INTRODUCCIÓN:
Aunque el desarrollo de la Endoscopia
Digestiva Alta, no ha tenido en el niño la amplia y cotidiana
utilización que en el adulto, los avances tecnológicos
asociados principalmente a la fibra óptica, han hecho de esta, un
proceder cada día más utilizado en el paciente pediátrico con fines
tanto diagnóstico como terapéutico. En lo relacionado al uso de la
Endoscopía Digestiva Alta en el paciente pediátrico critico, tiene
en realidad dos indicaciones fundamentales, por una parte la
presencia de cuerpos extraños esofago-gástricos y por otra la
presencia de hemorragia digestiva alta a la cual esencialmente
dedicaremos el contenido de este capítulo, haciendo hincapié en lo
relacionado al papel protagonista que juega la atención
especializada de enfermería; tanto en la prevención como en el
diagnóstico precoz y seguimiento del proceso hemorrágico ya
establecido. Si bien la mayoría de los casos, y a diferencia de lo
que ocurre en el adulto, la hemorragia digestiva en el niño, no
suele tener consecuencias graves, sigue siendo una de las entidades
que más alarma producen en el paciente, sus familiares y en el
personal sanitario que los atiende.
Es importante tener en cuenta que los
mecanismos de compensación en el niño, sobre todo en el niño
pequeño, son menos eficaces que las del adulto, lo que hace al
paciente pediátrico particularmente vulnerable ante una hemorragia
digestiva, ahí la importancia, a veces vital de la adecuada
evaluación del niño con ésta patología.
Por otra parte, con el desarrollo
progresivo de las unidades de pacientes críticos, se ha logrado que
podamos rescatar pacientes que antes no sobrevivían a la gravedad
del proceso patológico, pero a la vez las expone a múltiples
complicaciones, entre ellos la HEMORRAGÍA DIGESTIVA ALTA,
por lo que constituye una entidad con tendencias a incrementarse en
nuestro universo de trabajo.
En esta exposición trataremos de abordar
las características, los principales aspectos preventivos,
diagnósticos, el tratamiento, así como la importancia de la atención
de enfermería con personal de alta calificación y entrenamiento.
DEFINICIÓNES:
Hemorragia Digestiva Alta:
Se entiende como hemorragia digestiva
alta aquella que se origina en segmentos del tracto digestivo por
encima del ángulo duodeno- yeyunal (ángulo de Treitz)
Aunque el sangrado digestivo alto puede
presentarse de varias formas clínicas, incluso en ocasiones no
visibles, nos vamos a referir a la forma de sangrado agudo que es el
objetivo al cual dedicaremos este capitulo.
Hematemesis:
Sangre expulsada por la boca,
habitualmente con el vómito, proveniente del aparato digestivo y que
puede variar desde el rojo rutilante hasta color negro o negruzco.
Melena:
Expulsión por el recto, con las
haces fecales, de sangre negra, alquitranada y muy mal oliente.
En ocasiones de un transito muy acelerado, esta
sangre puede expulsarse por el recto, de color rojo.
OBJETIVOS:
Teniendo en cuenta, que la Hemorragia
Digestiva Alta, incluso en el niño, continúa siendo un problema
grave de nuestras unidades y con frecuencia se manifiesta como una
complicación más de un paciente previamente crítico, con resultados
en ocasiones muy desalentadores, dirigimos nuestros objetivos
en dos vertientes principales.
-
Tratar de unificar criterios en cuanto a
prevención, diagnóstico y terapéutica de esta entidad, de forma
que nuestros pacientes cada día, reciban mejor atención,
alcanzando resultados más alentadores en lo referido a los
índices de morbimortalidad.
-
Destacar la importancia que tiene una atención de
enfermería por personal calificado y debidamente entrenado en la
atención de estos pacientes tan gravemente enfermos.
CAUSAS DEL SANGRADO Y FENÓMENOS FISIOPATOLOGICOS
ASOCIADOS.
En las unidades de cuidados
intensivos pediátricos, podremos enfrentar al paciente con
Hemorragia Digestiva en dos circunstancias:
-
Cuando la causa del internamiento es el
sangramiento y entonces este responderá a patologías bien
definidas.
-
Cuando el sangramiento Digestivo aparece como una
complicación más del paciente en estado crítico, respondiendo
entonces a otras causas, algunas no bien definidas.
