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Capitulo 58: Parada cardiorespiratoria y reanimación cardiopulmonar Si deseas comprar el DVD del Tratado de Enfermería en Cuidados Críticos y Neonatales Autores:
Resumen: La parada cardiorrespiratoria (PCR) es una interrupción potencialmente reversible de la respiración y circulación. En los niños las causas más frecuentes son las que producen un fallo respiratorio. La prevención de estas causas constituye la medida más eficaz. Una vez que tiene lugar, la PCR lleva a la muerte o a graves secuelas salvo que se inicien rápidamente maniobras adecuadas de reanimación cardiopulmonar (RCP). Por ello, es muy importante el aprendizaje de la RCP por parte de todo el personal sanitario. La RCP básica permite una oxigenación de emergencia sin medios técnicos mediante apertura y desobstrucción de vía aérea, ventilación con aire espirado y masaje cardíaco externo. A la vez que se inicia debe activarse el sistema de atención urgente para pasar a realizar RCP avanzada lo más rápidamente posible. La RCP avanzada tiene como objetivos establecer una ventilación adecuada, restablecer la actividad cardíaca y normalizar el ritmo cardíaco mediante técnicas de aislamiento definitivo de vía aérea, ventilación y oxigenación, monitorización electrocardiográfica, administración de fármacos a través de vías adecuadas y manejo adecuado de arritmias. Los cuidados post-resucitación tienen como objetivo optimizar las funciones de los diferentes sistemas que pueden estar comprometidos como consecuencia de la hipoxia. Tanto la RCP básica como la avanzada deber ser realizadas siguiendo protocolos específicos basados en las recomendaciones internacionales aceptadas para la enseñanza de la RCP. En este capítulo se expondrán las recomendaciones de la Asociación Grupo Español de RCP Pediátrica y Neonatal enmarcadas dentro de las del Consejo Europeo de RCP. Parada cardiorespiratoria y reanimación cardiopulmonar
1. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA PARADA CARDIORESPIRATORIA (PCR) EN PEDIATRIA 1.1 Causa y mecanismos de producción La mayoría de las PCR en la edad pediátrica, raramente ocurren de forma súbita, sino que se producen como consecuencia de un deterioro más o menos rápido, respiratorio o circulatorio, secundario a enfermedades o accidentes, y que a través de una hipoxemia y/o hipoperfusión, llevan a una PCR. Las causas que con mayor frecuencia provocan PCR en el niño, son las que inicialmente producen fallo respiratorio: obstrucciones agudas de la vía aérea, neumonías graves, accidentes (aspiración de cuerpo extraño), inhalación de humo, ahogamiento, traumatismo torácico, etc.), o depresión respiratoria (por intoxicaciones, convulsiones prolongadas, incrementos de la presión intracraneal por causas diversas: traumatismos craneoencefálicos, meningitis, etc.). En segundo lugar la PCR en niños es la debida a fallo circulatorio, siendo las causas más habituales en la infancia: sepsis, pérdida de fluidos (quemaduras, deshidratación grave, etc.) o hemorragia. En el niño, a diferencia del adulto, la PCR de origen primariamente cardíaco, es poco frecuente, observándose ésta casi exclusivamente en niños con cardiopatía congénita y preferentemente en el postoperatorio cardiovascular.
1.2. Pronóstico de la PCR en la infancia: Es peor el pronóstico si se trata de una parada cardiaca (PC) que de una parada respiratoria (PR). En esta última el latido cardíaco eficaz puede persistir durante unos minutos, y una rápida actuación puede impedir que se produzca una PC. Es peor el pronóstico si la PCR se produce fuera del hospital. Los factores más importantes, que determinan la supervivencia y calidad de vida de la PCR son: el estado clínico previo del paciente, la causa y mecanismo desencadenante de la PCR, el tiempo hasta el inicio de la reanimación cardiopulmonar (RCP), el tipo y la calidad en las maniobras de reanimación y los cuidados intensivos post-resucitación. Cuando se compara con el adulto el pronóstico de la PCR del niño, suele ser peor debido a que en la mayoría de los casos, el niño lleva en hipoxemia un periodo prolongado de tiempo, con el consiguiente daño de diversos órganos, antes de que se produzca la PCR, en tanto que en el adulto la causa más frecuente es primariamente cardiaca y brusca, sin hipoxemia previa a la misma.
