de la técnica. Atención al
niño politraumatizado. Movilización
En la etapa
prehospitalaria es necesario llevar lo antes posible el niño al
hospital pero siempre evitando situaciones de “cargar y llevar”. La
atención a la víctima tiene preferencia sobre la extracción y el
traslado, salvo que el tiempo empleado ponga en peligro la vida del
niño. Idealmente un niño politraumatizado no debe ser movilizado por un
personal no cualificado; solo estaría justificado en situaciones en las
que se puedan producir nuevas lesiones o agravarse las ya existentes. La
movilización del niño se realizará para:
-
Protegerle
de un nuevo incidente, por su localización (por ejem. En una
carretera) o por las características del accidente en sí (peligro de
incendio)
-
La
realización de una reanimación cardiopulmonar (RCP) ante un paro
cardiorrespiratorio (PCR).
Antes de realizar una movilización en un niño politraumatizado hay que
identificar y tratar posibles lesiones que pongan en riesgo la vida del
niño; obstrucción de la vía aérea, neumotórax a tensión, shock
hipovolémico, etc.
La
permeabilidad de la vía aérea es un paso muy importante en la atención
prehospitalaria descrita; para ello valoraremos el llanto y la voz, y el
requerimiento del niño sobre los padres, ya que eso supone conservación
de la vía aérea. En caso contrario, junto con la detección de signos
como hipoxemia e hipercapmia nos llevaran a la necesidad de conseguir
una vía aérea permeable, pero siempre acompañado del control de la
columna cervical.
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Se
tratará a todo politraumatizado como si tuviese una lesión
de columna cervical hasta que se compruebe que no existe
lesión |
Ante
cualquier niño politraumatizado (sobretodo en situaciones de lesiones
por encima de clavículas, traumas por alta velocidad, precipitados y
ahogados) que solo nos indique dolor por el lloro, hasta que no se
descarten lesiones por la exploración médica y las pruebas radiológicas,
deberemos sospechar de una posible lesión medular, y tratar al niño como
tal. Hay que recordar que en los niños es frecuente la lesión de la
médula espinal sin encontrar hallazgos radiológicos patológicos (SCIWORA:
Spinal Cord Injury WithOut Radiographic Abnormality)
Antes de la inmovilización del niño en la extracción deberemos tener en
cuenta algunos factores:
-
Su
localización (por ejemplo dentro de un vehículo) En el caso de
encontrarse encarcelado necesitará medios de excarcelación y
personal de rescate.
-
Su
posición.
-
Riesgos
asociados: vulnerabilidad ante un nuevo accidente, incendio,
explosión, electrocución, etc.
Durante la
movilización del niño:
-
Se debe
realizar un “empaquetado” del niño inmovilizando lo máximo posible
la columna vertebral y las extremidades.
-
Cada
movimiento debe de realizarse cuidadosamente. Su vida puede depender
de nosotros, al igual de la posible aparición de secuelas por una
mala movilización del niño (incorrecta inmovilización).
-
Evitaremos
la producción de dolor en la movilización, tanto “in situ” como en
el traslado en la unidad móvil al centro hospitalario.
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Antes de movilizar a un paciente politraumatizado deberemos
de inmovilizar la columna vertebral y las extremidades
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Control de la columna cervical
Deberemos en todo momento mantener la alineación cabeza-cuello-tronco,
evitando movimientos de flexión, extensión o rotación.
Tendremos
especial cuidado de la columna cervical en los siguientes
procedimientos:
-
En el
propio rescate.
-
En la
valoración del estado de conciencia.
-
Al
colocarlo en posición lateral de seguridad (PLS).
-
Al
colocarlo en decúbito supino (por ejem. En el caso de tener que
hacer una RCP).
-
Al
abrir la vía aérea (por ejem. en la maniobra “Frente-Mentón”).