En el 1er caso las causas pueden sospecharse de
acuerdo a la edad:
|
|
|
-
Gastritis
amniótica
-
Deglución
de sangre materna en su paso a través del canal
pelviano
-
Úlcera aguda gastroduodenal
-
Enfermedades
hematológicas
-
Enfermedades hemorrágicas del recién
nacido
-
Coagulopatía
de consumo
-
Hernia
Diafragmática
|
-
Esofagitis
péptica
-
Várices
esofágicas sangrantes
-
Úlceras
gastroduodenales
-
Síndrome
de Mallory-Weiss
-
Gastritis
hemorrágicas
-
Enfermedades
sistémicas (sepsis, enferrme-dades hematológicas)
-
Duplicaciones
del Esófago y Estómago
|
Tabla 1: Causas del sangramiento según grupos de edades
En el segundo caso cuando el sangrado
aparece en un paciente en estado crítico, ello es debido a lesiones
de la mucosa Esofagogastroduodenal, por fenómenos fisiopatológicos
no bien establecidos aún, pero donde el denominador común final está
dado por:
-
Incremento en factores agresivos ( secreción
clorhidropéptica)
-
Pérdida de los mecanismos protectores ( capa
mucosa)
-
Trastornos en los mecanismos de retrodifusión.
Todos estos están precedidos por
Isquemia de la mucosa del Tractus Digestivo Superior.
Entre las causas más importantes pueden destacarse:
-
Gastropatía hemorrágica aguda.
-
Lesiones ulcerosas por Estrés.
-
Complicación
de várices esofagogástricas ya existentes.
-
Desgarro de la mucosa esofagogástrica asociada
al vómito. ( Síndrome de Mallory Weiss)
DIAGNÓSTICO:
Si queremos diagnosticar precozmente y
con certeza una posible Hemorragia Digestiva Alta hay que tener
presente dos aspectos fundamentales:
-
Que en ocasiones son sus repercusiones
hemodinámica como taquicardia, hipotensión, palidez,
sudoraciones, etc., las que nos pone en alerta de su presencia y
no debemos esperar a que aparezcan signos como la hematemesis o
la melena para poner en marcha todos los procederes diagnósticos
y terapéuticos.
-
Que aunque la presencia de deposición negra no
siempre es debido a sangramiento, pues ciertos medicamentos como
aquellos que contiene hierro o bismuto pueden simularla al igual
que algunos alimentos como la espinaca, ante la duda y
principalmente si existe algún otro elemento de sospecha: es
preferible el resultado de estudios negativos precoces, que
confirmación positiva demasiado tarde.
Cuando se presenta la duda sobre la
presencia del sangramiento, es útil colocar una sonda nasogástrica,
la que sirve para verificar la presencia de sangre en el estómago,
evacuar la sangre y coágulos existentes, además de preparación para
el examen endoscópico.
Otro aspecto importante es tratar de
establecer la cuantía del sangrado para lo cual sugerimos no
confiarse en la simple apariencia del contenido que puede ser mal
interpretado, a veces exagerado tanto por los padres como por
el personal sanitario.
Un método práctico para determinar la
cuantía y con ello la gravedad de la hemorragia, es la que
tiene en cuenta su repercusión sobre el estado hemodinámico del
paciente.
|
|
No hay compromiso hemodinámico. |
|
|
Hay signos transitorios de hipovolemia que se recuperan
rápidamente con la reposición de volumen. |
|
|
Cuando cursa con shock hipovolémico requiriendo de
grandes volúmenes para estabilizar la presión arterial. |
Tabla 2: Clasificación del sangramiento según repercusión
hemodinámica.
Una vez confirmada la existencia de la
hemorragia, determinada la cuantía y simultáneamente iniciado el
tratamiento de recuperación hemodinámica común a cualquier causa que
la origine, debe dirigirse la atención a precisar el origen de la
misma..
En la anamnesis es importante tener en
cuenta los antecedentes de úlcera péptica, hepatopatía crónica,
medicamentos como ácido acetilsalicílico o AINES, sangramientos
digestivos previos, vómitos persistentes, etc.
El examen físico minucioso puede
alertarnos, además de los elementos hemodinámico, sobre la presencia
de hepatoesplenomegalia, ascitis, circulación colateral, masa
tumoral, etc.
Posteriormente y tan pronto las
condiciones del paciente lo permitan, la Endoscopia es el
procedimiento diagnóstico más útil a la vez que nos permite realizar
cualquier proceder terapéutico indicado.