1.3 Prevención de la PCR. a) En los recién nacidos.- Traslado de la embarazada de alto riesgo a un Centro, con experiencia en la atención a neonatos críticos. b) En los niños con patología: A nivel extrahospitalario.- Proceder al traslado urgente al Servicio de Urgencias hospitalario de aquellas patologías con riesgo de PCR. A nivel hospitalario.- Proceder al traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos a niños graves. c) Prevención de los accidentes A nivel domiciliario.- Guardar los medicamentos, artículos de limpieza y productos tóxicos fuera del alcance de los niños, medidas de seguridad eléctrica y protección de balcones y ventanas, etc. Fuera del domicilio.- Medidas para evitar accidentes de tráfico, tanto a nivel general como individual (utilización del casco en bicicletas y motocicletas, cinturones de seguridad, etc.), protección de las piscinas y aprendizaje precoz de la natación. d) Reconocimiento precoz de los signos respiratorios y/o hemodinámicos indicativos de riesgo de PCR inminente ( Tabla 1).
2. CONSIDERACIONES GENERALES DE LA RESUCITACION CARDIOPULMONAR EN PEDIATRIA 2.1 Enseñanza de la RCP pediátrica Las razones de crear Grupos y Cursos de RCP Pediátrica y Neonatal (separados o complementarios de los adultos), son:
Por todo ello actualmente existe un consenso científico de que las técnicas de RCP básica se deben enseñar al mayor número de ciudadanos posible, con lo que se conseguirán mayores grados de supervivencia y calidad de vida en los casos de PCR que acontezcan a nivel extrahospitalario. La enseñanza de la RCP básica y avanzada debe estar incluida en los programas de formación continuada del personal hospitalario pediátrico y otros colectivos sanitarios que vayan a tener responsabilidad esporádica o permanente en la asistencia a los pacientes pediátricos. Esta enseñanza de la RCP y del soporte vital de los pacientes pediátricos, debe comprender también la conexión con los servicios médicos de emergencia y los cuidados postresucitación. 2.2 Protocolización Los protocolos de RCP deben seguir las recomendaciones internacionales aceptadas para la organización y enseñanza de la RCP, aunque cada país tiene la libertad sobre qué debe enseñar y a quién, de acuerdo con sus circunstancias. Actualmente el Grupo Pediátrico Español de RCP sigue las recomendaciones del Consejo Europeo de RCP, distinguiéndose 3 niveles: 2.2.1. RCP Básica – Comprende las diversas maniobras que deben hacerse para efectuar una RCP adecuada cuando no se dispone de medios técnicos. Su objetivo es conseguir una oxigenación de emergencia para proteger fundamentalmente el sistema nervioso central (SNC), realizándose técnicas como:
En los niños, cuando es solo una persona la que inicia la reanimación, se recomienda efectuar estas medidas básicas durante al menos 1 minuto antes de activar el Sistema de Emergencia, en tanto que en el adulto se aconseja activar el Sistema de Emergencia antes de comenzar la RCP, ya que la desfibrilación precoz es esencial junto a la RCP. Cuando se piensa que es muy probable una causa cardiaca de la PCR, como en un desvanecimiento súbito presenciado o niños con cardiopatía conocida, se debe seguir la pauta de petición de ayuda similar a la del adulto. 2.2.2. RCP Avanzada - Comprende las medidas que deben aplicarse cuando se tienen medios técnicos adecuados y personal preparado para su utilización. Sus objetivos son: establecer la ventilación adecuada, restablecer la actividad cardiaca, normalizar el ritmo cardíaco y estabilizar la hemodinámica. Se realizan técnicas como:
2.2.3. Cuidados postresucitación tendrán como objetivo optimizar las funciones de los diversos sistemas orgánicos que pueden estar comprometidos primaria o secundariamente a la hipoxia, especialmente la encefalopatía postanóxica. Por ello los cuidados comprenderán:
2.3 La RCP en las distintas edades pediátricas Por sus peculiaridades anatomofisiológicas y especialmente por las maniobras de RCP, se describen varias edades pediátricas:
3. RESUCITACION CARDIOPULMONAR BASICA EN LACTANTES Y NIÑOS 3.1. SECUENCIA DE ACTUACIONES RCP BÁSICA Para una adecuada RCP básica se efectuarán los siguientes pasos (Tabla 2): COMPROBAR INCONSCIENCIA Para ello se estimulará al paciente en busca de respuesta. Al paciente pediátrico se le estimulará más cuidadosamente que al adulto, habitualmente por estímulos táctiles (pequeñas sacudidas, pellizcos, etc) hablándole en voz alta. En caso de evidencia o sospecha de traumatismo de cuello, hay que evitar que cabeza y cuello se muevan durante la estimulación. MANIOBRAS DE RCP Sí es posible, se solicitará ayuda si hay personas en el entorno, si bien las maniobras de RCP se deben comenzar inmediatamente sin perder tiempo en la solicitud de ayuda ni en la llegada del equipamiento, pues muchas veces en lactantes y niños, lo único necesario es la apertura de la vía aérea, evitándose así la subsiguiente parada cardiaca. El orden de las maniobras de RCP básica será: apertura de la vía aérea, ventilación y masaje cardiaco. 1. Apertura de la vía aérea. Maniobra frente-mentón. Incluye dos componentes (figura 1): Colocando una mano sobre la frente efectuamos una extensión del cuello, que debe ser moderada en niños pequeños y neutra en lactantes, ya que, en estos últimos su occipucio prominente predispone a ligera extensión del cuello cuando se coloca sobre una superficie plana. Levantamiento del mentón: Se realiza colocando la punta de los dedos de la otra mano debajo del mentón. Durante esta maniobra se debe poner especial cuidado en evitar cerrar la boca o empujar los tejidos blandos del cuello, ya que tal maniobra puede obstruir la vía aérea sobre todo en lactantes.
