Capitulo 69

Arriba
Capitulo 67
Capitulo 68
Capitulo 69
Capitulo 70
Capitulo 71
Capitulo 72
Capitulo 73
Capitulo 74
Capitulo 75
Capitulo 76
Capitulo 77
Capitulo 78
Capitulo 79
Capitulo 80
Capitulo 81
Capitulo 82
Capitulo 83
Capitulo 84
Capitulo 85
Capitulo 86
Capitulo 87
Capitulo 88
Capitulo 89
Capitulo 90
Capitulo 91
Capitulo 92
Capitulo 93
Capitulo 94
Capitulo 95
Capitulo 96
Capitulo 97
Capitulo 98

 

Capitulo 69: Intubación endotraqueal


Autores:

  •  Rocío Rivas Martín

    •  Correo: rociorivasm@yahoo.es

    •  Titulación académica: Diplomada en Enfermería

    •  Centro de Trabajo: Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Hospital Clínico Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España

  •  Ana Isabel del Burgo Sala

    •  Correo: adelburgosala@yahoo.es

    •  Titulación académica: Diplomada en Enfermería

    •  Centro de Trabajo: Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Hospital Clínico Universitario Gregorio Marañón. Madrid. España


Resumen:

   La intubación es una técnica que consiste en introducir un tubo a través de la nariz o la boca del paciente hasta llegar a la traquea, con el fin de mantener la vía aérea abierta y poder asistirle en el proceso de ventilación.

   Se utiliza en pacientes con insuficiencia respiratoria de diversa etiología, obstrucción de la vía aérea o depresión respiratoria.

   Los pacientes pediátricos, dado que están en etapa de crecimiento y cambio anatomo-fisiológico, tienen una serie de características especiales que hacen necesaria una valoración específica de cada niño antes de proceder a la intubación. Dependiendo de sus características variarán los materiales a elegir y el modo en que va a realizarse el procedimiento.

   Los niños intubados precisan una serie de cuidados durante y después de la intubación con el fin de lograr una adecuada ventilación, evitar extubaciones accidentales y lesiones en la vía aérea.


Intubación endotraqueal

1.- DEFINICIÓN

   La intubación consiste en introducir un tubo o sonda en la traquea del paciente a través de las vías respiratorias altas. Dependiendo de la vía de acceso que escojamos, tenemos dos tipos de intubación:

  • nasotraqueal: a través de las fosas nasales. Suele utilizarse en intubaciones programadas (anestesia, dificultad respiratoria en aumento...)

  • orotraqueal: a través de la boca. Por lo general se utiliza en intubaciones dificultosas o de urgencia (reanimación cardio pulmonar  (R.C.P.)), ya que es la más rápida.

   El objetivo de este procedimiento es mantener la vía aérea permeable, estableciendo una vía segura de comunicación y entrada de aire externo hasta la traquea. Para esto, el extremo distal del tubo debe quedar aproximadamente a 1-2 cms de la carina, de modo que el aire pueda llegar adecuadamente a ambos bronquios.

2.1.- DIFERENCIAS ANATÓMICAS DEL PACIENTE PEDIÁTRICO

   Hay una serie de características que diferencian a los pacientes pediátricos de los adultos. Los niños no son adultos en miniatura, ya que su morfología anatómica y su fisiología están en proceso de cambio. Hasta los dos años de edad, se producirá un descenso rápido de las estructuras de la vía aérea superior,  que debemos tener en cuenta. Después sufrirá pocos cambios hasta la pubertad, momento en el que se produce el paso a la etapa  adulta.

   Los recién nacidos y lactantes tienen la cabeza más grande, su cuello es más corto y la lengua es más grande en proporción con una boca pequeña. La cara es más ancha y aplanada (lo cual dificultará el ajuste de una mascarilla facial, por ejemplo). Los orificios y conductos nasales son más estrechos, de forma que existe mayor riesgo de obstrucción. La epiglotis es más alta, más anterior y flexible, más grande y  tiene forma de U; se proyecta hacia atrás con un ángulo de 45º, de modo que a veces es necesario levantarla con la hoja recta del laringoscopio  para poder ver la glotis. La laringe es más estrecha, más corta, alta y anterior. En cuanto a la traquea, es más corta, los cartílagos son fácilmente depresibles, y encontramos la estrechez máxima a nivel del cartílago cricoides en niños menores de 8 años. Esto cambiará con la pubertad, donde encontraremos la zona más estrecha a nivel de las cuerdas vocales, como en el adulto. En el niño las cuerdas vocales son más sensibles, y responden inmediatamente a los estímulos, hay mayor riesgo de sufrir edema de glotis. Además, la frecuencia respiratoria es mayor, oscila entre las 30-60 respiraciones por minuto según la edad, lo cual nos hará más difícil la ventilación con bolsa autoinflable.

