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Capitulo 103:
Lavado gástrico
Autores:
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Marisol Jiménez Molina
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Correo:
marisoljm@hotmail.com
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Titulación académica:
Diplomada en Enfermería
-
Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell. Barcelona. España
-
Luisa
Rumí Belmonte
-
Correo:
lrumi@telefonica.net
-
Titulación académica:
Diplomada en Enfermería
-
Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell. Barcelona. España
-
Francisca
Molina Pacheco
-
Correo:
paquitades@hotmail.com
-
Titulación académica:
Diplomada en Enfermería
-
Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell. Barcelona. España
Resumen:
El lavado gástrico es un procedimiento
utilizado mayoritariamente con fines terapéuticos. Cuando la finalidad
es diagnóstica, como en el caso de sospecha de tuberculosis, se recurre
al aspirado gástrico para la obtención de las muestras.
Este
procedimiento consiste en la introducción de una sonda nasogástrica para
poder realizar la administración y aspiración de los volúmenes de
líquido irrigados con la intención de eliminar tóxicos u otras
sustancias presentes en el estómago.
Es importante no utilizarlo de forma
rutinaria ya que las consecuencias pueden llegar a ser graves. En este
capítulo examinaremos los pasos a seguir en el proceso del lavado
gástrico y las indicaciones y complicaciones que debe conocer la
enfermera.
Lavado gástrico
1. Introducción
El lavado gástrico es un procedimiento
habitual en los cuidados de enfermería y utilizado durante décadas con
el fin principal de evacuar sustancias tóxicas del estómago. Su uso es
más frecuente en los servicios de urgencias de los hospitales, donde las
intoxicaciones agudas pueden llegar a representar entre el 0,5%-2% de
los motivos de asistencia. En la actualidad han variado los criterios
para realizar este procedimiento y se desaconseja emplearlo de forma
rutinaria.
Las principales indicaciones, entre otras,
son en las hemorragias digestivas altas y en la eliminación de
sustancias tóxicas. La utilidad diagnóstica está limitada ya que se
trata más de un vaciado o succión gástrica con el objetivo de analizar
las muestras estomacales extraídas, que del hecho de realizar el
propio lavado.
En el caso de hemorragia digestiva, su
aplicación permite la extracción de coágulos y sangre del estómago, el
control del sangrado con la irrigación de suero, y además, mejora la
visualización durante la práctica de la endoscopia digestiva
diagnóstica posterior.
En el caso de ingestión de tóxicos, resulta
efectivo como medida de descontaminación gastrointestinal para evitar
la absorción de tóxicos y favorecer su eliminación, no obstante, se
deberá realizar una anamnesis completa: exploración del paciente,
valoración de la sustancia ingerida, cantidad y tiempo transcurrido
desde la ingestión, para que el resultado sea lo más beneficioso a las
necesidades del paciente con las mínimas complicaciones. La mayoría de
autores coinciden en que se debería practicar la técnica únicamente si
existe un riesgo vital para el paciente.
La ejecución del lavado gástrico abarca dos técnicas: la
inserción de una sonda hasta la cavidad del estómago y la
irrigación-evacuación del líquido infundido. Tanto la técnica inicial
como el procedimiento final no se deben llevar a cabo sin unos criterios
previos ya que conllevan unos problemas potenciales que pueden llegar a
repercutir seriamente en el estado del paciente pediátrico o neonatal.
2. Definición
La práctica del lavado gástrico consiste en
la introducción de una sonda hueca, de calibre grueso y multiperforada
en su extremo distal, que se llevará hasta el estómago para evacuar
sangre, tóxicos o cualquier otro tipo de sustancia mediante la
irrigación y aspiración de pequeños volúmenes de líquido. La cantidad
del líquido irrigado dependerá de la edad del niño, la recomendación en
la edad pediátrica es de 10 ml./kg sin sobrepasar los 200-300 ml./ciclo.
Indicaciones:
-
Eliminación de sustancias tóxicas ingeridas en
el plazo de una hora. Posterior a este tiempo se debería valorar la
relación beneficio-riesgo, ya que no se asegura la eficacia del
procedimiento. Incluso dentro del plazo establecido, está comprobado
que la cantidad de tóxico recuperado suele ser entre el 29-38% si se
realiza dentro de los primeros 20 minutos tras la ingestión, y el
porcentaje desciende considerablemente según transcurre el tiempo
(según estudios realizados por la AACT).