Sólo para mencionarla, queremos
referirnos a la Radiología convencional, antiguamente muy utilizada,
pero que su poca sensibilidad para diagnosticar lesiones
inflamatorias difusas, úlceras superficiales o úlceras cubiertas por
coágulos, lo engorroso del proceder y además el advenimiento de la
Endoscopia con todas sus ventajas diagnóstico-terapéuticas, han
hecho de esta, un método poco utilizado.
Finalmente queremos mencionar el uso de
la sonda de Sengstaken-Blakemore que ante la sospecha de Várices
Esofágicas, sangrado masivo y sin posibilidades de Endoscopia
inmediata, es un método que puede orientarnos en el diagnóstico y
servir como terapéutica siempre que se use por personal
experimentado.
TRATAMIENTO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA ALTA EN EL
PACIENTE PEDIÁTRICO CRÍTICO.
A: Prevención de la Hemorragia
-
Tratar oportuna y adecuadamente todos aquellos
procesos que condicionan la hemorragia digestiva como son
los estados de shock, sepsis, politraumatizados, traumas
craneoencefálicos, grandes quemados, etc.
-
Iniciar la vía oral tan pronto las condiciones
del paciente lo permitan. Recordar además que la vía enteral es
la mejor forma de alimentación.
-
Tratar de evitar los estados de hipersecreción
gástrica con caída del Ph por debajo de 3,5. Si hay
posibilidades de monitorear el Ph gástrico, la neutralización
con soluciones alcalinas, debe ser la elección.
-
Debe evitarse el uso indiscriminado de
bloqueadores H2 o de bomba de Protones, ya que el Ph muy
alcalino mantenido, puede elevar la posibilidad de
complicaciones sépticas respiratorias hasta en un 16 % - 20%.
-
En pacientes con diagnóstico previo de Várices
Esofágicas.
-
Usar beta bloqueadores (Propranolol) con el
objetivo de disminuir el flujo sanguíneo esplácnico.
Propranolol 1-2 mg/Kg/ día, en dos administraciones.
-
Evitar el uso de sondas nasogástrica que
puedan lesionar y desencadenar el sangrado.
-
El elemento psicológico tanto del paciente como
de sus familiares, constituye un factor importante en la buena
evolución del mismo.
B: Tratamiento del Episodio Agudo.
Las múltiples causas que pueden producir
hemorragia en el niño, así como la edad de este, hacen que cada caso
tenga una respuesta muy particular, excepto en un denominador común
que es la recuperación o mantenimiento de la estabilidad
hemodinámica del paciente.
Consideramos que la mejor forma de
enfocar el tratamiento en el sangrado agudo severo, es teniendo en
cuenta si la causa es de origen varicoso o no.
B1 - Hemorragia de origen varicoso.
Como en toda hemorragia digestiva, se
impondrá la Endoscopia precozmente tanto para confirmar la sospecha
diagnóstica como para actuar terapéuticamente sobre la lesión
sangrante.
Medidas Terapéuticas.
|
a) Reposición de volumen para garantizar
estabilidad hemodinámica. |

Fig.1: Sonda Sengstaken-Blakemore. |
|
b) Tratamiento medicamentoso mediante el
uso de vasopresina
u otros similares. |
|
c) En hemorragias de difícil control, la
utilización, en manos expertas de la sonda de
Sengstaken–Blakemore, puede contribuir al cese del
sangramiento. |
|
d) Tratamiento Endoscópico: Es nuestra
preferencia siempre que se disponga del equipa
miento adecuado y el personal con suficiente experiencia
en el proceder, dada la alta sensibi-
lidad diagnóstica, opciones terapéuticas que nos
proporciona, y resultados en el control del sangrado
activo.
|
|
OPCIONES |
|
Inyección de sustancias esclerosantes en
o alrededor de la variz. Para ello pueden ser
utilizados el Polidocanol, la Etanolamina así como los Cianocrilatos, habiéndose obtenido
buenos resultados con el de N-Butilo ( Tisuacryl ) |
|
Aplicación de Bandas Elásticas en la base
de la variz. Es el método preferido actualmente por sus
resultados y menor número de complicaciones. |
Tabla 3: Opciones terapéuticas del tratamiento endoscópico en las
várices esofágicas.
Otros procederes como los TIPS y cirugía
de derivación, no lo consideramos objeto de este trabajo.
