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Capitulo 117: Avances biomédicos en gastroenterología infantil


Autores:

  • Manuel Martín González

    •  Correo: mmmg@cajamar.es

    •  Titulación académica: Doctor en área Pediátrica

    •  Centro de Trabajo: Unidad de Gastroenterología Pediátrica Pediátricos. Hospital Torrecárdenas. Almería. España


Avances biomédicos en gastroenterología infantil

GASTROENTEROLOGÍA

   En los años recientes se han extendido extraordinariamente nuestros conocimientos sobre fisiología gastrointestinal y en particular del crecimiento y maduración del tracto digestivo en el niño. Comprendemos mejor la fisiopatología de muchos procesos y nos hemos beneficiado de importantes contribuciones tecnológicas aplicables tanto para el diagnóstico, como para el tratamiento.

   Destaquemos algunas de las patologías:

  • Alergia e intolerancia a la proteína de la leche de vaca. La evolución del niño desde el momento del nacimiento, en ocasiones por condicionantes fisiológicos de inmadurez o por patologías que afecten al aparato digestivo, de origen infeccioso, alérgico o disregulación inmunoalergica, puede ser alterada  por una serie de situaciones en las que el niño debe de ser alimentado con formulas especiales. Su prevalencia oscila entre el 4-5%. Las reacciones alérgicas en general han aumentado su frecuencia en los últimos años, tanto la alergia alimentaría, como la dermatitis atópica, el asma y la rinitis alérgica. Es también frecuente que los niños alérgicos a la leche de vaca lo sean asimismo al huevo y al cacahuete; observadose una fuerte asociación entre la alergia  a estos alimentos y la dermatitis atópica. En los niños que presentan estas reacciones se han descrito una serie  de anomalías inmunológicas con mayor producción de células Th2, implicadas directamente en la síntesis de IgE, después de la activación de las CD4, en detrimento de la TH1, responsables de la inmunidad celular y general; por ello a mayor numero de infecciones menor producción de Th2 y descenso de la incidencia de los procesos alérgicos. Su tratamiento  se basa en el uso de hidrolizados de proteínas vacunas y de proteínas de soja, durante el tiempo necesario. Gran interés, tiene el desarrollar métodos de prevención. El  desarrollo de enfermedades atópicas depende de factores genéticos y de exposición a factores ambientales y del interjuego citado entre las células Th1 y Th2. Se ha comprobado que la forma precoz  de alimentar al lactante influye en el desarrollo de la alergia, asi como la exposición diaria a alergenos inhalados y a humo de tabaco. En lactantes de alto  riesgo, la lactancia materna durante más de 4 meses, junto  con la administración de un hidrolizado de alto grado y la exclusión de alimentos sólidos durante esos mencionados 4 a 6 meses, disminuye la incidencia posterior  de alergia a la leche de vaca, pero en cambio la modificación de la dieta durante el embarazo no ejerce al parecer ningún efecto. Los probióticos ayudarían al predominio de las Th1, por lo que su administración disminuiría el riesgo alérgico en la embarazada que previamente tuvo otro hijo alérgico a la proteína de leche de vaca.

  • Diarrea aguda. A lo largo de la historia, la diarrea aguda, ha sido una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en la infancia. Se estima que a escala mundial, cada una de las 140 millones de niños nacidos anualmente experimenta una media de 7 a 30 episodios de diarrea en los primeros 5 años de vida y 11.000 niños fallecen diariamente por este motivo. Esta mortalidad es a expensas, casi totalmente, de países en desarrollo. En los países industrializados, a pesar de unas condiciones sanitarias infinitamente mejores, la gastroenteritis aguda sigue siendo una de las primeras causas de morbilidad infantil y de demanda de atención sanitaria. La Sociedad Europea de Gastreoenterologia y Nutrición Infantil (ESPGHAN), ha establecido en dos ocasiones un conjunto de recomendaciones para el manejo de los niños europeos con gastroenteritis. En 1992 fueron publicadas las guías para la composición óptima de las soluciones  de rehidratación oral. En 1997 el grupo de trabajo sobre diarrea aguda de dicha sociedad publicó las recomendaciones para la alimentación en la gastroenteritis infantil. Establece que el tratamiento óptimo debe de consistir en la rehidratación oral durante 3-4 horas seguida de una reintroducción rápida de la alimentación habitual. La lactancia materna ha de continuarse en todos los casos y no se considera justificado, en la mayoría de los niños, el uso de  una leche sin lactosa o de un hidrolizado de proteínas vacunas o de soja. Estas recomendaciones han sido sintetizadas en el 2001, como los pilares básicos del tratamiento correcto de la gastroenteritis aguda.