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La
alineación manual de la columna se mantendrá hasta la
colocación de un collarín cervical |
Los
collarines cervicales ideales son los de apoyo mentoniano tipo “Philadelphia”;
existe un modelo con orificio cervical anterior para poder palpar el
pulso carotídeo.
Procedimiento:
-
Tracción
cervical. El primer reanimador colocando las palmas de sus manos
sobre el cráneo del niño (las manos sobre las orejas, con los dedos
índice y medio bajo la mandíbula) traccionará suavemente de forma
longitudinal.
-
Colocación
del collarín. El segundo reanimador, desde uno de los lados del
niño, deslizará la lengüeta más larga del collarín por debajo del
cuello del niño; después ajustará la parte delantera (mentón del
niño); comprobará que el collarín se ha quedado bien fijado, no
permitiendo movimientos de flexión, extensión o rotación. Finalmente
se cerrará el collarín con la otra lengüeta.
Extremidades
La incidencia en extremidades es menor en los niños que en los adultos,
pero dado que estos últimos se encuentran en fase de crecimiento, si las
lesiones se producen en los cartílagos de crecimiento es muy frecuente
la aparición de secuelas.
La
inmovilización con férulas con la tracción de la fractura es el
tratamiento básico en las fracturas de las extremidades.
Con la inmovilización pretendemos realinear el miembro fracturado para
disminuir la hemorragia, el dolor y evitar lesiones en los tejidos
blandos adyacentes al foco de fractura.
Es importante realizar un control de los pulsos en las extremidades
fracturadas antes y después de alinear la fractura y colocar la férula
de inmovilización. Si en cualquier maniobra dejáramos de notar el pulso
volveríamos a realizar la tracción antes de colocar la férula.
A ser posible, se debe inmovilizar una articulación proximal y otra
distal a la lesión.
En el caso de las luxaciones, si no contamos con personal experimentado,
no está indicada la tracción, sino la simple inmovilización en la
posición que ha adoptado el miembro.
Espalda
Se inmoviliza en un medio lo más rígido
posible como una camilla de cuchara o una tabla rígida espinal.
Ambos sistemas sirven para la extracción y
rescate como para el traslado hasta el hospital procurando
almohadillarlos en los traslados con una duración de más de 2 horas.
Para su colocación hay dos técnicas: Puente Holandés y
Volteo Lateral.
-
Puente Holandés
-
Para realizar esta maniobra el número
mínimo de rescatadores para realizar esta técnica es de cuatro
siendo uno el que coloque la camilla de cuchara o tabla rígida;
aunque el número ideal es de cinco.
-
Siempre debe haber en el grupo un
“experimentado” que de las órdenes al resto encargándose de la
inmovilización cervical.
-
El paciente, que está en decúbito supino,
queda entre las piernas de los rescatadores, que colocan sus
manos a ambos lados del paciente en hombros, pelvis y rodillas,
y un cuarto rescatador (el más experimentado), que sujeta la
cabeza y el cuello.
-
A una orden dicha por el rescatador que se
encarga de la cabeza, se efectúa un mínimo levantamiento hacia
arriba; justo para que un quinto rescatador deslice un tablero
o camilla bajo el paciente.
-
Cuando la camilla está justo debajo del
paciente, una segunda orden hace que el paciente se baje para
colocarse sobre ella para su posterior transporte.
-
Volteo Lateral
-
El número mínimo de rescatadores para realizar
esta técnica es de tres.
-
Antes de realizar esta técnica, debemos pensar
sobre qué costado vamos a hacer girar al paciente, en función
del espacio existente y de la situación de las posibles
fracturas en las extremidades.
-
El rescatador con más experiencia sujetará la
cabeza, teniendo presente la colocación de las manos para evitar
cruces peligrosos de las mismas al rodar el paciente. Este
rescatador será el que decida cuándo realizar los movimientos
siguientes.
-
Otro rescatador se encargará de coger al paciente
por el hombro y la pelvis, por el lado contrario al que va a
girar. Un tercero, por ese mismo lado, hará girar al paciente
cogiendo por la cadera y la rodilla.