B2 - Tratamiento de origen no varicoso
Una vez detectados por la presencia
misma de la Hematemesis o sospechado por los elementos clínicos,
todo el personal técnico y profesional debe conocer su misión
preestablecida para estos casos y desencadenar el proceso de acción
terapéutica.
Mantener la estabilidad hemodinámica es
el primer objetivo a alcanzar; por lo que la canalización de venas
preferentemente centrales, administración de volumen, clasificación
de grupo sanguíneo, oxigenoterapia, monitorización del paciente y
demás medidas, deben ponerse en práctica inmediatamente como se hace
referencia en el acápite correspondiente a la atención de
enfermería.
Iniciar precozmente la administración de
bloqueadores H2 o bloqueadores de bomba de protones.
A diferencia del adulto, en el paciente
pediátrico, reservamos el uso de sonda nasogástrica sólo si queremos
confirmar el diagnóstico, evitando aspiraciones bruscas y
practicando el lavado, cuando el especialista lo indica como
preparación previa a la Endoscopia, lo cual no es la preferencia de
todos los Endoscopista.
Tan pronto las condiciones del paciente
lo permitan y lo más precozmente posible, debe practicarse el
proceder Endoscópico, con el objetivo de precisar la causa y de se
posible actuar terapéuticamente.
Con el objetivo de consideraciones
pronósticas y aplicaciones del proceder terapéutico, los criterios
de Forrest nos han sido de gran utilidad y lo recomendamos.
Aunque el manejo Endoscópico es
responsabilidad del especialista, el conocimiento del personal de
enfermería sobre cuidado del paciente, mantener administración de
volumen durante el proceder así como, el manejo de equipos
auxiliares del tipo Plasma - Argón, Láser, etc., es imprescindible.
Es importante que todo el personal en función
del paciente conozca la terminología utilizada.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Forrest I b |
|
|
|
Forrest II a, b, c |
Vaso visible o Coagulo base
negra
|
Recidiva variable 4- 45 %
|
|
Forrest III |
|
|
Tabla 4:
Criterios de Forrest. (Endoscópicos Predictivos de
Recidiva)
Una vez realizado el proceder
Endoscópico pueden utilizarse diferentes métodos terapéuticos.
-
Inyección de sustancias hemostáticas:
Polidocanol, solución hipertónica, Cianocrilatos, etc.
-
Coagulación
por Cauterio: Alto riesgo
de complicación.
-
Coagulación
con Láser: Resultados variables y no excenta de complicación.
-
Coagulación
con Plasma-Argón: Hemos tenido excelentes resultados como
proceder único o asociado al adhesivo Tisuacryl.
Aunque existen diferentes criterios con
relación a los anteriores métodos, hemos tenido los mejores
resultados y recomendamos la siguiente metodología:
En caso de Forrest I a y
I b: Coagulación con Plasma-Argón y después aplicar sobre la
superficie el adhesivo Tisuacryl, el cual se adhiere a la
misma, tiene efectos coagulantes y evita la caída del coagulo o la
escara.
Cuando encontramos un vaso visible o
coagulo no reciente, sin evidencia de sangrado activo sólo
preferimos aplicar el adhesivo Tisuacryl.
En caso de Forrest III: Sin estigma,
mantener tratamiento médico y vigilancia
A.
B.
C.
D.
Fig. 2: A: Equipo ERBE (Plasma Argón). B:
Catéter flexible para introducir PA en tracto intestinal. C:
Coagulación de pólipo sangrante. D: Coagulación de úlcera sangrante.
Queremos recordar que si la causa de la
hospitalización del paciente es la Hemorragia Digestiva, este
siempre debe ser internado en unidad de cuidados
intensivos.
Otro aspecto controversial se refiere al
seguimiento Endoscopio del paciente, sugerimos nuestra forma de
actuar con la cual hemos obtenido buenos resultados:
-
Seguimiento Endoscópico después de la primera
Endoscopia.
-
Repetir a las 24 horas. Si hay actividad
hemorrágica, repetir proceder terapéutico. Si no hay
sangrado, mantener tratamiento médico.
-
Repetir Endoscopía siempre que aparezca un
resangrado.
-
Una vez controlada la hemorragia, repetir
Endoscopía a los 7 días para verificar estado de la lesión.