  • La enfermedad celiaca, cuya incidencia es de 100-200 individuos según las distintas publicaciones, se produce por la interacción de factores ambientales y genéticos en individuos genéticamente predispuestos, dando lugar a una respuesta inmune inadecuada frente al gluten del trigo y proteinas similares en cebada, centeno y posiblemente  avena. El gluten tiene un efecto doble mediado por la inmunidad innnata (efecto tóxico directo sobre el epitelio) y la inmunidad adaptativa o específica  (a través de los linfocitos T CD4+ de la lamina propia o tejido subyacente al epitelio). En la actualidad el único tratamiento disponible y efectivo es la dieta sin guten, cuyo cumplimiento estricto lleva a la recuperación de la mucosa intestinal, la remisión de los síntomas y la negativización de las pruebas serológicas. Sin embargo, la ingestión inadvertida o las trasgresiones voluntarias son frecuentes, especialmente en los pacientes adultos con escasa o nula sintomatología al diagnóstico o identificados en estudios poblacionales o de familiares. La búsqueda de nuevos tratamientos se ha centrado por un lado en la modificación del agente desencadenante, cuyo fin seria conseguir una harina sin gluten con las propiedades necesarias para hacer pan o en la que se haya eliminado los fragmentos tóxicos, y por otro, en la modificación de la respuesta inmunológica frente al gluten, impidiendo la activación de los linfocitos T efectores de la mucosa intestinal o bloqueando las moléculas mediadoras de la inflamación. La tarea de obtener variedades de trigo desprovistas de fragmentos tóxicos puede ser inviable debido a la complejidad de la biología molecular y la genética vegetal. Seria difícil que los cereales obtenidos por ingeniería genética reemplazaran por completo a los cereales “normales” y tóxicos para los celiacos, sin olvidar que estos nuevos cereales modificados podrían haber perdido las propiedades de panificación. Mas fácil podría ser  la selección por métodos tradicionales de variedades de trigo con menor contenido de estos fragmentos. La estrategia terapéutica que más interés ha suscitado hasta el momento es la posibilidad de utilizar suplementos enzimáticos de origen bacteriano, como la enzima prolil-endopeptidasa (PEP), capaces de hidrolizar o destruir (detoxificar) los fragmentos del gluten. Sin embargo, hay varias cuestiones que deben de ser resueltas antes de que su administración oral pueda establecerse como terapia útil, dado que su actividad enzimática no es elevada y desconocemos cual es la dosis necesaria para inducir la destrucción efectiva del gluten antes de que los fragmentos tóxicos lleguen a la mucosa intestinal. La estrategia  mas  atractiva es el desarrollo de una vacuna capaz de suprimir la respuesta inmune especifica frente al gluten. Varios son los mecanismos que se podrían suscitar. Una posibilidad es interferir la presentación de antígeno/gluten (silenciamiento del sistema inmune), mediante el bloqueo de las moléculas HLA-DQ2 o DQ8 con fragmentos sintéticos similares ( no estimuladores de linfocitos T) que impiden la unión de los fragmentos tóxicos. Otra posibilidad es actuar sobre la activación de los linfocitos T efectores en a mucosa intestinal, induciendo una respuesta inmunoreguladora capaz de suprimir la inflamación local. Finalmente, se podría inducir  el bloqueo de las citoquinas, principales mediadores de la respuesta inmunológica producida  por células presentadoras de antígeno y linfocitos activados. En definitiva, la dieta sin gluten es el tratamiento de elección en la enfermedad celiaca (eficaz y seguro). Se están buscando tratamientos  complementarios para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Una posibilidad es obtener cereales con los que producir harinas sin gluten, pero adecuadas para hacer pan (aunque esta tarea parece ser difícil). La manipulación de la respuesta inmunológica frente al gluten puede tener efectos indeseados. Hay que valorar su eficacia y seguridad en modelos animales (de los que carecemos en estos momentos). Por tanto, todos los posibles tratamientos que se  han citado anteriormente, se encuentran en fase de  estudio y pasaran años antes de que puedan ser utilizados en clínica.