-
En un solo tiempo y a la orden dicha por el
rescatador encargado de la columna cervical, se mueve a la
víctima hacia el resto de los rescatadores pasándolo a la
posición de decúbito lateral.
-
Antes de acoplar a la espalda del paciente la
tabla espinal o camilla de cuchara se puede aprovechar su
situación para realizar una exploración exhaustiva del resto de
la columna vertebral (mediante la inspección y palpación)
-
Tan sólo quedaría colocar al paciente con la
camilla ya acoplara en decúbito supino.
-
Importante recordar la necesidad de fijación con
cinchas o cinturones del paciente a la camilla para evitar
posibles volteos y caidas.
En General:
-
Cuando
la gravedad de las lesiones lo permita, siempre deberemos
inmovilizar antes de movilizar a ese paciente; tratándolo como si
fuera un bloque compacto; inmovilizando todas sus extremidades y
siempre respetando el eje que forma la cabeza, el cuello y el
tronco.
-
Control
de la movilización. La inmovilización adecuada del niño se logra
colocándolo en la posición neutra.
-
Control
de la vía aérea (ésta siempre debe estar permeable en todo momento).
-
Control
de fracturas cerradas. Inmovilización mediante férulas.
-
Control
de fracturas abiertas que puedan provocar laceraciones musculares
vasculares y nerviosas.
-
Control
de la hemorragia. Mantenimiento de la vía venosa permeable. Para
facilitar el trabajo y evitar extravasaciones intentaremos colocar
la vía venosa en una zona que nos permita inmovilizar al niño y
acceder fácilmente a ella para administrar fármacos, etc…
-
Control
del dolor. Administrar analgesia según prescripción facultativa.
Consultar posible historia de alergias farmacológicas.
-
Siempre
que sea posible y que las fracturas nos lo permitan, la posición en
el traslado del niño será con una angulación de 20-30º para
facilitar la mecánica ventilatoria y evitar una brocoaspiración; así
como realizar una disminución de la PIC en los traumatismos
craneoencefálicos.
-
La
movilización en bloque se debe realizar, como mínimo, con tres
rescatadores; siendo el más experimentado es que mande las acciones
colocándose a la cabeza del paciente para comprobar la simultaneidad
de las maniobras de los demás rescatadores y encargarse de la
columna cervical.
Transporte del niño politraumatizado
El
transporte sanitario puede ser terrestre (ambulancia, aéreo (helicóptero
o avión sanitario) o marítimo; dependiendo de la distancia al hospital,
gravedad del paciente y condiciones meteorológicas.
Antes de realizar el transporte se debe realizar una evaluación del
paciente según el ABC y reevaluar todas las conexiones e
inmovilizaciones.
Durante el traslado no nos debemos olvidar de asegurar al niño a la
camilla o silla del medio de transporte. Debe ir correctamente tapado y
aislado del frío.
Sería deseable que en todos los traslados se utilizara el colchón de
vacío para aislar al enfermo de las vibraciones que ocurren durante el
transporte.
5.
Bibliografía
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Domínguez
Sanpedro P, de Lucas García N et al.
Asistencia inicial al trauma pediátrico y reanimación cardiopulmonar.
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Serrano
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Transporte
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UNICEF.
Estudio de las muertes por lesiones en niños en países ricos.
Innocenti Report Card. 2002; 2.
6. Glosario y
Siglas Utilizadas
-
Férula: Dispositivo ortopédico para
inmovilización, anclaje o sujeción de cualquier parte del cuerpo.
-
P.L.S.:
Posición Lateral de Seguridad
-
Politraumatizado:
Lesionado con dos o más lesiones traumáticas periféricas, viscerales
o complejas que asocian un riesgo vital inmediato o secundario.
-
R.C.P.: Reanimación Cardiopulmonar
|
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