Fig. 3: Algoritmo del tratamiento del sangramiento digestivo
CUIDADOS DE ENFERMERÍA
Los cuidados del personal de enfermería
deben definirse en dos etapas:
A: Dirigidos a prevenir la hemorragia y/o
diagnosticarla precozmente
-
Conocer que los pacientes con sepsis
significativa, estados de shock, grandes quemaduras, traumas
craneoencefálicos y fallos de órganos, tienen mayor riesgo
de sufrir una Hemorragia Digestiva Alta.
-
Todo paciente en estado crítico debe recibir un
apoyo psicológico sistemático que le permite sentirse más seguro
de su restablecimiento, así como tener confianza del personal
que le atiende. Este apoyo debe ser dirigido además a los
familiares.
-
La medición de los signos vitales permitirá
mantener estrecha vigilancia de los parámetros hemodinámicos ya
que la aparición de taquicardia e hipotensión pueden hacernos
sospechar ésta posibilidad.
-
Observación estricta del contenido expulsado por
la boca y heces fecales, así como la característica y cantidad
de los mismos.
-
Monitoreo del Ph gástrico que le permita
mantenerlo en los rangos de menos riesgo.
-
El empleo de la vía enteral debe ser en la mayor
brevedad posibles, lo cual ayudará en la prevención del
sangramiento digestivo por estrés.
-
La utilización de equipos de alimentación enteral
nos permite administrar pequeñas cantidades de alimentos de
forma contínua, facilitando una mejor absorción de estos,
también disminuye la posibilidad de distensión gástrica, evita
la traslocación bacteriana a ese nivel, así como a su vez
funciona como protector de la mucosa gástrica.
-
En caso que sea necesario la utilización de sonda
nasogástrica, pasarla de forma gentil, cumpliendo todas
las normas técnicas y no realizar aspiraciones bruscas.
-
Avisar inmediatamente al personal médico cuando
aparezca cualquier elemento de sospecha de sangrado digestivo
alto.
-
Cumplir estrictamente las indicaciones médicas
teniendo en cuenta el horario indicado, dosis exacta y la vía de
administración.
B: En el paciente con hemorragia digestiva ya
establecida.
-
Comunicar al médico intensivista tan pronto se
detecte elemento clínico de sangrado digestivo.
-
Este tipo de pacientes debe tener como mínimo 2
catéteres intravenosos, si es posible que uno de ellos permita
acceso a una vía venosa central.
-
Crear las condiciones y material necesario para
que el médico realice cateterización de venas centrales.
-
Colocación de oxígeno suplementario,
preferiblemente a través de tenedor nasal lo cual nos permitirá
dejar la cavidad bucal libre (por si endoscopía y si vómitos).
-
Mantener vigilancia estricta de parámetros
vitales mediante la monitorización electrónica. ( ECG, Fc, Fr,
PNI, SaO2 )
-
Colocar al paciente en decúbito lateral izquierdo
para evitar aspiración broncopulmonar, de no ser posible,
proceder a la intubación endotraquial.
-
Paralelamente a los procederes que se van
realizando solicitar servicio de banco de sangre para
clasificación de grupo sanguíneo y factor Rh, lo cual permitirá
preparar las unidades sanguíneas para transfusión (mínimo de
cuatro unidades).
-
En caso de ser necesario comunicar al Banco de
sangre si se requiere transfusión, previa clasificación del
paciente.
-
Solicitar servicio de laboratorio para la
realización de Hemograma y complementarios indicados por el
médico y garantizar la realización de los mismos.
-
Solicitar servicio del endoscopista y cirujano de
guardia para evaluación y posible tratamiento.
-
De ser transfundido, se debe vigilar las posibles
complicaciones asociadas a la misma.
-
Garantizar que se disponga de suficientes frascos
de cristaloides y coloides para mantener la situación
hemodinámica.
-
Colocación de sonda vesical y cuantificar la
diurésis horaria.
-
Mantener un estricto balance hídrico.
-
Debido al cuadro tan agudo que se nos puede
presentar, es importante tener el material y equipamiento
necesario en óptimas condiciones para el uso.
-
Independientemente del equipamiento empleado en
la vigilancia de estos pacientes, esta no sustituye la
observación contínua del personal de enfermería.
-
Reflejar de manera estricta en la historia
clínica del paciente la evolución del mismo.
-
Aunque en la actualidad no hay consenso en cuanto
a la utilización o no de sonda nasogástrica, su riesgo y
beneficio, etc., queremos hacer las siguientes consideraciones.
-
Esta debe hacerse con más limitación, precaución
y cuidado que en el paciente adulto.
