


















|
|
Capitulo 113:
Manejo de nauseas y vómitos
Autores:
Resumen:
Las nauseas y los vómitos son unos de los signos
clínicos más frecuentes en las unidades de críticos pediátricos, se
trata en muchas de las ocasiones de somatizaciones de problemas
digestivos concomitantes a su patología que le ha llevado a ser atendido
en una unidad de críticos pediátricos o neonatales. En este capítulo
vamos a describir como se manejan las nauseas, las regurgitaciones y los
vómitos desde el punto de vista de la enfermera.
Manejo de nauseas y vómitos
Definimos nauseas como "la
sensación de tener la urgencia de vomitar y la expulsión forzada de los
contenidos del estómago hacia arriba a través del esófago y fuera de la
boca".
El vómito es una acción forzada que se realiza por medio
de una contracción fuerte y hacia abajo del diafragma. Al mismo tiempo,
los músculos abdominales se tensan súbitamente contra un estómago
superior relajado con un esfínter abierto. Los contenidos del estómago
son impulsados hacia arriba y hacia fuera.
Definiciones
-
Náusea: Sensación de
inminente necesidad de vomitar, que no siempre culmina en dicho
acto. Con frecuencia se acompaña de manifestaciones vegetativas.
-
Vómito: expulsión oral del contenido gástrico
asociada a la contracción de la musculatura abdominal y torácica.
-
Arcada: movimientos espasmódicos respiratorios
con la glotis cerrada acompañada de la contracción forzada de la
musculatura respiratoria y abdominal, sin presentar expulsión del
contenido gástrico.
-
Regurgitación, en que el contenido esofágico
retorna a la cavidad oral de forma pasiva. Rumiación el
contenido gástrico se regurgita de forma activa a la boca y
posteriormente se mastica y se traga (fenómeno al menos en parte
voluntario).
-
Vómitos agudos, aquéllos de duración menor a
una semana.
-
Vómitos crónicos persistentes,
de duración igual o mayor a una semana.
-
Vómitos crónicos recidivantes, de duración
mayor a una semana y alternan episodios eméticos con periodos
asintomáticos de 5 a 10 días de duración.
Fisiopatología
El vómito es un complejo mecanismo que
permite a los animales protegerse de tóxicos o venenos ingeridos. Se
activa mediante estímulos tanto humorales como neuronales, o ambos. El
mecanismo del vómito está controlado por dos centros medulares
principales: el centro del vómito, localizado en la porción dorsal de la
formación reticular, y el área gatillo del vómito (AGV), localizada en
el área postrema del suelo del cuarto ventrículo. El centro del vómito
controla e integra el acto del vómito a través de las vías aferentes que
se originan en el tracto digestivo, y de otras partes del cuerpo
(corazón, testículos, etc.). También recibe impulsos del AGV, del córtex,
del tronco cerebral y del sistema vestibular a través del cerebelo.
Algunas señales periféricas de la faringe, estómago e intestino delgado
alcanzan el centro del vómito a través del núcleo solitario.
La barrera hematoencefálica está pobremente
desarrollada en el área postrema (AGV), por lo que ésta es muy accesible
a fármacos eméticos en la circulación general. EL AGV puede activarse
por diversos estímulos o fármacos, como la apomorfina y otros opiáceos,
levodopa, digitalis, toxinas bacterianas, radiación, alteraciones
metabólicas que ocurren en la uremia, hipoxia, etc. El AGV no induce el
vómito directamente, lo hace a través de los impulsos que trasmite al
centro del vómito.
Una vez estimulado el centro del vómito, la
emesis es mediada por diferentes vías eferentes, que incluyen 1º el vago
con fibras que inervan la laringe, faringe, esófago, estómago, 2º los
nervios frénicos, 3º los nervios espinales de la musculatura abdominal y
4 º los intercostales. La manifestación inicial en la emesis es la
náusea, caracterizada por una disminución del tono gástrico con
dilatación del fundus. Al mismo tiempo la peristalsis gástrica
desaparece o disminuye y por el contrario se incrementa el tono en el
intestino delgado próximal y se produce la relajación del esfínter
esofágico inferior. El vómito ocurre al aumentar la presión
intrabdominal debido a la contracción diafragmática y de los músculos de
la pared abdominal, que propele el contenido gástrico hacia el esófago y
eventualmente es expelido por la boca. Al mismo tiempo se activan
mecanismos reflejos de protección, como la elevación del paladar blando
para evitar la entrada en la nasofaringe y la inhibición momentánea de
la respiración junto al cierre de la glotis para evitar la aspiración
pulmonar.
