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Capitulo 69:
Intubación endotraqueal
Autores:
Resumen:
La intubación es una técnica que consiste
en introducir un tubo a través de la nariz o la boca del paciente hasta
llegar a la traquea, con el fin de mantener la vía aérea abierta y poder
asistirle en el proceso de ventilación.
Se utiliza en pacientes con insuficiencia
respiratoria de diversa etiología, obstrucción de la vía aérea o
depresión respiratoria.
Los pacientes pediátricos, dado que están en
etapa de crecimiento y cambio anatomo-fisiológico, tienen una serie de
características especiales que hacen necesaria una valoración específica
de cada niño antes de proceder a la intubación. Dependiendo de sus
características variarán los materiales a elegir y el modo en que va a
realizarse el procedimiento.
Los niños intubados precisan una serie de
cuidados durante y después de la intubación con el fin de lograr una
adecuada ventilación, evitar extubaciones accidentales y lesiones en la
vía aérea.
Intubación endotraqueal
1.- DEFINICIÓN
La intubación consiste en introducir un tubo o sonda en la traquea del
paciente a través de las vías respiratorias altas. Dependiendo de la vía
de acceso que escojamos, tenemos dos tipos de intubación:
-
nasotraqueal: a través de las fosas nasales. Suele utilizarse en
intubaciones programadas (anestesia, dificultad respiratoria en
aumento...)
-
orotraqueal: a través de la boca. Por lo general se utiliza en
intubaciones dificultosas o de urgencia (reanimación cardio
pulmonar (R.C.P.)), ya que es la más rápida.
El objetivo de este procedimiento es mantener la vía aérea permeable,
estableciendo una vía segura de comunicación y entrada de aire externo
hasta la traquea. Para esto, el extremo distal del tubo debe quedar
aproximadamente a 1-2 cms de la carina, de modo que el aire pueda llegar
adecuadamente a ambos bronquios.
2.1.-
DIFERENCIAS ANATÓMICAS DEL PACIENTE PEDIÁTRICO
Hay una serie de características que diferencian a los pacientes
pediátricos de los adultos. Los niños no son adultos en miniatura, ya
que su morfología anatómica y su fisiología están en proceso de cambio.
Hasta los dos años de edad, se producirá un descenso rápido de las
estructuras de la vía aérea superior, que debemos tener en cuenta.
Después sufrirá pocos cambios hasta la pubertad, momento en el que se
produce el paso a la etapa adulta.
Los recién nacidos y lactantes tienen la cabeza más grande, su cuello es
más corto y la lengua es más grande en proporción con una boca pequeña.
La cara es más ancha y aplanada (lo cual dificultará el ajuste de una
mascarilla facial, por ejemplo). Los orificios y conductos nasales son
más estrechos, de forma que existe mayor riesgo de obstrucción. La
epiglotis es más alta, más anterior y flexible, más grande y tiene
forma de U; se proyecta hacia atrás con un ángulo de 45º, de modo que a
veces es necesario levantarla con la hoja recta del laringoscopio para
poder ver la glotis. La laringe es más estrecha, más corta, alta y
anterior. En cuanto a la traquea, es más corta, los cartílagos son
fácilmente depresibles, y encontramos la estrechez máxima a nivel del
cartílago cricoides en niños menores de 8 años. Esto cambiará con la
pubertad, donde encontraremos la zona más estrecha a nivel de las
cuerdas vocales, como en el adulto. En el niño las cuerdas vocales son
más sensibles, y responden inmediatamente a los estímulos, hay mayor
riesgo de sufrir edema de glotis. Además, la frecuencia respiratoria es
mayor, oscila entre las 30-60 respiraciones por minuto según la edad, lo
cual nos hará más difícil la ventilación con bolsa autoinflable.
En cuanto a los recién nacidos prematuros, presentan inmadurez del
centro respiratorio y sus estructuras y funciones también. Los músculos
respiratorios son más débiles, los cartílagos más blandos y los alveolos
son inmaduros. La piel es más fina y casi transparente, con lo cual es
más fácil lesionarla.
2.2.-INDICACIONES
Podemos resumirlas en:
-
Obstrucción de la vía aérea superior (cuerpo extraño, aspiración de
meconio, traumatismos, secreciones...)
-
Ausencia de reflejos protectores de la vía aérea (depresión
respiratoria producida por anestesia, traumatismo
craneoencefálico...)
-
Necesidad de aplicar ventilación mecánica con presión positiva (prematuridad
entre 25-28 semanas, por déficit de desarrollar alveolar y del
sufactante, patologías como bronquiolitis, enfermedades
neuromusculares...)