  • El desciframiento de las bases moleculares y genéticas de las diarreas congénitas ha supuesto un avance importante en la lucha contra el fracaso intestinal. Este conocimiento molecular ha permitido establecer un diagnóstico  precoz y un tratamiento adecuado para una patología que hace años era causa de mortalidad por la inexistencia de terapias adecuadas. Hace años, los niños con diarrea congénita morían por el fracaso intestinal que origina este cuadro, pero se desconocía la causa por la que se producía, y por tanto, no se podía aplicar un abordaje adecuado. En estos momentos estamos en condiciones,  no solo de concretar la causa por la cual se desarrolla el cuadro, sino descifrar su base genética, de tal forma que en una familia puede haber varios afectados por la misma enfermedad. Así, se detecta precozmente y se establecen medidas que permitan una calidad de vida adecuada para estos enfermos.

  • Colonización por helycobacter pylori. Este es un germen espiral, flagelado, gran negativo, que causa la mayoría de las gastritis encontradas en la valoración endoscópica en los niños estudiados por epigastralgia recurrente. No esta claro los mecanismos por los que produce inflamación de la mucosa gástrica. Los consensos de expertos recomiendan la erradicación del Helycobacter  pylori en todo paciente que presente una ulcera causada por este germen, con triple terapia.

  • El tratamiento ideal de cualquier enfermedad es erradicar su causa. Si esto no es posible, la terapéutica se dirige a bloquear el/los elemento (s) clave de su mecanismo fisiopatológico y producir el menor número de efectos secundarios. Estas maniobras deben de asociarse a la curación de la enfermedad o a una alta efectividad terapéutica, reflejada en la desaparición o en una importante mejoría de los síntomas. En las enfermedades crónicas, además, el tratamiento debe de evitar o minimizar el número de recidivas. En la enfermedad inflamatoria intestinal, el primer objetivo (curación) no es posible por ahora, dado que conocemos poco de su etiología y de los mecanismos que producen las lesiones y las manifestaciones clínicas. Además, en el concepto “enfermedad inflamatoria intestinal”, se incluye un importante número de entidades clínicas que se manifiestan morfológicamente en forma de inflamación y ulceración intestinal que pueden tener distinta gravedad, localización (es), evolución (a corto o largo termino) y respuesta  a los tratamientos utilizados. Todo ello sugiere,  que nos hallamos ante un complejo grupo de entidades cuyo denominador común es la inflamación y ulceración del intestino, pero  que los mecanismos fisiopatológicos predominantes que conducen a estas lesiones pueden ser distintos. Por ello la limitación de este concepto a dos entidades , enfermedad  de Crohn y Colitis ulcerosa es una simplificación que la realidad clínica y patológica pone en entredicho diariamente. Esta variedad de presentaciones y evoluciones clínicas, localizaciones en el intestino, asociaciones con síntomas sistémicos y otras entidades clínicas y respuestas terapeúticas, pueden estar condicionados por la existencia de distintas bases genéticas (se trata de enfermedades poligénicas) y/o elementos iniciadores (ambientales). El objetivo de los tratamientos de la enfermedad inflamatoria intestinal hasta hace unos pocos años, ha sido fundamentalmente  conseguir la desaparición o la mejoría de la sintomatología clínica y obtener una normalización de la respuesta biológica inducida por el proceso inflamatorio. La desaparición o persistencia de las lesiones intestinales no han sido objetivo fundamental, ya que no condicionaban la evolución clínica, excepto en el caso que estas produjeran síntomas mecánicos o alteraciones del curso normal del contenido intestinal (estenosis o fístulas). Estos tratamientos siguen utilizándose en la actualidad por su