Se han identificado varios receptores, cuya activación produce el
reflejo emético: histamínicos H1, muscarínicos M1, encefalinas, dopamina
D2 y serotonina 5-HT3. La excitación de los receptores cannabinoides CB1
inhibe el reflejo emético. El área postrema es rica en receptores
opioides, muscarínicos, dopaminérgicos D2 y serotoninérgicos, en
especial el receptor 5-HT3. El centro del vómito tiene principalmente
receptores dopaminérgicos y la activación de los receptores 5-HT3
provoca la liberación de dopamina. Los receptores histaminérgicos tipo
H1 se concentran principalmente en el núcleo solitario y núcleo
vestibular. También se conoce la existencia de receptores CB1
cannabinoides localizados en los centros medulares del vómito.
Diagnóstico
Ante un cuadro emético se debe evaluar
si se requiere actuación urgente.
Se debe descartar la presencia de un cuadro
obstructivo mecánico del tracto digestivo, perforación y/o peritonitis,
y valorar la alteración hidroelectrolítica asociada.
Las principales categorías
consensuadas por expertos médicos son:
-
Asociado a quimioterapia y/o radioterapia. En estos
pacientes la causa generalmente es obvia.
-
Asociado a postcirugía. Debe diferenciarse del vómito
asociado a complicaciones postcirugía.
-
De causa farmacológico y/o tóxica. Identificar el fármaco
o tóxico responsable puede ser difícil en pacientes con ingesta
de múltiples fármacos o uso subrepticio. El vómito se presenta
postprandial de menos de 4 horas tras la ingesta.
-
De causa infecciosa. Habitualmente la causa es evidente,
salvo si es la primera y única manifestación del cuadro clínico.
Ocurre postprandial con menos de 4 horas tras la ingesta.
-
Asociada a enfermedades endocrinas y metabólicas. La
diabetes puede presentar vómitos de forma aguda (p. ej. en la
cetoacidosis diabética) y también originar episodios de emesis
crónica o recidivante. Los vómitos crónicos del diabético se
deben al daño autonómico o/y del sistema nervioso central
asociado a la enfermedad. El vómito matutino se asocia
frecuentemente a la gastroparesia diabética.
-
Asociada a enfermedades gastrointestinales y del peritoneo.
El tracto digestivo y las estructuras adyacentes pueden
estimular el centro emético de forma refleja. Las
características del dolor abdominal y/o lumbar pueden sugerir la
causa (ulcera péptica, cólico hepático, pancreatitis,
apendicitis, cólico nefrítico, etc.). La presencia de restos
alimentarios sugiere obstrucción gastrointestinal o
gastroparesis. El vómito fecaloideo se asocia a obstrucción
intestinal. En la dispepsia el vómito ocurre durante o inmediato
a la comida.
-
Asociada a alteraciones del Sistema Nervioso Central y
Autónomo. El vómito no precedido de náuseas, violento "en
proyectil", sugiere aunque no es exclusivo origen central con
hipertensión endocraneal. Puede asociarse a alteraciones
neurológicas (vértigo, nistagmus y/o déficit focales) o no
presentar sintomatología neurológica. La presencia de rigidez de
nuca o manchas cutáneas puede acompañar a la meningitis.
-
Enfermedades psiquiátricas. La bulimia se asocia a vómito
provocado. El tratamiento farmacopsiquiátrico que reciben estos
pacientes también puede originar emesis. En la anorexia nerviosa
se observan alteraciones del vaciamiento gástrico y disrritmías
gástricas. La alteración de la conducta y/o la personalidad
acompaña a estos enfermos.
-
Síndrome del vómito cíclico. Los pacientes
presentan episodios recurrentes de náusea y vómitos en
individuos aparentemente sanos. Se puede asociar a cefalea o a
dolor abdominal. Se han descrito alteraciones eléctricas y
motoras gastrointestinales.
-
Otras
Consecuencias del vómito
-
Alteraciones metabólicas e hidroelectrolíticas
-
Deshidratación y desequilibrio electrolítico. Según la
severidad del cuadro clínico los pacientes pueden presentar
alteraciones electrolíticas (hipocloremia, hiponatremia,
hipopotasemia, hipocalcemia e hipomagnesemia).
-
La
alcalosis hipoclorémica. Se debe a la pérdida de
hidrogeniones con el vómito y a la disminución de hidrogeniones
extracelulares.
-
Déficit nutricional. El vómito crónico severo provoca déficit de
ingesta calórica y aumento de las pérdidas alimentarias que pueden
originar desnutrición y pérdida de peso.