Elegiremos la vía oral o nasal para introducir el tubo en determinadas
circunstancias:
-
Orotraqueal:
-
intubación de emergencia
-
obstrucción de las fosas nasales (estenosis o
atresia de coanas, pólipos...)
-
obstrucción de la nasofaringe (tumores,
hipertrofia de adenoides...)
-
sospecha de fractura de base de cráneo
-
diátesis hemorrágica moderada-severa
-
Nasotraqueal:
La intubación endotraqueal, sea cual sea la vía de acceso, es el método
más eficaz para mantener abierta la vía aérea, y además, asegura una
adecuada ventilación y aporte de oxígeno al paciente, disminuye el
riesgo de distensión gástrica y aspiración pulmonar, permite administrar
algunos fármacos durante la reanimación cardiopulmonar (mientras se
consigue una vía venosa), facilita la aspiración de secreciones y si
fuera necesario, aplicar presión positiva al final de la espiración (PEEP).
Además, durante la reanimación cardiopulmonar, facilita la
sincronización entre masaje cardiaco y ventilación.
2.-
PROCEDIMIENTO
Siempre que sea posible, es recomendable realizar la intubación de forma
programada, de modo que tengamos todo el material preparado y el
personal adecuado, para disminuir así el tiempo que dura el
procedimiento y las complicaciones.
Debe
ser realizada al menos por dos personas como mínimo.
2.1.-MATERIAL
En el lugar en que se vaya a realizar la intubación (ya sea en la calle
o en un hospital) debemos disponer de:
-
fuente de oxígeno con caudalímetro
-
mascarilla facial transparente y bolsa autoinflable del tamaño
adecuado (AmbúR). (ver punto 3.1.1.)
-
goma conectora de la fuente de oxígeno y el balón autohinchable
-
cánula orofaringea (GuedelR) del tamaño adecuado (ver
3.1.2)
-
aparato de aspiración o vacío con manómetro de presión
-
sondas de aspiración del tamaño adecuado (ver 3.1.3. y Tabla 3))
-
goma de conexión entre las sondas de aspiración y el sistema de
vacío
-
guantes estériles y no estériles
-
mango de laringoscopio (comprobar la existencia y funcionamiento de
las pilas)
-
palas de laringoscopio del tamaño adecuado (comprobar el
funcionamiento de la bombilla): rectas y curvas (ver
3.1.4. y Tabla 4))
-
lubricante (tipo SilkosprayR)
-
tubo endotraqueal con o sin balón del tamaño adecuado (ver 3.1.5. y
Tabla 5)
-
dos tubos endotraqueales más: uno de un número mayor y otro menor
al anterior
-
fiador, estilete o guía: le da rigidez al tubo endotraqueal, lo cual
facilita la intubación cuando ésta se prevee difícil o la persona es
inexperta. Es recomendable lubricar el fiador antes de introducirlo
a través de la luz del tubo endotraqueal para facilitar
posteriormente su extracción. Nunca debe sobrepasar el orificio
distal del tubo (también llamado ojo de Murphy), de hecho, debe
quedar aproximadamente 1 cm antes del final del tubo, para evitar
lesiones en la vía respiratoria.
-
pinzas de Magill, que servirán para guiar el tubo en la intubación
nasotraqueal
-
esparadrapo, venda o sistema fijador
-
parches protectores de piel (tipo ConfeelR, AllevinR...)
-
medicación de intubación : si es posible, se tendrá cargada y
preparada previamente. Si no es así, debería estar situada en un
lugar apropiado, conocido por el personal y accesible.
2.1.1.-Elección y Tipos de Mascarillas Faciales y Bolsa Autoinflable
Es
recomendable que la mascarilla no sea opaca, para poder visualizar el
color de la piel del niño y la aparición de secreciones, y de reborde
acolchado.

Imagen
1: Posición mascarilla facial
El tamaño de la mascarilla (cuadro 1) debe ser aquel cuyo borde superior
apoye sobre el puente nasal del niño, sin tapar los ojos y cubriendo por
completo nariz y boca, y cuyo borde inferior apoye sobre surco
mentoniano.
Si se elige una mascarilla de tamaño mayor o menor no lograremos una
adecuada ventilación y podemos causar además un traumatismo facial.
Existen mascarillas redondas (generalmente usadas para prematuros y
recién nacidos, o lactantes de bajo peso) y triangulares (utilizadas en
lactantes, niños y adolescentes).