   En cuanto a los recién nacidos prematuros, presentan inmadurez del centro respiratorio y sus estructuras y funciones también. Los músculos respiratorios son más débiles, los cartílagos más blandos y los alveolos son inmaduros. La piel es más fina y casi transparente, con lo cual es más fácil lesionarla.

2.2.-INDICACIONES

   Podemos resumirlas en:

  • Obstrucción de la vía aérea superior (cuerpo extraño, aspiración de meconio,     traumatismos, secreciones...)

  • Ausencia de reflejos protectores de la vía aérea (depresión respiratoria producida por anestesia, traumatismo craneoencefálico...)

  • Necesidad de aplicar ventilación mecánica con presión positiva  (prematuridad entre  25-28 semanas, por déficit de desarrollar alveolar y del sufactante, patologías como     bronquiolitis, enfermedades neuromusculares...)

    Elegiremos la vía oral o nasal para introducir el tubo en determinadas circunstancias:

  • Orotraqueal:

  • intubación de emergencia

    • obstrucción de las fosas nasales (estenosis o atresia de coanas, pólipos...)

    • obstrucción de la nasofaringe (tumores, hipertrofia de adenoides...)

    • sospecha de fractura de base de cráneo

    • diátesis hemorrágica moderada-severa

  • Nasotraqueal:

    • traumatismo facial severo con dificultad para abrir la mandíbula

    • rotura de lengua

    • quemaduras graves de la cavidad bucal

   La intubación endotraqueal, sea cual sea la vía de acceso, es el método más eficaz para mantener abierta la vía aérea, y además, asegura una adecuada ventilación y aporte de oxígeno al paciente, disminuye el riesgo de distensión gástrica y aspiración pulmonar, permite administrar algunos fármacos durante la reanimación cardiopulmonar (mientras se consigue una vía venosa), facilita la aspiración de secreciones y si fuera necesario, aplicar presión positiva al final de la espiración (PEEP). Además, durante la reanimación cardiopulmonar, facilita la sincronización entre masaje cardiaco y ventilación.

 

2.- PROCEDIMIENTO

   Siempre que sea posible, es recomendable realizar la intubación de forma programada, de modo que tengamos todo el material preparado y el personal adecuado, para disminuir así el tiempo que dura el procedimiento y las complicaciones.

    Debe ser realizada al menos por dos personas como mínimo.

2.1.-MATERIAL

   En el lugar en que se vaya a realizar  la intubación (ya sea en la calle o en un hospital) debemos disponer de:

  • fuente de oxígeno con caudalímetro

  • mascarilla facial transparente y bolsa autoinflable del tamaño adecuado (AmbúR). (ver    punto 3.1.1.)

  • goma conectora de la fuente de oxígeno y el balón autohinchable

  • cánula orofaringea (GuedelR) del tamaño adecuado (ver 3.1.2)

  • aparato de aspiración  o vacío con manómetro de presión

  • sondas de aspiración del tamaño adecuado (ver 3.1.3. y Tabla 3))

  • goma de conexión entre las sondas de aspiración y el sistema de vacío

  • guantes estériles y no estériles

  • mango de laringoscopio (comprobar la existencia y funcionamiento de las pilas)

  • palas de laringoscopio del tamaño adecuado (comprobar el funcionamiento de la            bombilla): rectas y curvas (ver 3.1.4. y Tabla 4))

  • lubricante (tipo SilkosprayR)

  • tubo endotraqueal con o sin balón del tamaño adecuado (ver 3.1.5. y Tabla 5)

  • dos tubos endotraqueales más: uno de un número mayor  y otro menor al anterior

  • fiador, estilete o guía: le da rigidez al tubo endotraqueal, lo cual facilita la intubación cuando ésta se prevee difícil o la persona es inexperta. Es recomendable lubricar el fiador antes de introducirlo a través de la luz del tubo endotraqueal para facilitar posteriormente su extracción. Nunca debe sobrepasar el orificio distal del tubo (también llamado ojo de Murphy), de hecho, debe quedar aproximadamente 1 cm antes del final del tubo, para evitar lesiones en la vía respiratoria.