alta efectividad clínica a corto plazo (esteroides, inmunosupresores), pero por sus efectos secundarios a corto y/o largo término, han hecho que se busquen alternativas a los mismos. Por otro lado, el debate sobre la necesidad o no, de intentar inducir la respuesta anatómica al tratamiento (desaparición de las lesiones endoscópicas o histológicas) ha seguido vivo hasta hace relativamente poco tiempo. En los últimos años han aparecido en el arsenal terapéutico de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, los denominados tratamientos biológicos, que incluyen elementos (generalmente anticuerpos antimonoclonales) dirigidos al bloqueo de ciertas moléculas implicadas en la respuesta  inflamatoria o de sus receptores en las membranas celulares. Por otro lado, también se han diseñado sustancias recombinantes que intervienen en la regulación de la respuesta inflamatoria (IL-10). El advenimiento de estas modalidades terapéuticas en la enfermedad inflamatoria intestinal y otras enfermedades de base autoinmune, ha significado un importante avance, no solo por aportar  nuevas opciones en el tratamiento, con el animo de modificar de manera mas especifica la respuesta inflamatoria, sino también por haber introducido al clínico en los conceptos fisiopatológicos de las mismas y abierto el debate sobre los potenciales beneficios de la reparación anatómica (macro y micro) de las lesiones intestinales.

  • Dentro de los avances tecnológicos en el diagnostico de enfermedades digestivas sobresale la endoscopía con fibra óptica. El desarrollo de la endoscopia digestiva pediátrica, tanto la alta como la colonoscopia,  ha permitido el diagnostico y tratamiento de patologías anteriormente no estudiadas en los niños, convirtiéndose en una de las técnicas mas empleadas en el estudio de procesos digestivos infantiles. En manos de endoscopistas pediátricos expertos, es una técnica de fácil realización, tolerable por el niño y sin complicaciones. A la seguridad de la técnica ha contribuido de forma eficaz el desarrollo de Unidades de Endoscopia Pediátricos con personal auxiliar experimentado y acostumbrado al trato con los niños. A ello, también  ha contribuido la fabricación de endoscopios mas finos, con mayor calidad de visión y con un canal de trabajo mas amplio, que ha permitido la realización de técnicas diagnósticas y terapéuticas mas complejas. La incorporación de la capsula endoscópica, permitirá el estudio de zonas de intestino delgado, que aun permanecen oscuras.

  • No menos importantes han sido los avances farmacológicos con el desarrollo de drogas, tales como los bloqueadores de receptores H2 y las distintas generaciones de los inhibidores de la bomba de protones para la terapia de la enfermedad ulcerosa y en la situación de ulceras de estrés, conjunto de erosiones múltiples superficiales y difusas que predominan en el cuerpo y fundus gástrico , producidas en situaciones de estrés e ingesta de fármacos gastroerosivos, siendo su complicación mas importante la hemorragia digestiva aguda que se puede manifestar por hematemesis o sangrado por sonda nasogástrica y/o melena (sangre digerida en heces), en ocasiones con repercusión hemodinámica. Destacar asimismo, los ya mencionados, fármacos inmnusuprersores empleados en las enfermedades inflamatorias del intestino, , así como en afecciones hepáticas autoinmunes o transplantes. Mención especial supone la incorporación de las terapias biológicas en el tratamiento de la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Tendrán también aplicaciones en el futuro, en afecciones del intestino, los fármacos de reemplazo o la substitución de déficit enzimáticos, lo que permitirá una vida más confortable para muchas personas.   Se espera el desarrollo de drogas más seguras y efectivas para obtener inmunosupresión en las afecciones de patogenia inmunoalérgica.