Las bolsas autohinchables van conectadas a la goma que sale del
caudalímetro de oxígeno, que debe estar abierto al máximo. El tamaño
también es importante, ya que el volumen de aire que envían al niño debe
ser adecuado a su capacidad pulmonar (Cuadro 1). Un volumen excesivo
prodría causar barotrauma, y un volumen pequeño no conseguiría una
oxigenación adecuada.
|
EDAD |
Prematuro |
R.N. y
< 6 meses |
6-12 meses |
1-2 años |
2-5 años |
5-8 años |
>8años |
|
Mascarilla Facial |
Redonda
Modelo
prematuro |
Redonda
Modelo
Recien
nacido |
Triangular o redonda
Modelo
lactante |
Triangular
Modelo
niños |
Triangular
Modelo
adulto pequeño |
|
Bolsa Autoinflable |
250 ml |
500 ml |
1600-2000
ml |
Tabla 1: Tamaño de bolsa y
mascarilla autoinflables
(recogido del Manual de
Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed.
Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)
2.1.2.-Elección de la cánula orofaringea
La cánula orofaringea sirve para desplazar la parte posterior de la
lengua hacia delante, impidiendo así que obstruya la vía aérea. La
cánula adecuada será aquella cuya longitud vaya desde los incisivos
superiores (o centro de la encía en lactantes) hasta el ángulo
mandibular.(ver Tabla 2). Un tamaño inapropiado puede no lograr su
objetivo o incluso, desplazar la lengua hacia atrás.
Se recomienda su uso cuando el paciente esté inconsciente, para
facilitar la ventilación con mascarilla. No debe usarse en niños
conscientes, ya que puede estimular el reflejo nauseoso.
En niños mayores se introduce igual que en adultos, con la concavidad
hacia arriba, hasta tocar el paladar blando, y seguidamente se rota 180º
y se desliza tras la lengua.
En niños pequeños y lactantes, se introduce con la convexidad hacia
arriba, es decir, haciéndola coincidir con el paladar, y deslizándola
hasta el final de la lengua.
|
EDAD |
Prematuro |
R.N. y
< 6 meses |
6-12 meses |
1-2 años |
2-5 años |
5-8 años |
>8años |
|
Cánula
Orofaringea |
00 |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
4-5
|
Tabla 2: Tamaño de la cánula
faríngea
(recogido del Manual
de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed.
Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)
3.1.3.-Elección de las sondas de aspiración
Antes de proceder a introducir el tubo endotraqueal, es preciso aspirar
secreciones de nariz, boca, faringe y traquea. Utilizaremos una sonda de
longitud y calibre adecuados, con el fin de disminuir el riesgo de
lesión de la mucosa, y llegar a la zona que pretendemos aspirar. La
presión de succión no debe ser superior a los 80-120 mmHg en niños
pequeños, para lo cual necesitamos un manómetro que la regule.
|
EDAD |
Prematuro |
R.N. y
< 6 meses |
6-12 meses |
1-2 años |
2-5 años |
5-8 años |
>8años |
|
Sonda de aspiración traqueal |
6 |
6-8 |
8-10 |
10-12 |
12-14 |
Tabla 3: Tamaño de las sondas de
aspiración
(recogido del Manual
de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y
Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y
Neonatal)
2.1.4.-Elección de la Pala de Laringoscopio
Las palas pediátricas pueden ser rectas o curvas y de diferente medida
(Tabla 4 e Imagen 2).
Las palas rectas se utilizan en lactantes pequeños y prematuros, ya que
por sus características anatómicas, con la pala recta se deprime o calza
mejor la epiglotis, visualizando mejor la glotis. Con la pala curva es
más difícil deprimirla, y lo que suele ocurrir es que se sobrepasa. Las
palas curvas se utilizan en niños, adolescentes y adultos, y con el
extremo de la pala se alcanza la vallécula.

Imagen
2: Juego de palas de laringoscopio
|
EDAD |
Prematuro |
R.N. y
< 6 meses |
6-12 meses |
1-2 años |
2-5 años |
5-8 años |
>8años |
|
Laringoscopio |
Pala recta |
Pala recta o curva |
Pala curva
|
|
Nº 0 |
Nº 1 |
Nº 1-2 |
Nº 2 |
Nº 2-3 |
Tabla 4: Tamaño de las palas de
laringoscopio
(recogido del Manual de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y
Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y
Neonatal)
2.1.5.-Elección del Tubo Endotraqueal
El tubo endotraqueal debe ser de un material hipoalergénico y flexible,
preferiblemente transparente para poder ver a su través la existencia de
secreciones o sangre. Es además recomendable que tenga marcas numéricas
para conocer la longitud del tubo que introducimos en la traquea y
valorar así posteriormente si éste se ha movido. Existen distintos
modelos de tubos en el mercado: Portex, hecho de material no irritante,
flexible, con grabado de escala centimétrica para facilitar la
colocación y Cole, hecho de material no irritable, flexible, que no
posee escala centimétrica pero tiene un engrosamiento el tubo que hace
tope con la glotis.