-
Sobredosis de tóxicos de eliminación retardada
y con riesgo potencial para la vida: anticolinérgicos, opiáceos,
salicilatos, hierro,...
-
Irrigación de suero fisiológico con posible
adición de otras soluciones, en pacientes con hemorragia digestiva
alta para verificación y control de la hemorragia y evacuación de
coágulos.
-
Instilación de
sustancias quelantes o catárticos.
-
Obtención de
muestras de ácidos estomacales para pruebas diagnósticas.
-
Es una de las
medidas terapéuticas en el caso de la hipertermia maligna, en este
caso se realizará con suero frío.
Contraindicaciones:
Las contraindicaciones están relacionadas con el estado
del paciente y el tóxico ingerido:
|
Paciente |
Riesgos
|
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- Obnubilado o comatoso |
- Riesgo de aspiración.
Se intubará previo al lavado gástrico |
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- Intervenciones
recientes del tracto digestivo, enfermedades intestinales o
coagulopatías |
- Perforación gástrica o
hemorragia |
|
- Alteraciones
anatómicas: estenosis esofágica, obstrucción nasofaríngea o
esofágica |
- Perforación esofágica |
|
- Traumatismo craneal,
maxilo-facial y/o sospecha de fractura de la base del cráneo |
- Penetración de la sonda
al encéfalo si es insertada vía nasal. Se usará
exclusivamente la vía orogástrica |
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Tipo de intoxicación |
Riesgos |
|
- Ingestión de alcalís,
caústicos, ácidos o derivados del petróleo |
- Rotura esofágica
- Favorece el reflujo |
|
- Ingestión de
hidrocarburos |
- Aspiración y neumonitis
química |
|
- Intoxicaciones leves |
- No ofrece beneficios y
puede aumentar la morbilidad |
En cuanto a
los sistemas de lavado existen tres métodos:
Tomado de L.C.
López Alba (referencia bibliográfica 8 de este capítulo )
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Tipo de lavado |
Definición |
Ventajas |
Desventajas |
|
Sistema pasivo |
Sistema de gravedad: uso
de conector en Y que une la bolsa de fluido (por encima del
nivel del paciente), la bolsa de drenaje (más baja del nivel
del paciente) y la sonda gástrica.
|
Sistema cerrado |
Resistencia al paso o
evacuación de líquido por lo que hay que realizar aspiración
con jeringa de forma intermitente.
No hay agitación del
contenido gástrico, se puede producir distensión gástrica,
alto porcentaje de absorción y tiempo de lavado elevado. |
|
Sistema activo |
Sistema de jeringa: con
la jeringa se introduce el líquido, se agita y luego se
realiza succión.
|
Eficaz para la evacuación
de desechos del estómago.
|
Sistema abierto: conexión
y desconexión de la jeringa con riesgo de exposición a
líquidos corporales para la enfermera. |
|
Sistema mixto |
Sistema cerrado de doble
jeringa que no requiere desconexión. La jeringa infunde
líquido y produce agitación en el estómago permitiendo la
extracción de sustancias de forma rápida. |
No requiere desconexión.
Es rápido y limpio |
Coste del equipo y
disponibilidad en el mercado. Comercializado como
Code Blue Easi-LavR
(imagen1:sistema-mixto)
|

Imagen1:
sistema mixto (code blue easi-lav)
3. Objetivos
Los objetivos dependerán de la finalidad del lavado
gástrico. Para ello, se realizará una anamnesis y valoración minuciosa
del paciente.
En el caso de hemorragia digestiva
alta:(Imagen2:HDA)
-
Control de la hemorragia.
-
Extracción de
sangre y coágulos para evitar posible vómito con aspiración.
-
Mejorar la
visualización en la esofagogastroduodenoscopia posterior al
sangrado.

Imagen2:
HDA (tomada de imágenes de google)
En la ingestión de tóxicos:
-
Evacuación de la
máxima dosis de tóxico ingerido.
-
Evitar la
absorción del tóxico.
-
Evitar el paso de
tóxico hacia el tránsito intestinal.
Otros casos:
-
Obtener muestras
de ácidos estomacales para pruebas diagnósticas.
-
Disminución de la
temperatura corporal en la hipertermia maligna.
-
Descompresión de
la cavidad gástrica para alivio del paciente.