 

NUTRICIÓN

   La ciencia de la nutrición es una de las que mas cambios ha sufrido en el ultimo siglo, debido al progreso tecnológico y al conocimiento de la importancia que la nutrición tiene en la prevención del riesgo de enfermar. El conocimiento de unas correctas normas nutricionales, debe de ser un eslabón esencial en la consulta diaria del pediatra, que además debe de comunicar estos conocimientos a la familia y los educadores, que son a la postre los que ofrecen los diferentes alimentos a los niños. El uso de la pirámide de alimentos publicada en 1992, es un medio sencillo para enseñar buenas practicas dietéticas en la consulta medica, pues clasifica los alimentos en grupos fáciles de comprender y recomienda servir raciones de cada uno, para lograr los objetivos deseados. Aplicada al adolescente se puede modificar en relación con los hábitos y costumbres de un área determinada y en el caso de nuestro medio adaptarla a la dieta mediterránea.

   El conocimiento de las necesidades nutricionales del lactante en los primeros meses se ha obtenido del modelo biológico insuperable que es la leche materna. Se admite que ésta, es capaz de cubrir por si sola las necesidades energéticas hasta  los 6 meses, pero a partir de entonces podrian establecerse carencias de algunos nutrientes. La ESPGHAN, establece que la alimentación complementaria no se introduzca antes de los 4 meses ni después de los 6 meses. Las fórmulas de inicio deben de asemejarse todo lo posible a la leche de mujer. Las recomendaciones de ingesta mas utilizadas son las elaboradas por el Comité de Expertos Food and Nutrition Board de la Nacional Research Council en su edición de 1989, donde es establecen las RDA o raciones dietéticas recomendadas para cubrir las necesidades.

   Asimismo, importantes son los nuevos conocimientos efectuados en la nutrición para las afecciones que alteran la capacidad digesto absortiva del tracto gastrointestinal.

   El síndrome de intestino corto es uno de los motivos mas comunes de fracaso intestinal. En pediatría, la mayoría de los casos de intestino corto se producen en el periodo neonatal y sus causas mas frecuentes son: enterocolitis necrotizante, atresia de yeyuno ileal, enfermedad de Hirschprung total en el neonato, anomalías vasculares congénitas y defectos de la pared intestinal como gastrosquisis u onfalocele. El tratamiento incluye la prevención y control de las infecciones, el balance hidroelectrolítico y el soporte nutricional, normalmente parenteral. Sin embargo, la nutrición enteral  y/o parenteral toca techo cuando aparece perdida de accesos venosos o daño hepático irreversible, entre otros. En estos casos el trasplante intestinal es la única opción terapéutica a medio plazo del síndrome de intestino corto.

   La estimulación del crecimiento intestinal con factores de crecimiento o incluso el crecimiento intestinal utilizando la ingeniería de tejidos son dos de las potenciales formas de abordaje del síndrome de intestino corto. La posibilidad futura  de emplear hormona de crecimiento y otros fármacos tróficos que permitan que el intestino se desarrolle y regenere mas rápidamente, así como el perfeccionamiento de los inmunosupresores que eviten el rechazo, una de las complicaciones mas comunes, constituyen las líneas de tratamiento mas innovadoras para los próximos años. Es de destacar el futuro esperanzador abren estas líneas de investigación que pasan por la combinación de inmunosupresores de tercera generación, de terapias tróficas como la hormona de crecimiento, sin olvidar la potenciación de las donaciones de intestino.

   Sobresale también la iniciación de la alimentación parenteral hoy aplicada en el mismo ámbito domiciliario y el desarrollo de productos especiales para distintas patologías de la digestión-absorción.