Figura 1: Maniobra frente mentón en el niño Se efectuará en caso de traumatismo craneal, en que la maniobra frente-mentón está contraindicada. Debe mantenerse inmovilizada la columna cervical con alineación de la cabeza y cuello. Efectuar tracción de la mandíbula hacia arriba y adelante, colocando los dedos a cada lado de la mandíbula y levantando el ángulo mandibular. Al mismo tiempo tratar de abrir la boca, deprimiendo la barbilla con los pulgares.
SI SE TIENE EVIDENCIA O SOSPECHA DE QUE EXISTE OBSTRUCCION DE LA VIA AEREA POR CUERPO EXTRAÑO, se procederá de inmediato a la extracción del mismo para abrir la vía aérea. 2. Ventilación. Comprobar si el paciente respira. Para ello aproximaremos nuestro oído y mejilla a la boca del paciente. Si el paciente realiza movimiento tóraco-abdominales pero no se detecta entrada o salida de aire, debemos pensar que la vía aérea está obstruida, por lo que procederemos a efectuar maniobras de desobstrucción. Si existe apnea efectuaremos ventilación con aire espirado.
Figura 3. Ventilación boca a boca y nariz.
Figura 4. Ventilación boca a boca. Mientras efectuamos la ventilación es muy importante mantener una adecuada apertura de la vía aérea. Los volúmenes con los que ventilaremos serán variables según la edad. El reanimador observará la movilización del tórax, intentando suministrar suficiente volumen para que se movilice, pero es muy importante igualmente evitar excesiva movilización por el riesgo de provocar barotrauma pulmonar, o distensión gástrica. Para minimizar esta, se debe optimizar la apertura de la vía aérea y efectuar insuflaciones lentas y mantenidas. Si el tórax no se eleva nada o muy poco, debemos de reajustar la apertura de la vía aérea y si a pesar de ello continúa igual, sospecharemos la obstrucción por cuerpo extraño si al menos de las 5 insuflaciones realizadas 2 no resultan efectivas. Frecuencia respiratoria. Inicialmente se realizarán 5 insuflaciones lentas de 1 – 1.5 seg., con una pausa entre ellas. El reanimador debe “coger aire” entre cada insuflación para mejorar el contenido de oxígeno del aire espirado. Posteriormente se seguirá a 20 resp/min. 3. Masaje cardíaco externo. Una vez que se ha efectuado la apertura de la vía aérea y se ha iniciado la ventilación se valorará si el paciente está en parada cardiaca, procediendo a la palpación de los pulsos centrales. Si se detecta ausencia de actividad cardiaca eficaz, se procederá a efectuar masaje cardíaco. COMPROBAR CIRCULACION ESPONTANEA. Mediante la palpación del pulso:
EFECTUAR LAS COMPRESIONES TORACICAS
COORDINACION DE LA VENTILACION Y DEL MASAJE CARDIACO EXTERNO En lactantes y niños pequeños se efectuarán (haya uno o más reanimadores) 5 compresiones torácicas seguidas de una pausa de 1-1.5 segundos durante la cual se efectuará una ventilación (relación masaje/ventilación : 5/1). En niños mayores la relación masaje/ventilación podría ser también 5/1 si existen 2 reanimadores, aunque también se podría usar la relación 15/2. Si hay solamente un reanimador será igual que en el adulto: 15/2. SOLICITUD DE AYUDA AL SISTEMA DE EMERGENCIA MEDICA Tras realizar la RCP durante 1 minuto, se solicitará ayuda al Sistema de Emergencia Médico Extrahospitalario, abandonando momentáneamente la RCP si estamos solos. Si no es posible alertar a nadie, se debe proseguir ininterrumpidamente la RCP hasta que llegue alguien o sea imposible continuar por agotamiento del reanimador. Si se trata de un lactante pequeño, no hay necesidad de interrumpir la RCP para solicitar ayuda, ya que apoyando al lactante sobre un antebrazo, se puede dar masaje cardiaco con la otra mano y efectuar la ventilación boca a boca y nariz. CONTROL DE LA EFICACIA DE LA RCP La eficacia del masaje cardíaco debe valorarse periódicamente mediante la palpación del pulso. La eficacia global de la RCP se valorará cada 2 minutos, suspendiendo la RCP durante 5 segundos, comprobando el pulso y la respiración espontánea. Tabla 2: ALGORITMO DE ACTUACION EN RCP BASICA PEDIATRICA