-
Complicaciones directas asociadas al vómito:
-
Síndrome de Mallory-Weiss (laceración longitudinal de la unión
esofagogástrica).
-
Erosiones dentales observadas en los vómitos del embarazo y en
vómitos crónicos.
-
Síndrome de Boerhaave (rotura espontánea del esófago) más
frecuente en el alcohólico y con alta mortalidad.
-
Asfixia o neumonía aspirativa, en especial con disminución de la
conciencia.
Tratamiento del vómito
-
Aporte
hidrocalórico y corrección del desequilibrio metabólico
-
Con
intolerancia de ingesta oral se administra sueroterapia;
solución salina y solución glucosa al 10 % con suplemento de
potasio.
-
Se
reintroduce la ingesta oral, inicialmente con ingesta líquida
frecuente y progresivamente añadir pequeñas cantidades de dieta
sólida baja en grasas.
-
Los
pacientes con vómito crónico con insuficiente ingesta de
nutrientes requieren nutrición enteral (implantación de catéter
yugular) o parenteral domiciliaria.
-
Fármacos
antieméticos.
Papel del personal de enfermería
-
Advertir de la presencia de nauseas y/o vomito, y
poner las medidas de seguridad para que no se produzca tal
eventualidad
-
Administrar los fármacos adecuados por prescripción
facultativa para el manejo de las nauseas y vómitos
-
En caso de producirse el vómito, poner de cubito
lateral y aspirar las secreciones que puedan haber en vía aérea
superior. Evitar broncoaspiración
-
En la mayoría de ocasiones se ponen sondas gástricas
para que no se produzcan emisiones gástricas a la vía aérea, es muy
importante comprobar la permeabilidad de dichas sondas de forma
frecuente, como mínimo una vez cada 8 horas
-
Es importante en niños recién nacidos poner en
posiciones antieméticas, es decir, con el plano inclinado de la
incubadora o cuna en antitrendelenburg y ligeramente de lado como
medidas de seguridad para la broncoaspiración
-
Limpiar las secreciones que pudiesen haber emitido y
proporcionar un ambiente confortable para el niño
Pensamiento crítico
-
Hay que prestar especial atención a los niños que
están nutriéndose por sonda gástrica y están con ventilación
asistida. Es muy recomendable que las cánulas o tubos endotraqueales
estén provistos de neumotaponamiento, hincharlo a la hora de
nutrirlos
-
Es de especial atención los pacientes que son
ventilados con ventilación mecánica con tubos endotraqueales sin
neumotaponamiento, estos tienen riesgo importante de hacer
broncoaspiraciones
-
El vómito es desagradable para las personas que ven
la emisión del vómito, para muchas personas es incluso hasta
repugnante, hay que tener cierta discreción a la hora de
proporcionar ayuda a los pacientes que han vomitado, más si hay
alguien ajeno al entorno sanitario, como puede ser la propia familia
-
No introducir sondas gástricas inmediatamente después
de un vómito, ya que posiblemente el paciente esté poco receptor de
tragar una sonda por la garganta, buscar el momento más oportuno
para el paciente
-
La enfermera debe de actuar ante estas situaciones
con la suficiente tranquilidad hacia los demás de control de la
situación que ha producido el vómito, y dar las explicaciones
oportunas respecto a la causa del vómito
Bibliografía
-
Quigley EM, Hasler WL, Parkman HP. AGA technical
review on nausea and vomiting. Gastroenterology 2001, 120:263-86
-
Olden KW.: Rumination. Curr Treat Options
Gastroenterol 2001, 4:351-358.
-
Amarnath RP, Abell TL, Malagelada JR. The rumination
syndrome in adults. A characteristic manometric pattern. Ann Intern
Med 1986, 105:513-8.
-
Hornby PJ. : Central neurocircuitry associated with
emesis. Am J Med 2001, 3;111 Suppl 8A:106S-112S.
-
Bruntos, L.: Agents affecting gastrointestinal water
flux and motility; emesis and antiemetics; bile acids and pancreatic
enzymes. In: The Pharmacological Basis of Therapeutics. Edited by
Hardman J, Limbird L. USA. The McGraw-Hill Companies; 1996:928-934.
-
Van Sickle MD, Oland
LD, Ho W, Hillard CJ, Mackie K, Davison JS, Sharkey KA.:
Cannabinoids inhibit emesis through CB1 receptors in the brainstem
of the ferret. Gastroenterology 2001, 121:767-74.
-
Gadsby R, Barnie-Adshead
AM, Jagger C. A prospective study of nausea and vomiting during
pregnancy. Br J Gen Pract,1993, 43:245-48.