También tenemos tubos balonados y no
balonados (Imágenes 3 y 4). El balón o neumotaponamiento no es
aconsejable en niños, ya que dado que la zona más estrecha de la traquea
infantil se sitúa en el cartílago cricoides, el uso de un tubo balonado
podría lesionarlo. En general, los tubos menores del nº 4,5 no disponen
de balón. En el caso de que decidamos utilizarlo, es recomendable
emplear tubos cuyo volumen de neumotaponamiento sea grande y ejerzan
poca presión sobre la mucosa, para reducir así el riesgo de lesión.
 |
 |
| Imagen 3: Tubo
endotraqueal sin balón |
Imagen 4: Tubo
endotraqueal |
El tamaño del tubo viene indicado por el diámetro interno de la luz.
Debemos elegir el tubo adecuado para ventilar a nuestro paciente.
Existen varias fórmulas para decidir el número adecuado. Una de ellas es
escoger el tubo cuyo diámetro interno sea igual al del dedo meñique del
niño, pero esto no es fiable ni es posible realizarlo en todas las
circunstancias.
La estimación más recomendada es la siguiente, con algunas variaciones
(Tabla 5):
-
prematuros y de bajo peso según tabla de pesos: 2,5-3,5
-
en
niños recién nacidos a término y lactantes de menos de 6 meses: 3,5
-
lactantes entre 6 meses y 1 año: 4
-
niños mayores de 1 años: 4 + (edad en años / 4)
El tubo debe introducirse hasta dejarlo a 1-2 cms por encima de la
carina, de modo que podamos ventilar ambos bronquios. Para saber cuántos
centímetros debemos introducirlo en un procedimiento orotraqueal tenemos
las siguientes fórmulas:
Tabla 5:
Elección del tubo endotraqueal y longitud a introducir(recogido
del Manual de Reanimación
Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.
3ª ed. Grupo Español de
Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)
2.2.-MEDICACIÓN DE INTUBACIÓN
Antes
de iniciar la intubación, habrá que comprobar la existencia de una
catéter venoso permeable, y de no ser así, habrá que canalizar una vía
venosa por la que infundiremos los fármacos. Se recomienda la
preparación al menos de dos dosis de cada fármaco por si la intubación
no se consigue al primer intento y fuera preciso repetir la pauta.
Los fármacos utilizados en la intubación se pueden
clasificar en tres grupos principales. Por orden de administración,
estos serían:
1º)
ATROPINA: se utiliza casi siempre, para disminuir el riesgo de
bradicardia refleja al estimular la vía aérea. Puede no administrarse
en caso de taquicardia importante.
2º)
ANESTESIA-SEDACIÓN-ANALGESIA: se utilizan los fármacos anestésicos y
sedantes para reducir la agitación y la sensación de intranquilidad que
produce esta técnica. Es recomendable asociar un analgésico en la
intubación, ya que la laringoscopia puede ser dolorosa.
Dentro
de los fármacos anestésicos y sedantes encontramos:
-
Benzodiacepinas como el midazolam, diazepam o clonacepan (con efecto
ansiolítico e hipnótico)
-
Barbitúricos como el tiopental o el fenobarbital (efecto sedante e
hipnótico)
-
Anestésicos como la ketamina (con distinto efecto analgésico, sedante o
hipnótico según la dosis)
La
elección dependerá del estado del paciente (Tabla 6):
|
SITUACIÓN DEL NIÑO |
SEDANTE DE ELECCIÓN |
|
Normotensión
Normovolemia |
Tiopental |
|
Hipotensión
Hipovolemia
Fallo cardiaco |
Midazolam
Diazepam
Etomidato
Ketamina |
|
Status asmático |
Ketamina
Propofol |
|
Status epiléptico |
Tiopental
Propofol |
|
Hipertensión intracraneal |
Lidocaína + Tiopental o Etomidato |
Tabla 6: anestésicos-sedantes de elección según patología
Los
analgésicos que se utilizan con más frecuencia son la ketamina y el
fentanilo:
-
Ketamina: se emplea en técnicas de inducción rápida y cuando hay
hipotensión, hipovolemia o broncoespasmo
-
Fentanilo: usado en situación de normotensión, normovolemia,
insuficiencia cardiaca o hipertensión pulmonar
3º)
RELAJANTE MUSCULAR: su función es relajar la musculatura respiratoria y
facilitar la ventilación mecánica o manual con bolsa autoinflable. Es
imprescindible siempre sedar y analgesiar al niño previamente, ya que de
otro modo, el niño estará despierto, con dolor y consciente, pero
totalmente bloqueados sus músculos.