  • pinzas de Magill, que servirán para guiar el tubo en la intubación nasotraqueal

  • esparadrapo, venda o sistema fijador

  • parches protectores de piel (tipo ConfeelR, AllevinR...)

  • medicación de intubación : si es posible, se tendrá cargada y preparada previamente. Si no es así, debería estar situada en un lugar apropiado, conocido por el personal  y accesible.

2.1.1.-Elección y Tipos de Mascarillas Faciales y Bolsa Autoinflable

Es recomendable que la mascarilla no sea opaca, para poder visualizar el color de la piel del niño y la aparición de secreciones, y de reborde acolchado.

Imagen 1: Posición mascarilla facial

   El tamaño de la mascarilla (cuadro 1) debe ser aquel cuyo borde superior apoye sobre el puente nasal del niño, sin tapar los ojos y cubriendo por completo nariz y boca, y cuyo borde inferior apoye sobre surco mentoniano.

   Si se elige una mascarilla de tamaño mayor o menor no lograremos una adecuada ventilación y podemos causar además un traumatismo facial.

   Existen mascarillas redondas (generalmente usadas para prematuros y recién nacidos, o lactantes de bajo peso) y triangulares (utilizadas en lactantes, niños y adolescentes).

    Las bolsas autohinchables van conectadas a la goma que sale del caudalímetro de oxígeno, que debe estar abierto al máximo. El tamaño también es importante, ya que el volumen de aire que envían al niño debe ser adecuado a su capacidad pulmonar (Cuadro 1). Un volumen excesivo prodría causar barotrauma, y un volumen pequeño no conseguiría una oxigenación adecuada.

 

       EDAD

 

Prematuro

R.N. y

< 6 meses

 

6-12 meses

 

1-2 años

 

2-5 años

 

5-8 años

 

>8años

Mascarilla Facial

Redonda

Modelo

prematuro

Redonda

Modelo

Recien nacido

Triangular o redonda

Modelo lactante

 

Triangular

Modelo niños

Triangular

Modelo adulto pequeño

Bolsa Autoinflable

 

250 ml

 

500 ml

 

1600-2000 ml

Tabla 1: Tamaño de bolsa y mascarilla autoinflables (recogido del Manual de Reanimación    Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar       Pediátrica y Neonatal)

2.1.2.-Elección de la cánula orofaringea

   La cánula orofaringea sirve para desplazar la parte posterior de la lengua hacia delante, impidiendo así que obstruya la vía aérea. La cánula adecuada será aquella cuya longitud vaya desde los incisivos superiores (o centro de la encía en lactantes) hasta el ángulo mandibular.(ver Tabla 2). Un tamaño inapropiado puede no lograr su objetivo o incluso, desplazar la lengua hacia atrás.

   Se recomienda su uso cuando el paciente esté inconsciente, para facilitar la ventilación con mascarilla. No debe usarse en niños conscientes, ya que puede estimular el reflejo nauseoso.

     En niños mayores se introduce igual que en adultos, con la concavidad hacia arriba, hasta tocar el paladar blando, y seguidamente se rota 180º y se desliza tras la lengua.

     En niños pequeños y lactantes, se introduce con la convexidad hacia arriba, es decir, haciéndola coincidir con el paladar, y deslizándola hasta el final de la lengua.

     

 EDAD

 

Prematuro

R.N. y

< 6 meses

 

6-12 meses

 

1-2 años

 

2-5 años

 

5-8 años

 

>8años

Cánula

Orofaringea

 

00

 

0

 

1

 

2

 

3

 

4

 

4-5

 

Tabla 2: Tamaño de la cánula faríngea (recogido del Manual de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)

3.1.3.-Elección de las sondas de aspiración

   Antes de proceder a introducir el tubo endotraqueal, es preciso aspirar secreciones de nariz, boca, faringe y traquea. Utilizaremos una sonda de longitud y calibre adecuados, con el fin de disminuir el riesgo de lesión de la mucosa, y llegar a la zona que pretendemos aspirar. La presión de succión no debe ser superior a los 80-120 mmHg en niños pequeños, para lo cual necesitamos un manómetro que la regule.