-
Siempre
que se considere necesario la colocación de esta, debe elegirse
el calibre adecuado y realizarse con la mayor gentileza, sin
aspiraciones bruscas, ya que podrían provocarse lesiones de la
mucosa esofagogástrica, sobre todo en hemorragias asociadas a
Hipertensión Portal.
-
En
pacientes con abundante contenido hemático en estómago, la
evacuación de ésta para evitar la encefalopatía amoniacal,
la consideramos beneficiosa.
-
Consideramos
que las principales indicaciones en el niño están dados:
-
Cuando no se ha confirmado la hemorragia y se
desea conocer el aspecto del contenido gástrico.
-
Para
preparar el estómago previa a la realización de la
endoscopia, considerándose esta la única indicación de
lavado gástrico en el niño y aún así debe realizarse
con precaución. Se debe omitir en
lactantes y sobre todo la utilización de soluciones de
lavado fríos.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN EL LAVADO GÁSTRICO.
Esta técnica se realizará cuando por prescripción
médica se decida el lavado digestivo.
-
Elegir la sonda de calibre adecuado para la edad
del niño.
-
Colocarla de la forma menos traumática posible.
-
Asegurarse de que esté en estomago.
-
Comenzar primero con la aspiración de todo el
contenido gástrico de forma suave. Ver características del
líquido. Tener en cuenta que un líquido claro no excluye
el sangrado, pues esto puede ocurrir hasta en el 16% de
pacientes con hemorragia digestiva (hemorragia en duodeno).
-
Después de evacuado todo el contenido gástrico
proceder al lavado con solución salina helada, de preferencia
antes de la endoscopia. Las aspiraciones bruscas pueden producir
lesiones de mucosa y conducir a dificultades de interpretación
en el proceder Endoscópico.
-
Es importante que el paciente a quien se le
realizará lavado gástrico, este consciente para evitar aspirado
broncopulmonar. En ocasiones es aconsejable hacer intubación
orotraqueal o nasotraquial.
-
La asociación de Norepinefrina a los
lavados gástricos nos ha revelado buenos resultados.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA EN EL MANEJO DE LA SONDA DE
SENGSTAKEN – BLAKEMORE
-
Davies J, Benson M, Gertner D, et al.
Diagnostic and
therapeutic push enteroscopy in clinical use.
Gut 1995;37:346-52.
-
Maksoud JG, Pecanha ME, Porta G, Miura I, Prieto MC.
The endoscopic and surgical management of portal hypertension in
children: analysis of 123 cases.
J Pediatr Surg 1991; 26: 178-181.
-
Williams TA. Gastrointestinal bleeding. Diagnosis and
management.
Indian J Pediatr 1993;60:119-129.
-
Estrada M. Endoscop digestivas de urgencias
pediátricas. Nuestra experiencia en 15 años. Rev Esp Ap Digest 1988;
74: 145-147
-
Lebrec D. The medical prevention of variceal
bleeding. Intensive Care Med 1992; 14: 97-99.
-
Prirdiville J. Prognostic indications in acute
variceal hemorrhage after treatment by sclerotherapy. Am J.
Gastroenterol 1992; 82 : 655-659
-
Velasco CA, De Velasco C. Hipertensión Portal
en niños menores de 12 años. Revista Gastroenterol
Colombia 1996; 31: 40-45.
-
Hill ID, Bowie MD. Endoscopic sclerotherapy for
control of bleeding várices in children Greg S Endoscopic
esclerotherapy as compared with endoscopic ligation for bleeding
esophageal várices. 1992; 326: 1527-1532.
-
Yuyuan L, Weihong S, Yuqiang N, Huisheng W, Qingzhu
D,
Shoujun D, et al.
Effect of intragastric pH on control of peptic
ulcer bleeding. J Gastroenterol Hepatol
2000;15:148-54
-
Meadows N. Hemorragia gastrointestinal. En:
Walker-Smith JA, Hamilton JR, Walker WA, editors.
Gastroenterología Pediátrica Práctica, 2.ª ed.
Madrid: Ergón; 1996; p. 49-55.
-
Shashidhar H, Langhans N, Grand Richard J.
Propranolol in prevention of portal hypertensive hemorrhage in
children: A pilot study. J Pediatr Gastroenterol Nutr 1999;29:12-7
-
Heitlinger LA, McClung HJ. Hemorragia
gastrointestinal.