Hay
dos grupos de relajantes musculares:
Encontraremos una serie de situaciones en las que estará contraindicado
el uso de unos u otros (ver Tabla 7).
|
RELAJANTES MUSCULARES |
CONTRAINDICACIONES |
|
Succinilcolina |
Hiperpotasemia
Politraumatismo
Quemaduras
Hipertensión intracraneal
Lesión globo ocular
Denervación anatómica o funcional (lesión medular, atrofia espinal...)
Déficit de colinesterasa |
|
Vecuronio
Rocuronio
Atracurio |
Vía aérea difícil
Imposibilidad de ventilar con mascarilla
(contraindicaciones relativas) |
Tabla 7: contraindicaciones de uso de relajantes
musculares
|
FÁRMACO |
INDICACIONES |
DOSIS
(mg/kg) |
TIEMPO INICIO(min) |
DURACIÓN
(min) |
EFECTOS SECUNDARIOS |
|
ATROPINA |
Si no hay
contraindicación |
0,01-0,02(minima0,1 y máxima ) |
0,5 |
30-90 |
Taquicardia
Midriasis
Visión
borrosa
Sequedad
boca |
|
MIDAZOLAM |
Hipovolemia
Hipotensión
Fallo
cardiaco |
0,1-0,3 |
<2 |
20-30 |
Hipotensión a dosis altas
Nauseas /
vómitos |
|
PROPOFOL |
Broncoespasmo
Hipertensión pulmonar
Status
epiléptico |
2-3 |
0,5 |
5-10 |
Apnea
Hipotensión
Bradicardia |
|
ETOMIDATO |
Inestabilidad hemodinámica |
0,3 |
<0,1 |
5 |
Supresión
adrenal
Mioclonias |
|
TIOPENTAL |
Inducción
rápida
Status
epiléptico
Hipertensión intracraneal |
3-5 |
0,5 |
5-10 |
Hipotensión
Disminución gasto cardiaco |
|
KETAMINA |
Inducción
rápida
Hipotensión
Broncoespasmo |
1-2 |
0,5 |
5-10 |
Hipertensión
Bradicardia
Alucinaciones
Aumento
secreciones |
|
FENTANILO |
Fallo
cardiaco
Hipertensión pulmonar |
1-5
mcg/kg
5-25mcg/kg |
3-5 |
30-60 |
Bradicardia
Hipotensión
Tórax
rígido
Vómitos
|
|
LIDOCAINA |
Hipertensión intracraneal |
1 |
3-5 |
30-60 |
Hipotensión
Arritmias
Convulsiones |
|
SUCCINILCOLINA |
Inducción
rápida
Vía aérea
difícil |
1-2 |
0,5 |
4-6 |
Hiperpotasemia
Hipernatremia maligna
Fasciculaciones |
|
ROCURONIO |
Inducción
rápida |
1 |
<1 |
30-40 |
Taquicardia
Liberación de histamina |
|
VECURONIO |
Inducción
clásica |
0,1-0,3 |
1-2 |
30-60 |
Liberación histamina |
|
ATRACURIO |
Insuficiencia renal
Insuficiencia hepática |
0,1 |
2 |
30 |
No-liberación histamina |
Tabla 8: Fármacos
utilizados en la intubación
(recogido del
Manual de cuidados intensivos pediátricos. López-Herce, J et al. 2ª
edición)
2.3.-TÉCNICA
Antes de iniciar la intubación, es preciso vigilar el correcto montaje y
funcionamiento de la fuente de oxígeno y del aspirador de secreciones.
Es fundamental realizar la técnica con las mayores condiciones de
asepsia. Tras lavarnos las manos, la persona que introducirá el tubo se
colocará guantes estériles.
-
La intubación debe ser realizada entre dos personas al menos: la 1ª se
encargará de abrir la vía aérea e introducir el tubo y la 2ª facilitará
el material y vigilará las constantes vitales del niño.