4. Asfixia por cuerpo extraño. Si existe certeza o fuerte sospecha de obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño, se procederá a la extracción del mismo según el algoritmo que se muestra en la tabla 3. EXTRACCIÓN MANUAL Solo se efectuará si el cuerpo extraño se ve y es fácil de extraer. La extracción manual a ciegas en niños está contraindicada, por el riesgo de empujar el cuerpo extraño hacia el interior de la vía aérea provocando una obstrucción mayor. MANIOBRAS DE EXPULSIÓN Van a variar dependiendo de que se trate de lactantes o de niños, así como de que el paciente este consciente o inconsciente. LACTANTES (Figura 5)
NIÑOS (Figura 6)
taBLA 3.- ASFIXIA POR CUERPO EXTRAÑO. ALGORITMO DE ACTUACION EN LACTANTES Y NIÑOS
III. RESUCITACIÓN CARDIOPULMONAR AVANZADA EN LACTANTES Y NIÑOS Se desarrolla mediante una secuencia de actuaciones:
Los objetivos de estos pasos son: Instauración de la actividad cardiaca, diagnóstico electrocardiográfico (ECG) y establecer un ritmo cardiaco adecuado. Estos pasos deben realizarse si es posible de forma simultánea. OPTIMIZACION DE LA RCP BASICA Asegurar una vía aérea permeable y una ventilación efectiva es vital en la RCP avanzada, particularmente en niños, en los que la principal causa de PCR son los problemas respiratorios. En la Tabla 4 se indica el material preciso para optimización de la apertura de la vía aérea y ventilación en las diferentes edades pediátricas. Tabla 4. MATERIAL PARA OPTIMIZACION DE LA VIA AEREA Y VENTILACION
1. APERTURA Y DESOBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA Cánula orofaringea Tras seguir manteniendo la posición de apertura de la vía aérea iniciada en la RCP básica, se introducirá la Cánula Orofaríngea tipo “Guedel”, que permite deprimir la parte posterior de la lengua pudiendo abandonarse la tracción del mentón. Solo se utiliza en pacientes inconscientes, pues en el niño consciente puede inducir el vómito, con el riesgo de aspiración. Debe ser apropiada a la edad del niño, siendo la longitud igual a la distancia de los incisivos superiores al ángulo mandibular. La técnica de introducción en los niños mayores es igual que en el adulto es decir, se introduce con la concavidad hacia arriba hasta que la pinza llegue al paladar blando en cuyo momento se rota 180º y se desliza detrás de la lengua. En los lactantes y niños pequeños se introduce con la convexidad hacia arriba ayudándose de un depresor o del laringoscopio para desplazar la lengua. Aspiración de secreciones de boca, faringe y tráquea. Se emplearán sondas que deben ser adecuadas para la edad de cada niño. En los niños pequeños la presión del sistema de aspiración no debe sobrepasar de 80 – 120 mmHg. Intubación endotraqueal: PREVIAMENTE A LA INTUBACIÓN ENDOTRAQUEAL SE EFECTUARA VENTILACION CON BOLSA AUTOINFLABLE Y MASCARILLA PARA OXIGENAR ADECUADAMENTE AL PACIENTE. Además de ser el método más efectivo de apertura de la vía aérea, con la intubación endotraqueal, garantizamos una adecuada ventilación y aporte de oxígeno, se previene la distensión gástrica y la aspiración pulmonar, se facilita la aspiración de secreciones de la vía aérea, podemos administrar algunos de los fármacos empleados en RCP mientras conseguimos una vía venosa, se puede acoplar más fácilmente la ventilación y el masaje cardiaco y se puede aplicar PEEP en caso necesario. En la intubación endotraqueal en Pediatría hay que tener en cuenta que la vía aérea del niño es diferente a la del adulto:
Antes de la intubación se debe preparar el siguiente material:
La técnica de intubación se efectuará como sigue (Figura 7):