 

     

 EDAD

 

Prematuro

R.N. y

< 6 meses

 

6-12 meses

 

1-2 años

 

2-5 años

 

5-8 años

 

>8años

Sonda de aspiración traqueal

 

6

 

6-8

 

8-10

 

10-12

 

12-14

Tabla 3: Tamaño de las sondas de aspiración (recogido del Manual de Reanimación                Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)

2.1.4.-Elección de la Pala de Laringoscopio

   Las palas pediátricas pueden ser rectas o curvas y de diferente medida (Tabla 4 e Imagen 2).

   Las palas rectas se utilizan en lactantes pequeños y prematuros, ya que por sus características anatómicas, con la pala recta se deprime o calza mejor la epiglotis, visualizando mejor la glotis. Con la pala curva es más difícil deprimirla, y lo que suele ocurrir es que se sobrepasa. Las palas curvas se utilizan en niños, adolescentes y adultos, y con el extremo de la pala se alcanza la vallécula.

Imagen 2: Juego de palas de laringoscopio

 

     

 EDAD

 

Prematuro

R.N. y

< 6 meses

 

6-12 meses

 

1-2 años

 

2-5 años

 

5-8 años

 

>8años

 

Laringoscopio

Pala recta

Pala recta o curva

Pala curva

 

Nº 0

Nº 1

Nº 1-2

Nº 2

Nº 2-3

Tabla 4: Tamaño de las palas de laringoscopio (recogido del Manual de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)

2.1.5.-Elección del Tubo Endotraqueal

   El tubo endotraqueal debe ser de un material hipoalergénico y flexible, preferiblemente transparente para poder ver a su través la existencia de secreciones o sangre. Es además recomendable que tenga marcas numéricas para conocer la longitud del tubo que introducimos en la traquea y valorar así posteriormente si éste se ha movido. Existen distintos modelos de tubos en el mercado: Portex, hecho de material no irritante, flexible, con grabado de escala centimétrica para facilitar la colocación y Cole, hecho de material no irritable, flexible, que no posee escala centimétrica pero tiene un engrosamiento el tubo que hace tope con la glotis.

   También tenemos tubos balonados y no balonados (Imágenes 3 y 4). El balón o neumotaponamiento no es aconsejable en niños, ya que dado que la zona más estrecha de la traquea infantil se sitúa en el cartílago cricoides, el uso de un tubo balonado podría lesionarlo. En general, los tubos menores del nº 4,5 no disponen de balón. En el caso de que decidamos utilizarlo, es recomendable emplear tubos cuyo volumen de neumotaponamiento sea grande y ejerzan poca presión sobre la mucosa, para reducir así el riesgo de lesión.

Imagen 3: Tubo endotraqueal sin balón Imagen 4: Tubo endotraqueal

   El tamaño del tubo viene indicado por el diámetro interno de la luz. Debemos elegir el tubo adecuado para ventilar a nuestro paciente. Existen varias fórmulas para decidir el número adecuado. Una de ellas es escoger el tubo cuyo diámetro interno sea igual al del dedo meñique del niño, pero esto no es fiable ni es posible realizarlo en todas las circunstancias.

   La estimación más recomendada es la siguiente, con algunas variaciones (Tabla 5):

  • prematuros y de bajo peso según tabla de pesos: 2,5-3,5

  • en niños recién nacidos a término y lactantes de menos de 6 meses: 3,5

  • lactantes entre 6 meses y 1 año: 4

  • niños mayores de 1 años: 4 + (edad en años / 4)

   El tubo debe introducirse hasta dejarlo a 1-2 cms por encima de la carina, de modo que podamos ventilar ambos bronquios. Para saber cuántos centímetros debemos introducirlo en un procedimiento orotraqueal tenemos las siguientes fórmulas:

  • Lactantes: Centímetros(cms) a introducir = nº tubo x 3

  • >2 años: Centímetros(cms) a introducir = 12 + (edad/2)

EDAD Y/O PESO

Nº Tubo Endotraqueal

Cms a introducir por boca

<1kg

2-2,5

6,5-7

1-2 kg

3

7-8

2-3 kg

3,5

8-9

>3kg

3,5-4

9-10

Nº tubo x 3

R.N y < 6 meses

10-12

6-12 meses

4

12

1-2 años

4-4,5

13-14

2-5 años

4 +(edad / 4)(años)

14-16

5-8 años

16-18

> 8 años

18-22

Tabla 5: Elección del tubo endotraqueal y longitud a introducir(recogido

del Manual de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada Pediátrica y Neonatal.