-
Aspirar secreciones del niño a través de nariz y boca.
-
Si es portador de sonda nasogástrica, es recomendable aspirar el
contenido gástrico antes de iniciar el procedimiento, para evitar
regurgitaciones o distensión abdominal. Si la situación lo permite y el
paciente no tiene sonda nasogástrica, podemos colocársela.
-
Situar al paciente en una superficie rígida. Si es una cama,
acercaremos la cabeza hasta el borde superior o cabecero, lugar en el
que se colocará la 1ª persona. Alinear el cuerpo del niño, verificar el
eje orofaringe-laringe.
-
Monitorizaremos al paciente: frecuencia cardiaca, tensión arterial,
saturación de oxígeno y capnografía si es posible. La 2ª persona se
encargará de vigilar las constantes.
-
Colocar la cabeza en posición adecuada, que variará según la edad:
-
recién nacidos y lactantes <2 años : posición neutra o de “olfateo”. La hiperextensión de la cabeza desplazaría la laringe hacia delante, debido
a sus características anatómicas, y sería más difícil intubarle, y
además se ocluiría la vía aérea. Para facilitar que mantenga la posición
neutra, podemos colocar un rollito de toalla bajo el cuello, ya que
debido a que tienen un occipucio muy prominente, tenderá a flexionarse.
-
>2
años - <8 años: ligera hiperextensión
-
>8
años: hiperextensión como en los adultos
-
Hiperoxigenar al paciente con mascarilla y bolsa autoinflable
conectadas a oxigeno al 100%
-
La 2ª persona inyectará la medicación de intubación, en el orden
anteriormente citado: atropina, sedante y relajante muscular.
-
La 1ª persona abrirá la boca del niño con los dedos pulgar e índice de
la mano derecha
-
La 2ª persona facilitará el laringoscopio (previamente montado y tras
haber comprobado su
correcto funcionamiento) , ofreciendo el mango a la 1ª persona, que lo
sujetará con la mano izquierda.
-
Introducir la pala del laringoscopio por la comisura derecha bucal, la
avanzamos hacia la línea media, desplazando así la lengua hacia la
izquierda.
-
Progresar la pala hasta ver los
puntos anatómicos de referencia, que son (Imagen 5):
-
epiglotis: el punto más alto, por encima del cual encontramos la fosa
gloso epiglótica o vallécula
-
glotis:
en el plano anterior, con una cuerda vocal a cada lado
-
esófago: en el plano posterior
-
Progresar la pala curva hasta la vallécula o la recta hasta deprimir
con ella la epiglotis
-
Traccionar hacia arriba el mango del laringoscopio, con cuidado para no
hacer palanca contra los dientes o la encía superior. Si no se visualiza
bien la glotis, la 2ª persona o la 1ª con el dedo meñique, puede ayudar
realizando la maniobra de Sellick, que consiste en deprimir la traquea
con el dedo desde fuera, sobre el cuello.
-
Si es preciso, la 2ª persona aspirará secreciones que dificulten la
correcta visualización
-
La 2ª persona lubricará, sin tocarlo, el tubo endotraqueal, y
cogiéndolo con cuidado por el extremo proximal, el que quedará fuera del
paciente, se lo ofrece a la 1ª persona.
-
Llegado a este punto, habrá dos variantes de introducción del tubo:
orotraqueal o nasotraqueal. El resto del procedimiento es el mismo para
las dos.
|
 |
|
Imagen 5: Anatomía de la laringe. Sección trasversal con
visualización de la cuerdas vocales. El aire debe de circular
obligatoriamente entre el espacio que queda entre las cuerdas vocales
que se denomina glotis. La tensión que forman las cuerdas vocales forma
el sonido y por consiguiente interviene en la formación de la voz
|
-
INTUBACIÓN OROTRAQUEAL:
-
La 1ª
persona, con la mano derecha, introducirá la punta del tubo por la
comisura labial derecha, apoyándose en la hoja del laringo, para no
ocluir la visualización, y lo hará progresar hasta que atraviese las
cuerdas vocales 1-2 cms y calcularemos la longitud a introducir según
las reglas ya vistas.
-
INTUBACIÓN NASOTRAQUEAL:
-
La 1ª
persona introducirá a través de una fosa nasal el tubo, progresándolo
hasta que aparezca a través de la boca.
-
La 2ª
persona entregará la pinza de Magill, ofreciéndola por el mango.
-
La 1ª
persona sujetará el tubo con la pinza y lo hará progresar hasta que
atraviese las cuerdas vocales 1-2 cms y calcularemos la longitud a
introducir según las reglas ya vistas.