En: Wyllie R, Hyams S, editors.
Gastroenterología pediátrica, fisiopatología,
diagnóstico tratamiento, 2ª ed.
México: McGraw-Hill Interamericana, 2001; p. 75-83.
-
McKiernan P, Beath S, Davidson S. A prospective study
of endoscopic esophageal variceal ligation using a multiban ligator.
Current Opinion in Gastroenterology 1999;15:97
-
L. Ibáñez A., C. Baeza P., S. Guzmán B., et al.
Tratamiento de la Hemorragia Digestiva alta de origen no variceal.
Evaluación de 10 años de experiencia. Rev. Chil. Cir. Vol 50 N° 4,
Agosto del 1998, Pag. 370 a 378.
-
L. Ibáñez A. Experiencia en el tratamiento
endoscópico de la hemorragia digestiva alta de origen no variceal.
Trabajo de ingreso. Rev. Chil. Cir. Vol 45, N° 4 Agosto 1993; Págs.
332-340.
-
16.
Imperiale TF, Teran JC, McCullough AJ. A meta-analysis of
somatostatin versus vasopressin in the management of acute
esophageal variceal hemorrhage.
Gastroenterology 1995; 109(4):1289-1294.
-
17.
Sung JJ, Chung SC, Yung MY, Lai CW, Lau JY, Lee YT et al.
Prospective randomised study of effect of octreotide on rebleeding
from oesophageal varices after endoscopic ligation. Lancet 1995;
346(8991-8992):1666-1669.
-
18.
Grace ND. Diagnosis and treatment of
gastrointestinal bleeding secondary to portal hypertension. American
College of Gastroenterology Practice Parameters Committee. Am J
Gastroenterol 1997; 92(7):1081-1091.
-
Laine L, Cook D. Endoscopic ligation compared with
sclerotherapy for treatment of esophageal variceal bleeding. A
meta-analysis. Ann Intern Med 1995; 123(4):280-287.
-
Ladero Quesada JM, Gallego Beuter. Derivación
transyugular intrahepática portosistémica. Revis Gastroenterol 2000;
2: 147-158.
-
21.
Echenagusía Belda A, Camuñez Alonso F, Simó Muerza G. Shunt
portocava transyugular percutáneo. En Diagnóstico y Terapéutica
endoluminal, José Martín Carreira. Ed. Masson.
2002 Cap 19.4: 462-476.
-
22.
Stanley AJ, Jalan R, Forrest EH. Long term follw up of transjugular
intrahepatic portosistemic shunt for the treatment of portal
hypertension: results in 130 patients. Gut 1996; 39: 479-485.
-
23.
Sauer P, Hansmann J, Richter GM. Endoscopic variceal ligation plus
propanolol versus TIPS: a long term randomized trial. Endoscopy
2002; 34: 690-697.
-
24.
Barkin JS, et al. Medical therapy for chronic gastrointestinal
bleeding of obscure origin.
Am J
Gastroenterol 1998;93:1250-4.
-
25.
Corley DA, et al. Early indicators of prognosis in upper
gastrointestinal hemorrhage.
Am J
Gastroenterol 1998;93:336-40.
-
Gostout CJ. The role of endoscopy in managing acute
lower gastrointestinal bleeding.
N Engl J Med 2000; 342: 125-127.
-
Zuckerman G, Prakash Ch. Acute lower intestinal
bleeding.
Clinical presentation and diagnosis. Gastrointest
Endosc 1998; 48: 606-616.
-
Farin G, Grund KE (1994) Technology of argon plasma
coagulation with particular regard to endoscopic applications. End
Surg 2: 71 – 77
-
Grund KE, Storek D, Farin G (1994) Endoscopic argon
plasma coagulation (APC). First clinical experiences in flexible
endoscopy. End Surg 2: 42 – 46
-
Llanio R. et al. Principios básicos y pruebas
diagnósticas. En Gastroenterología. Ed. Pueblo y educación 1991; 220
- 231
-
Villavicencio JA, et al. Texto para la
especialización de enfermería en cuidados intensivos. Ed. Pueblo y
educación 1990; 487 - 566.
-
Alfonso del Pino F. Afecciones cardiovasculares. En
Guías de práctica clínica terapia intensiva pediátrica. 1: 172 – 177
-
Alfonso del Pino F. Afecciones quirúrgicas. En Guías
de práctica clínica terapia intensiva pediátrica. 1: 213 - 218