   Es esperanzador el futuro de nuevos productos alimentarios para ser utilizados en afecciones digestivas de naturaleza inmunoalérgica. En este terreno, particularmente la industria alimentaría y las instituciones de investigación, están trabajando para desarrollar mejores métodos para identificar los componentes de fórmulas de hidrolizados proteicos que todavía mantienen poder sensibilizante y, a la vez, obtener mejores fórmulas con péptidos de cadena más corta y de mejor gusto. Necesitamos también un mejor conocimiento de los factores que afectan la expresión de un fondo alérgico de tal manera que podamos instituir medidas preventivas más eficaces.  

   En otra patología donde se han  obtenido notables avances, es en el conocimiento de la  Fibrosis Quística, con la descripción de las mutaciones génicas y de las alteraciones en el transporte del canal celular del cloro.  La utilización de enzimas pancreáticas en los pacientes con insuficiencia pancreatica, una nutrición adecuada, la limpieza mecánica de las secreciones purulentas del tracto respiratorio inferior y el tratamiento antibiótico enérgico de las exacerbaciones pulmonares son las bases del tratamiento de la Fibrosis Quística. Todas estas atenciones, precisan la colaboración de distintos especialistas y deben de centralizarse en unidades multidisciplinarias especializadas. Otros tratamientos adyuvantes son los broncodilatadores, la terapia antiinflamatoria (ibuprofeno, corticoides en algunos casos), DNasa y las soluciones salinas hipertónicas. El trasplante pulmonar es la ultima opción terapéutica en los pacientes con enfermedad pulmonar crónica que es incompatible con la supervivencia a pesar de haber recibido un tratamiento medico intensivo. Se trabajará seguramente para obtener drogas que influyan sobre los mecanismos de transporte de membrana, de tal manera que se mejore el pasaje del cloro y con ello se modifiquen las alteraciones provenientes por las secreciones espesas y obstructivas. Más ambiciosa resulta lograr con la terapia génica la curación básica de la enfermedad, con el reemplazo del gen anormal en las células epiteliales, sobre todo del tracto respiratorio

 

HEPATOLOGÍA

   Si nos adentramos brevemente en la mención de los avances de Hepatología sin duda que el más notable ha sido el obtenido en la década pasada, con la contribución del transplante de hígado para el tratamiento de la enfermedad hepática terminal. Hasta 1980 disponíamos nada más que de medios de soporte para esa condición, hoy en día el reemplazo hepático ha permitido un cambio sustancial, quedando la terapia de soporte reservada para mantener el paciente en condiciones adecuadas para efectuar la sustitución del órgano.  La mejora de las técnicas, los cuidados postoperatorios, el uso de adecuados inmunosupresores y el control o prevención de la infección permiten que un mayor número de niños se beneficien de este extraordinario recurso. En esta dirección avanzan asimismo los transplantes de intestino delgado.  

   Nos queda por resolver muchos aspectos de las afecciones que causan daño hepático y son responsables de llevar al transplante, entre ellas la atresia de vías biliares. La creciente demanda de este recurso seguirá planteando problemas por la disponibilidad de donantes y de recursos económicos por su alto costo.   Como lo señala el Dr. W. Balistreri en patología hepática se vislumbran nuevas estrategias para el tratamiento médico de las enfermedades metabólicas que ocasionan daño hepático, entre las cuales menciona: a) la terapia de reemplazo para los niños con enfermedad hepática debida a errores congénitos de la biosíntesis de ácidos biliares. b) el bloqueo enzimático para el tratamiento de la tirosinemia y de otras metabolopatías; c) la terapia quelante/antioxidante para la hemocromatosis neonatal.  