-
Gralla RJ, Osoba D,
Kris MG, Kirkbride P, Hesketh PJ, Chinnery LW, Clark-Snow R, Gill DP,
Groshen S, Grunberg S, Koeller JM, Morrow GR, Perez EA, Silber JH,
Pfister DG.: Recommendations for the use of antiemetics: evidence-based,
clinical practice guidelines. American Society of Clinical Oncology.
Journal of clinical Oncology 1999, 17;2971-2994.
-
Kazemi-Kjellberg F,
Henzi I, Tramer MR. Treatment of established postoperative nausea
and vomiting: a quantitative systematic review. BMC Anesthesiol
2001, 1:2.
-
Nowak TV, Johnson CP,
Kalbfleisch JH, Roza AM, Wood CM, Weisbruch JP, Soergel KH. Highly
variable gastric emptying in patients with insulin dependent
diabetes mellitus. Gut 1995, 37:23-9.
-
Muir JC, von Gunten
CF. Abdominal cancer, nausea, and vomiting. J Palliat Med 2001,
4:391-4.
-
Horowitz M, Su YC,
Rayner CK, Jones KL. Gastroparesis: prevalence, clinical
significance and treatment. Can J Gastroenterol 2001, 15:805-13.
-
Malagelada JR.: The
continuing dilemma of dyspepsia. Aliment Pharmacol & Ther 2001, 15(Suppl.1):
6-9.
-
Mann SD, Danesh BJ,
Kamm MA. Intractable vomiting due to a brainstem lesion in the
absence of neurological signs or raised intracranial pressure. Gut
1998, 42:875-7.
-
Chami TN, Andersen AE,
Crowell MD, Schuster MM, Whitehead WE. Gastrointestinal symptoms in
bulimia nervosa: effects of treatment. Am J Gastroenterol 1995,
90:88-92.
-
Abell TL, Malagelada
J-R, Lucas AR, Brown ML, Camilleri M, Go VLW, Azpiroz F, Callaway CW,
Ka PC, Zinsmeister AR, Huse DM. Gastric electromechanical and
neurohormonal function in anorexia nervosa. Gastroenterology 1987,
93: 958-65.
-
Prakash C, Staiano A,
Rothbaum RJ, Clouse RE. Similarities in cyclic vomiting syndrome
across age groups. Am J Gastroenterol 2001, 96:684-8.
-
Rosenthal RH, Webb WL, Wruble LD. Diagnosis and
management of persistent psychogenic vomiting. Psychosomatics 1980,
9:722-30.
-
Golding JF, Stott JR. Comparison of the effects of a
selective muscarinic receptor antagonist and hyoscine (scopolamine)
on motion sickness, skin conductance and heart rate. Br J Clin.
Pharmacol, 1997, 432: 633-637.
-
Watts JC, Brierly A. Midazolam for treatment of
postoperative nausea. Anasthesia 2001; 56:1129.
-
Domino KB, Anderson EA, Polissar NL, Posner KL.
Comparative efficacy and safety of ondansetron, droperidol, and
metoclopramide for preventing postoperative nausea and vomiting: a
meta-analysis. Anesth Analg 1999, 88: 1370-9.
-
Loewen PS, Marra CA, Zed PJ. 5-HT3 receptor
antagonists vs traditional agents for the prophylaxis of
postoperative nausea and vomiting. Canadian Journal of Anaesthesia
2000, 47:1008-1018.
-
Hill RP, Lubarsky DA, Phillips-Bute B, Fortney JT,
Creed MR, Glass PS, Gan TJ. Cost-effectiveness of prophylactic
antiemetic therapy with ondansetron, droperidol, or placebo.
Anesthesiolog 2000, 92:958-67.
-
Henzi I, Walder B, Tramer MR. Dexamethasone for the
prevention of postoperative nausea and vomiting: a quantitative
systematic review. Anesth Analg 2000, 90:186-94.
-
Tramèr MR, Carroll D, Campbell FA, Reynolds DJM,
Moore RA, McQuay HJ. Cannabinoids for control of chemotherapy
induced nausea and vomiting: quantitative systematic review. BMJ
2001, 323:16.
-
Walker AM, Szneke P, Weatherby LB, Dicker LW, Lanza
LL, Loughlin JE, Yee CL, Dreyer NA. The risk of serious cardiac
arrhythmias among cisapride users in the United Kingdom and Canada.
Am J Med 1999,107:356-62
-
Talley NJ, Verlinden M, Greenen DJ, Hogan RB, Riff D,
McCallum RW, Mack RJ. Effects of motilin receptor agonist (ABT-229)
on upper gastrointestinal symptoms in type 1 diabetes mellitus.
|