4. Desarrollo del capítulo:
4.1. Procedimiento:
4.1.1. Equipo y material:
Equipo:
1 enfermera para la realización del procedimiento y 1
auxiliar para la sujeción del niño. En ocasiones, se puede precisar de
una tercera persona.
Según el estado del niño debemos estar preparados, en
recursos humanos y materiales, para la asistencia respiratoria y
circulatoria.
Material:
-
Material preciso
para canalización de una vía periférica.
-
Material preparado
para la estabilización respiratoria, si se diera el caso.
-
Tener preparadas
sondas de aspiración y aspirador.
-
Monitor y/o
pulsioxímetro.
-
Guantes no
estériles.
-
Puede ser
recomendable la utilización de gafas protectoras.
-
Sonda de calibre grueso con orificios en el extremo
distal: sonda gástrica Levin de una única luz: de 8, 10, 12, 14, 16
y 18 French dependiendo de la edad del niño. En el caso de
intoxicaciones se recomiendan sondas Faucher cuyos calibres
recomendados son: en lactantes 20 French, en niños entre 22-48
French y en niños mayores de 12 años entre 36-40 French. (imagen3:sonda_faucher)

Imagen3:
sonda Faucher (tomada de imágenes de google)
-
Lubricante
hidrosoluble.
-
Esparadrapo.
-
Fonendoscopio.
-
Pinza para
clampaje.
-
Solución salina normal (0,9%) o a la mitad
(0,45%) a temperatura de 37ºC. En las HDA no está demostrado que el
lavado con suero frío obtenga más beneficios.
-
Preparación de las
sustancias inactivadoras del tóxico si fuera el caso.
-
Preparación de las
sustancias precisas para el control de la hemorragia.
-
Si se realiza el sistema pasivo: conector en Y
, bolsa de irrigación y bolsa de drenaje.
-
Si se realiza el
sistema activo: Jeringa de 50 ml y recipiente para la recolección
del líquido evacuado.
-
Sistema de lavado mixto Code Blue Easi-Lav
R (marca comercial ).
4.1.2. Descripción de la técnica
Condiciones previas a la realización del lavado gástrico:
-
Valoración del
estado del paciente: nivel de conciencia, estado respiratorio y
circulatorio.
-
Estabilización de
las constantes vitales: asistencia respiratoria y canalización
venosa si fuera preciso. Monitorización.
-
Establecer las causas por las que se realiza la
técnica: si es por ingestión de tóxicos interrogar a los padres o
acompañantes para establecer el tipo de tóxico ingerido, la cantidad
y el tiempo transcurrido, así se podrá valorar si existe una amenaza
vital para el niño, y sólo en ese caso se realizará el lavado
gástrico.
-
Explicar al niño
la técnica, si tiene edad para entender, para obtener mayor
colaboración.
Instauración de la sonda gástrica:
-
Preparación del
neonato o niño para la inserción de la sonda: sentado.
-
Preparación del
paciente en caso de intoxicación y para la realización del lavado:
decúbito lateral izquierdo en Trendelemburg con la cabeza de 10-15º
más baja para impedir el vaciado gástrico hacia el duodeno y
disminuir el riesgo de aspiración pulmonar en caso de vómito.
-
Valorar la introducción de la sonda vía nasal u
orogástrica. Es recomendable la vía orogástrica en la inserción de
sondas de gran grosor porque facilitará su inserción y evitaremos
lesiones importantes de la mucosa nasal.
-
Lavado de manos
higiénico y colocación de guantes no estériles.
-
Medición de la
longitud a introducir (nariz -lóbulo de la oreja-apéndice xifoides
//boca-ángulo de la mandíbula-apéndice xifoides).
-
Lubricar la sonda
e introducirla con suavidad, si el niño es mayor y colabora instarle
a que trague saliva para facilitar la introducción.
-
Comprobar la correcta colocación con la
aspiración de contenido gástrico o mediante la introducción de aire
y auscultación con fonendoscopio a nivel gástrico.
-
Fijación con
esparadrapo.
-
Aspirar contenido
gástrico para obtener muestra en caso de ingestión de tóxicos, para
disminuir distensión gástrica u obtener muestras para laboratorio.
Técnica del lavado gástrico:
-
Se inicia una vez
comprobada la correcta colocación de la sonda gástrica.