-
Si se utilizó fiador, la 1ª persona lo extraerá con cuidado, y después
retirará con precaución el laringoscopio.
-
Conectar el tubo a la bolsa autoinflable y dar varias insuflaciones al
niño.
-
Comprobar que la posición del tubo es la correcta. Para ello
observaremos que los movimientos sean simétricos en ambos hemitorax, que
la auscultación es simétrica y adecuada en ambos pulmones y que la
pulsioximetría y capnografía son correctas.
-
Si no se logra la intubación en menos de 30 segundos, se retira el tubo
y se ventila con mascarilla y bolsa.
-
Si elegimos un tubo balonado, con una jeringa inflaremos el
neumotaponamiento con el volumen de aire correspondiente.
-
Fijaremos el tubo según el protocolo de cada hospital. Dos formas de
sujetarlo son:
-
con
esparadrapo: se utiliza tanto en la intubación orotraqueal como en la
nasotraqueal, fijando el tubo a una comisura labial o nasal. Para
disminuir el riesgo de aparición del úlceras por presión, aplicaremos
antes e pegar el esparadrapo parches protectores (tipo ConfeelR),
en el punto de apoyo del tubo.
-
con
cinta o venda: se utiliza en la intubación orotraqueal, y no es
recomendable en recién nacidos o lactantes. Se fija el tubo anudándole
una venda, y deslizando el resto tras la zona occipital, para terminar
haciendo un nudo. Existen en el mercado sistemas de cinta con velcro que
facilitan un tipo de fijación similar.
-
Cortar el tubo sobrante por encima del labio si es muy largo (>4cms
sobre el labio), para reducir el espacio muerto y el riesgo de
acodamiento.
-
La correcta colocación del tubo se confirma con una radiografía de
tórax.
-
Anotaremos en la gráfica del niño la fecha, número de tubo, centímetros
introducidos y posición.
2.4.-
MASCARILLA LARÍNGEA
En ocasiones, no se logra intubar al niño, bien por falta de experiencia
o por situaciones que dificultan la intubación o la ventilación
(síndrome de Down, quemaduras...). En estos casos se recomienda el uso
de la Mascarilla Laríngea.
La mascarilla laríngea está
formada por un tubo de material flexible que termina en una especie de
mascarilla inflable que, una vez colocada, se llena de aire para evitar
el desplazamiento de la misma (Imagen 6). Nos permite comunicar la vía
aérea con el exterior para ventilar al paciente de una forma bastante
exitosa, poco traumática y segura. Es considerado un método fácil de
aprender y rápido de colocar, con un porcentaje de éxito en su
colocación del 94-99%.

Imagen 6: Mascarilla laringea
Como inconveniente encontramos que no aísla por completo la vía aérea,
existiendo por tanto mayor riesgo de aspiración si se produjera vómito.
Además, con este método, es difícil ventilar al paciente si éste
requiere presiones elevadas.
2.4.1.- Indicaciones
2.4.2.- Contraindicaciones
-
Inflamaciones agudas de la vía aérea (epiglotitis, laringitis...)
-
Estómago lleno (por aumento del riesgo de aspiración)
-
Tumores de faringe o supraglóticos
-
Asma
2.4.3.- Elección del tamaño
Hay distintos tamaños en función del peso y edad del
paciente (Tabla 9). Además, dependiendo del tamaño de la mascarilla,
tendrá mayor o menor capacidad de aire en el manguito, y esto es
importante conocerlo previamente, para saber que volumen de aire tenemos
que emplear
|
PESO (Kg) |
TAMAÑO MASCARILLA LARÍNGEA |
VOLUMEN MÁXIMO DE HINCHADO (ml) |
|
<5 |
1 |
4 |
|
5-10 |
1,5 |
7 |
|
10-20 |
2 |
10 |
|
20-30 |
2,5 |
15 |
|
30-70
(adolescentes) |
3 |
20 |
|
70-90
(adultos) |
4 |
30 |
|
>90 |
5 |
40 |
Tabla
9: Tamaño de mascarilla laríngea según peso
3.4.4.- Procedimiento
-
Con una jeringa, inflar el manguito de la mascarilla laríngea,
comprobar que funciona y no tiene fugas.
-
Desinflar por completo: apoyar la
mascarilla sobre una superficie dura y plana y presionar hasta que salga
todo el aire.
-
Ventilar al niño con mascarilla y bolsa autoinflabe con oxígeno al 100%
-
Colocar al niño en posición de olfateo y abrirle mucho la boca.