Las maniobras de resucitación no deben interrumpirse más de 30 segundos mientras efectuamos la intubación. Si no se consigue en ese tiempo, se retirará el tubo endotraqueal, se volverá a poner la cánula orofaríngea y se ventilará nuevamente con bolsa y mascarilla hasta oxigenar adecuadamente al paciente, antes de realizar un nuevo intento de intubación. 2. VENTILACIÓN. Antes de intubar al niño efectuamos siempre ventilación con resucitador manual acoplado a una mascarilla facial, tras haber situado una cánula orofaríngea. Los Resucitadores manuales constan, de una bolsa autoinflable y de una válvula que impide la reinspiración del aire espirado. Existen 3 tamaños diferentes: modelo lactantes, con una capacidad de ≈ 250 ml.; modelo infantil, con una capacidad de ≈ 500 ml. y modelo de adultos con una capacidad de ≈ 1600 – 2000 ml. En RCP Pediátrica se utilizarán únicamente los modelos infantil y adulto, empleándose uno u otro según la edad del paciente, reservándose el modelo lactantes solo para neonatos. Para RCP el resucitador pediátrico debe disponer de bolsa o tubo reservorio en la parte posterior, y se conecta con un flujo de oxígeno de unos 15 litros/minuto, con lo que se alcanza una concentración de O2 superior al 90%. Las mascarillas faciales variarán de tamaño y forma según la edad. La mascarilla correcta para un niño es aquella que proporciona un sellado hermético en la cara y abarca desde el puente de la nariz hasta la hendidura de la barbilla, cubriendo la nariz y la boca. En menores de 6 meses se utilizarán generalmente mascarillas circulares, mientras que en los mayores de esas edad, deben ser triangulares. Serán transparentes para poder observar el color de los labios, posibles vómitos etc. Técnica de ventilación con bolsa y mascarilla (figura 8):
Alternativas a la intubación endotraqueal. Puede haber situaciones en las que no sea posible la intubación endotraqueal del paciente por gran dificultad técnica o por falta de experiencia en el reanimador. Las alternativas de las que disponemos son:
FARMACOS, FLUIDOS Y VIAS DE ADMINISTRACION. 1. FARMACOS. Los esenciales en RCP se muestran en la tabla 5.
Tabla 5. FARMACOS ESENCIALES EMPLEADOS EN RCP PEDIÁTRICA
ADRENALINA. Se emplea para restablecer la actividad cardiaca espontánea en la asistolia, para lo que se requiere una adecuada perfusión y oxigenación miocárdica. Aunque tiene efectos alfa y betaadrenérgicos, es la estimulación de los receptores alfa lo que determina su efecto beneficioso en la RCP. La dosis inicial recomendada en pediatría es de 0,01 mg/kg. pudiendo incrementrse 10 veces (0,1 mg/kg.) en las siguientes dosis. ATROPINA. Aunque no se ha demostrado su beneficio, se puede emplear en el tratamiento de la bradicardia, sobre todo si ésta es secundaria a un aumento del tono vagal (por ejemplo durante la manipulación de la vía aérea). Sin embargo hay que considerar que la causa más frecuente de bradicardia en los niños es la hipoxia, por lo que hay que intentar una ventilación y oxigenación adecuadas antes de emplear atropina. La dosis inicial es de 0,02/kg., con una dosis máxima de 1 mg. en niños y 2 mg. en adolescentes y una dosis mínima de 0,1 mg por debajo de la cual podría producir una bradicardia paradójica. BICARBONATO. Se ha empleado tradicionalmente en RCP ya que la acidosis tisular tiene efectos negativos en la contractilidad cardiaca y en la respuesta a las catecolaminas; sin embargo su efecto beneficioso no está aún demostrado. Se recomienda su empleo ante la falta de respuesta a una primera administración de adrenalina. Se administra en bolo iv. de 1 mEq/kg. en inyección lenta; antes de la siguiente dosis de adrenalina, se debe lavar cuidadosamente la línea con suero fisiológico. Dosis siguientes deberían guiarse por el conocimiento del pH sanguíneo (preferentemente de sangre venosa mezclada). CALCIO. No se recomienda su empleo en RCP, excepto en situaciones comprobadas de hipocalcemia e hiperpotasemia. La fórmula de cloruro cálcico es más eficaz que la de gluconato cálcico y la dosis de Cloruro cálcico es de 10-30 mg/kg iv. (Tabla 3). 