-
Introducción de la
cantidad apropiada de líquido (solución salina isotónica) a
temperatura templada 37ºC , para evitar hipotermia. Los ciclos
serán de 10-15 ml/ kg sin sobrepasar de 200 ml en el niño mayor.
-
Si la instilación
del líquido se realiza por el sistema pasivo se clampará la rama de
conexión a la bolsa de drenaje y se dejará infundir la bolsa de
irrigación . Si el líquido se introduce mediante sistema activo, se
infundirá directamente con la jeringa conectada a la sonda gástrica.
-
Masaje suave en la zona del epigastrio para
facilitar la remoción de las sustancias a eliminar.
-
Aspiración suave
del líquido instilado mediante jeringa (sistema activo) o drenaje
por gravedad (cerrando la conexión a la bolsa de fluido y abriendo
la bolsa de drenaje mediante sistema pasivo). Se puede usar también
el método de sifón bajando la sonda por debajo del nivel del
estómago del niño y dejándola refluir a un recipiente. La cantidad
de líquido drenado ha de ser aproximadamente igual al líquido
irrigado para evitar dilatación gástrica o el pase de tóxicos hacia
duodeno.
-
La eficacia del lavado se puede complementar
con la adición de soluciones especiales (carbón activado,
catárticos, sustancias para el control del sangrado) si estuviera
indicado.
-
Realizar los ciclos precisos hasta que el
drenaje sea claro. En pediatría, la cantidad total aproximada suele
ser entre 2-3 litros. Cantidades superiores pueden producir
alteraciones hidroelectrolíticas y distensión gástrica.
-
Registro en la
historia clínica de la técnica utilizada, tipo de sonda y balance de
líquido irrigado/evacuado, características del drenaje e incidencias
surgidas durante el procedimiento.
4.1.3. Pensamiento crítico.
El lavado gástrico es más un procedimiento
de urgencia que no una técnica habitual en las unidades de intensivos,
ya que su indicación más importante es en las intoxicaciones por vía
oral, las cuales pueden llegar a suponer el 90% de las intoxicaciones
pediátricas.
Se trata de una técnica exclusiva de
enfermería, no complicada y de utillaje sencillo, pero donde es
primordial la compenetración del equipo a la hora de realizar una
valoración completa, definir e identificar las causas, las
indicaciones/contraindicaciones, los beneficios/riesgos para que el
resultado sea efectivo. El tipo de tóxico, la cantidad ingerida, el
tiempo transcurrido y la situación clínica del paciente determinarán la
actitud posterior, por ello, la experiencia y rapidez del personal es
clave en la efectividad de este procedimiento.
Si nos centramos en las intoxicaciones
(accidentes más frecuentes en la infancia) el interrogatorio y soporte a
los padres, tutores o familiares es importante, pues la mayoría de veces
conlleva una carga de culpabilidad que precisa de la ayuda de
profesionales experimentados, pues en ocasiones, el pronóstico es
desfavorable con el resultado de secuelas en el niño e incluso muerte
(inferior al 1%).
4.1.4. Complicaciones.
Las complicaciones son poco frecuentes
si el personal está bien entrenado en el procedimiento y conoce los
riesgos. No obstante, pueden ocurrir problemas relacionados tanto con la
técnica del sondaje como durante el procedimiento del lavado gástrico.

imagen4: sonda en bronquio (tomada de imágenes google,
fotomédica.com)
4.1.5. Observaciones.
Errores en el lavado gástrico:
-
Posición del paciente sentado o en supino: debe
permanecer en decúbito lateral izquierdo y en Trendelemburg para
evitar el paso de tóxicos hacia duodeno.
-
Utilización de sondas de poco calibre en los casos de
intoxicación donde se pretende extraer tóxicos e incluso restos de
comprimidos.
-
No realizar aspiración previa al lavado gástrico lo
que puede provocar distensión gástrica.
-
Lavado con agua con la consecuente alteración
hidroelectrolítica. Se recomienda en la edad pediátrica realizar los
lavados con suero salino.
5. Bibliografía.
-
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6. Glosario y siglas utilizadas
-
AACT:
The American Academy of Clinical
Toxicology
-
French: unidad de
medida de calibre para todo tipo de sondas o tubos y que se
corresponde a 0,33mm.
-
HDA: Hemorragia
digestiva alta.
-
HTA: Hipertensión
arterial.
-
ml.: mililitros
|