   La infeccion causada por el  virus de la hepatitis C es en todo el mundo una causa  importante de morbimortalidad. En nuestro medio afecta al 1% de la población general y al 0.3% de la población pediátrica. En general la trascendencia de  esta enfermedad radica en su elevada frecuencia de evolución a cronicidad (60-80%) con posibilidad de desarrollo en mayor o menor medida de cirrosis hepática o hepatocarcinoma. La corta historia  de esta infección, el virus fue descubierto en 1988, hace que todavía, y esto es especialmente  asi en los niños, queden bastantes preguntas sin una respuesta clara respecto a la hepatitis por VHC. La experiencia en el tratamiento de niños con hepatitis crónica por VHC es reducida y limitada al interferón alfa (efecto antiviral  mediante inmunoestimulación). Actualmente parece demostrado, en estudios con población adulta, que la asociación de un antiviral (ribavirina) mejora esta respuesta para todos los tipos de pacientes, con una respuesta sostenida, tras 48 semanas de tratamiento, del 38-43% frente al 13-19% obtenido solo con interferón. También la disponibilidad de una forma de interferón unida  a una molécula de etilenglicol (interferón pegilado) que posee una vida media mas larga y una mejora en su farmacocinética facilita la comodidad de su administración, haciendo posible su administración semanal mejorando hasta casi duplicar la respuesta frente al interferón anterior. Por este motivo el tratamiento actual se basa en la asociación de interferón alfa pegilado y ribavirina.

   En nuestro medio, el 1-2% de la población general es portadora de Virus hepatitis B. España, junto con otros países mediterráneos, se considera un área de prevalencia intermedia. La forma de transmisión predominante  es horizontal. Alrededor de la mitad de los casos se adquieren en la infancia por convivencia con un portador o, mas  raro, por transmisión vertical. Con  estos datos los países con capacidad económica han adoptado medidas de prevención con vacuna universal en la infancia y a grupos  adultos de riesgo (trabajadores sanitarios, afectos de enfermedades que hacen necesario transfusiones o hemodiálisis convivientes con portadores etc). En la actualidad todas las comunidades autónomas en España incluyen esta vacuna en el calendario, generalmente iniciándola en el periodo neonatal y vacunando a los 11-13 años a los niños que no la recibieron antes.  Es desconocido el motivo que subyace en la evolución crónica  de la infección. Sin embargo, se conoce bien el mayor riesgo de los varones, de los sujetos inmunodeprimidos y de los niños. Los niños infectados antes de los 3-5 años continúan mostrando un riesgo alto de evolución crónica, estimado en un 30%. En niños de edad superior y en adultos, ocurre infección crónica en menos de un 10% de los infectados. Los tratamientos disponibles en la actualidad no consiguen la curación, pero pueden modificar favorablemente el curso de la infección crónica en algunos casos, con el uso de interferón alfa y lamivudina.

   Sería incompleta esta enumeración si no nos refiriéramos también a la contribución de la inmunología e inmunopatología al conocimiento y terapéutica gastroenterológica. La microscopía electrónica ha permitido introducirnos en el conocimiento del enterocito y la descripción de alteraciones no conocidas como la atrofia microvellositaria.   La bioquímica, en particular con los avances de la enzimología, ha servido para conocer mejor el desarrollo del tracto gastrointestinal y las deficiencias de factores que intervienen en la digesto-absorción. Un verdadero nuevo capítulo lo constituye el de las hormonas digestivas.  

   Por último, para cerrar esta enumeración, la bacteriología ha permitido describir nuevos agentes patógenos o conocer más acabadamente cepas bacterianas con características propias como ocurrió con las cepas de E. Coli y el Helicobacter pylori.  

   En suma, como sucede en toda arte y ciencia, su avance y desarrollo se logra a expensas de los nuevos conocimientos en distintos campos de las ciencias básicas y de logros tecnológicos en muy diversas especialidades. No se puede olvidar el ejemplo más relevante de investigación básica aplicada en la clínica, cual fue el demostrar el transporte intestinal acoplado de sodio y glucosa, que sirvió para elaborar las mezclas salinas de la rehidratación oral utilizados en la enfermedad diarreica.

 

BIBLIOGRAFÍA

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ISSN: 1885-7124

Este sitio se actualizó por última vez el 07/12/2007