3ª ed. Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal)

2.2.-MEDICACIÓN DE INTUBACIÓN

   Antes de iniciar la intubación, habrá que comprobar la existencia de una catéter venoso permeable, y de no ser así, habrá que canalizar una vía venosa por la que infundiremos los fármacos.  Se recomienda la preparación al menos de dos dosis de cada fármaco por si la intubación no se consigue al primer intento y fuera preciso repetir la pauta.

   Los fármacos utilizados en la intubación se pueden clasificar en tres grupos principales. Por orden de administración, estos serían:  

  • 1º Atropina

  • 2º Anestesia-sedación-analgesia

  • 3º Relajación

1º) ATROPINA: se utiliza casi siempre, para disminuir el riesgo de bradicardia refleja al estimular la vía aérea.  Puede no administrarse en caso de taquicardia importante.

2º) ANESTESIA-SEDACIÓN-ANALGESIA: se utilizan los fármacos anestésicos y sedantes para reducir la agitación y la sensación de intranquilidad que produce esta técnica. Es recomendable asociar un analgésico en la intubación, ya que la laringoscopia puede ser dolorosa.

Dentro de los fármacos anestésicos y sedantes encontramos:

  • Benzodiacepinas como el midazolam, diazepam o clonacepan (con efecto ansiolítico e hipnótico)

  • Barbitúricos  como el tiopental o el fenobarbital (efecto sedante e hipnótico)

  • Anestésicos como la ketamina (con distinto efecto analgésico, sedante o hipnótico según la dosis)

    La  elección  dependerá del estado del paciente (Tabla 6):

 

SITUACIÓN DEL NIÑO

SEDANTE DE ELECCIÓN

  Normotensión

  Normovolemia

  Tiopental

  Hipotensión

  Hipovolemia

  Fallo cardiaco

  Midazolam

  Diazepam

  Etomidato

  Ketamina

  Status asmático

  Ketamina

  Propofol

  Status epiléptico

  Tiopental

  Propofol

  Hipertensión intracraneal

  Lidocaína + Tiopental o Etomidato

Tabla 6: anestésicos-sedantes de elección según patología

   Los analgésicos que se utilizan con más frecuencia son la ketamina y el fentanilo:

  • Ketamina: se emplea en técnicas de inducción rápida y cuando hay hipotensión, hipovolemia o broncoespasmo

  • Fentanilo: usado en situación de normotensión, normovolemia, insuficiencia cardiaca o hipertensión pulmonar

3º) RELAJANTE MUSCULAR: su función es relajar la musculatura respiratoria y facilitar la ventilación mecánica o manual con bolsa autoinflable. Es imprescindible siempre sedar y analgesiar al niño previamente, ya que de otro modo, el niño estará despierto, con dolor y consciente, pero totalmente bloqueados sus músculos.

   Hay dos grupos de relajantes musculares:

  • Despolarizantes: succinilcolina

  • No despolarizantes: vecuronio, rocuronio y atracurio

    Encontraremos una serie de situaciones en las que estará contraindicado el uso de unos u otros (ver Tabla 7).

 

RELAJANTES MUSCULARES

CONTRAINDICACIONES

Succinilcolina

Hiperpotasemia

Politraumatismo

Quemaduras

Hipertensión intracraneal

Lesión globo ocular

Denervación anatómica o funcional    (lesión medular, atrofia espinal...)

Déficit de colinesterasa

Vecuronio

Rocuronio

Atracurio

Vía aérea difícil

Imposibilidad de ventilar con mascarilla   (contraindicaciones relativas)

Tabla 7: contraindicaciones de uso de relajantes musculares

 

FÁRMACO

INDICACIONES

DOSIS

(mg/kg)

TIEMPO INICIO(min)

DURACIÓN

(min)

EFECTOS SECUNDARIOS

ATROPINA

Si no hay contraindicación

0,01-0,02(minima0,1 y máxima )

0,5

30-90

Taquicardia

Midriasis

Visión borrosa

Sequedad boca

MIDAZOLAM

Hipovolemia

Hipotensión

Fallo cardiaco

0,1-0,3

<2

20-30

Hipotensión a dosis altas

Nauseas / vómitos

PROPOFOL

Broncoespasmo

Hipertensión pulmonar

Status epiléptico

2-3

0,5

5-10

Apnea

Hipotensión

Bradicardia

ETOMIDATO

Inestabilidad hemodinámica