-
Lubricar la parte posterior del manguito de la mascarilla laríngea.
-
Colocar el dedo índice en la unión del tubo con la mascarilla.
-
Introducir la mascarilla en la boca, deslizando la punta sobre el
paladar duro.
-
Con el dedo índice la progresaremos hasta el paladar blando, hasta la
parte posterior de la faringe (Imagen 6).
-
Progresar hasta notar un tope o resistencia (es el esfínter esofágico
superior).
-
Empujar con la palma de la mano el tubo conector externo.
-
Inflar el manguito (tiende a salir hacia el exterior un poco) y
comprobar que la línea media del tubo coincide con la zona media del
paladar.
-
Conectar a la bolsa autohinchable y ventilar al niño.
-
Fijar la mascarilla laríngea con esparadrapo o venda.
 |
 |
 |
| Imagen 7:
Colocación de la mascarilla laringea |
3.5.-COMPLICACIONES
-
Hipoxia durante el método: puede estar causada
por un empleo excesivo de tiempo al realizar la intubación (no debe
durar más de 30 segundos, y si no se logra, habrá que ventilar de nuevo
al paciente antes de intentarlo otra vez) o bien, la causa puede ser una
mala colocación del tubo.
-
Intubación bronquial:
el tubo se introduce en exceso, de modo que se desvía hacia uno de los
dos bronquios, generalmente el derecho, y por lo tanto, sólo
ventilaremos un pulmón.
-
Bradicardia:
puede ser causada por la hipoxia o por estimulación con la sonda de
aspiración, el laringoscopio o el tubo endotraqueal del nervio
neumogástrico. Para disminuir el riesgo es recomendable la
administración previa de atropina.
-
Laceraciones
o ulceraciones de la mucosa bucal o laríngea, al introducir la pala del
laringoscopio principalmente, llegando incluso a producirse surcos o
perforaciones palatinas. Extremar el cuidado al realizar la
laringoscopia.
-
Rotura dental
o lesión de la encía en lactantes pequeños, como consecuencia del apoyo
de la pala del laringoscopio. No se debe apoyar la pala sobre la encía
superior del niño, error relativamente frecuente cuando se trata de
visualizar una vía respiratoria difícil.
-
Rotura
de laringe, faringe, esófago o traquea, por una introducción forzada
y traumática del tubo endotraqueal.
-
Hemorragia,
como consecuencia de rotura o lesión de alguna de las estructuras
respiratorias y/o digestivas.
-
Broncoespasmo
o Laringoespasmo, como resultado de la estimulación de la mucosa
respiratoria. Para minimizar el riesgo, se utilizan los relajantes
musculares (siempre con una sedación previa del paciente)
-
Dolor, por una incorrecta analgesia y
sedación. Calcular las dosis adecuadas de fármacos e inyectarlas antes
de realizar el procedimiento.
-
Neumotórax y/o Neumomediastino:
fuga aérea como consecuencia de rotura de las estructuras respiratorias.
-
Obstrucción o acodamiento del tubo,
producido por secreciones, sangre o mala colocación. Vigilar siempre la
permeabilidad del mismo y su correcta posición.
-
Infección:
extremaremos las medidas de asepsia durante toda la técnica para reducir
este riesgo.
3.- BIBLIOGRAFÍA
-
López Herce, J.; Calvo,
C.;Lorente, M.J.; Baltodano, A. Manual de Cuidados Intensivos
Pediátiricos. 2ª edición.. Ed. Publimed. 2004.
-
Grupo Español de
Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal. López-Herce,J.
(Coord.) Manual de reanimación cardiopulmonar avanzada pediátrica y
neonatal. 3ª edición.Ed.Publimed.
-
Cloherty,J.P.; Stark, A.R.
Manual de cuidados neonatales.
3ª edición.Ed. Masson.
-
Crespo,C. Cuidados de
Enfermería en Neonatología. Ed. Síntesis.
-
Manual y protocolos de
cuidados de enfermería en UCI pediátrica y neonatal. HGU Gregorio
Marañon.
-
Deacon, J.; O´Neill, P.
Cuidados intensivos de enfermería en neonatos. 2ª edición. Ed.McGraw-Hill
Interamericana.2001. México.
-
Muñoz Hoyos,A.; Ruiz Cosano, C.; Martín González, M.;Gallego Hoyos,M.A.
Urgencias en Pediatría III. Serie Monográfica de Formación Continuada en
Pediatría. Vol.12. Ed. Formación Alcalá. Jaen. 2001
|