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Capitulo 72: Lavado bronco-alveolar no broncoscópico Autores:
Lavado bronco-alveolar no broncoscópico Introducción El lavado broncoalveolar (LBA) es un procedimiento sencillo y bien tolerado que permite obtener información acerca de los constituyentes celulares y bioquímicos de la superficie epitelial del tracto respiratorio inferior, a través de la instilación y posterior aspiración de líquido en uno o varios segmentos o subsegmentos pulmonares. Se estima que con la realización del LBA se toma muestra de alrededor de un millón de alvéolos (1 % de la superficie pulmonar), obteniéndose aproximadamente 1 ml de secreciones reales pulmonares en el total del líquido recuperado. Se diferencia del lavado o aspirado bronquial en el que se aspiran pequeñas cantidades de suero fisiológico instilado en las vías respiratorias grandes. Generalmente el LBA se efectúa a través del broncoscopio (LBA broncoscópico [LBA-B]), aunque en ocasiones se realiza directamente con una sonda a través de un tubo endotraqueal (LBA no broncoscópico [LBA-NB]). En la infancia, la aplicación de la técnica se ha visto limitada por el inadecuado tamaño de los fibrobroncoscopios disponibles en relación al calibre de la vía aérea de los niños de menor edad y por su mayor grado de "invasividad", cuando se utilizaba bajo anestesia. Sin embargo, tanto el LBA-NB como el uso creciente de sedación han favorecido su utilización en cualquier niño, sea cual sea su edad o condición. A pesar de ello, hasta el año 2000 no existía ninguna normativa pediátrica que estandarizara su metodología y aplicaciones clínicas. Desde ese año, gracias a la labor desarrollada por el Grupo de Trabajo en Lavado Broncoalveolar en niños de la Sociedad Europea Respiratoria (ERS), se dispone de una guía pediátrica que recoge todos estos aspectos, los valores de normalidad en la infancia y las futuras líneas de investigación. A ella se hará referencia completando sus contenidos con las aportaciones de la literatura médica en estos últimos 2 años y con nuevos apartados, como el referido al LBA-NB.
Indicaciones y aplicaciones diagnósticas y terapéuticas
Procedimiento Sus aplicaciones se dirigen especialmente a recién nacidos o lactantes intubados con tubos endotraqueales menores de 3,5-4 mm de diámetro interno en los que, como se ha comentado anteriormente, es imposible la utilización de fibrobroncoscopios con canal de trabajo. En ellos, algunos autores han desarrollado métodos sencillos y reproducibles para realizar la técnica del Lavado Bronco-Alveolar (LBA) sin fibrobroncoscopio, siempre que se trate de una enfermedad pulmonar difusa, que no precisa un lugar de lavado concreto. También se puede realizar en niños mayores intubados. Las principales indicaciones son el estudio de las neumonías de mala evolución, neumonías nosocomiales en pacientes intubados y neumonías en pacientes inmunodeprimidos. Se han utilizado catéteres de presión, en cuña, 4F, con balón incorporado, simples sondas de alimentación, 8F, de 2,5 mm de diámetro externo, catéteres de succión, o incluso, en los neonatos más pequeños, catéteres para canalización de la arteria umbilical. Lo más adecuado es utilizar un doble catéter protegido. En cualquier caso, se introducen, a través de un adaptador, por el tubo endotraqueal, manteniendo la cabeza inclinada hacia el lado opuesto al pulmón que va a ser estudiado, haciéndolo avanzar hasta notar una pequeña resistencia. Se retira entonces unos 3 mm, reintroduciéndolo de nuevo hasta el lugar de resistencia, considerado ya como posición en cuña. La cantidad de líquido que se debe instilar no está estandarizada. Recomendamos realizar 3 instilaciones de suero fisiológico de 1 ml/kg, hasta un máximo de 10 ml en cada instilación. La aspiración del líquido introducido se puede realizar manualmente con la jeringa, o utilizando un aspirador con una presión de succión continua, con la que el porcentaje de líquido recuperado es mayor.
Complicaciones y efectos secundarios del LBA El LBA es un procedimiento seguro que no incrementa el riesgo de la fibrobroncoscopia y puede ser aplicado a niños de cualquier edad o enfermedad pulmonar, o incluso con hipoxemias relativamente graves. En lactantes o niños pequeños la impactación del fibrobroncoscopio es más proximal, por lo que la proporción de pulmón lavado y obstruido es mayor. Esto explica, en ellos, la mayor tendencia a la hipoxia, causada por el desequilibrio entre ventilación y perfusión, circunstancia que se evita con la aplicación de oxígeno durante la realización de la técnica. Aunque en la mayor parte de casos no se describen efectos adversos en un pequeño porcentaje pueden producirse elevaciones pasajeras de la temperatura, generalmente no superiores a 38,5 °C, 4-6 h después del procedimiento. En general se trata de una fiebre autolimitada no relacionada con agentes infecciosos.
Pensamiento Crítico
Bibliografía
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ISSN: 1885-7124
Este sitio se actualizó por última vez el 07/12/2007