2. FLUIDOS En la mayoría de los casos de RCP solo se realizará una perfusión de fluidos, para mantener permeable la vía venosa o íntraósea. En algunos pacientes puede ser preciso efectuar expansión de volemia, como en el caso de disociación electromecánica que no responde a la primera dosis de adrenalina en pacientes con hemorragias agudas o graves, o cuando tras la parada hay hipovolemia absoluta o relativa por vasodilatación, estasis venoso y escape capilar a la expansión durante la RCP en pediatría se pueden utilizar cristaloides como suero salino fisiológico o Ringer lactato, o coloides como albúmina al 5% o coloides artificiales, a una dosis de 20 ml/kg. Durante las maniobras iniciales de RCP no se deben emplear soluciones glucosadas, salvo que exista sospecha o confirmación de hipoglucemia, ya que la hiperglucemia se ha asociado en algunos estudios con un peor pronóstico neurológico. Si existe hipoglucemia administrar glucosa al 10% ó 25% a 0.5 g/kg. intravenoso lento. 3. VÍAS ADMINISTRACIÓN Lo ideal es obtener una vía venosa adecuada por punción; sin embargo, a veces resulta imposible obtenerla con la rapidez que se precisa para una RCP, debiendo recurrir de forma transitoria a otras vías alternativas a la venosa. Si en 90 segundos o tres intentos no se canaliza una vía venosa periférica se intentará una vía intraósea, valorando si el paciente está intubado la vía intratraqueal de forma transitoria. Tras canalizar la intraósea se puede volver a intentar la venosa periférica o una central. Si no se hubiera podido canalizar la intraósea habría que intentar una vía central urgente. Vías venosas por punción percutanea Periféricas. Es la primera vía a instaurar en la mayoría de los niños con PCR. Los lugares más utilizados son:
Ventajas teóricas.- Accesible, técnicamente sencilla, sin riesgos y no interferencias con las maniobras de RCP. La canalización de estas vías con cánulas cortas y gruesas, permiten una buena perfusión de fluidos y drogas. Inconvenientes durante la RCP: Dificultad de canalización en lactantes pequeños en situación de shock, calibre frecuentemente insuficiente cuando se requiere rápida administración de líquidos, riesgo de extravasación, lentitud de la acción de las drogas administradas por el enlentecimiento de la circulación. Centrales. La vía central de elección en la RCP es la vía femoral, por ser la que menos riesgos e interferencias presenta. Ventajas: Permite expansión rápida si se precisa, más rapidez de acción de las drogas, y mayor seguridad de mantenimiento de la vía. Inconvenientes: Dificultad técnica en algunos casos, interferencia relativa con la RCP. Vía intraosea (figura 10) Es una vía de infusión alternativa durante la reanimación en pediatría cuando no se consigue un acceso venoso en 90 segundos. Es una vía útil, que permite una rapidez de acción similar a la de las vías venosas periféricas, para la administración de cualquier tipo de drogas y líquidos. La técnica es muy sencilla y consiste en introducir una aguja especial para punción hasta alcanzar la médula ósea.. En niños menores de 6 años se utiliza la tibia proximal puncionando perpendicularmente a 1 - 3 cm. por debajo de la meseta tibial interna. En mayores de 6 años se usa la tibia distal, zona proximal al maléolo interno, por detrás de la vena safena externa.
Via intratraqueal Permitirá la administración de drogas útiles para la RCP (Adrenalina Atropina, Lidocaina y Naloxona). La medicación se inyecta diluida en 1 - 2 ml de suero salino, tan profundamente corno sea posible, efectuando a continuación varias insuflaciones con bolsa autoinflable. Las dosis de Adrenalina, cuando se utiliza ésta vía, deben ser 10 veces la dosis intravenosa; no existe información sobre las dosis adecuadas de lidocaina y atropina por vía intratraqueal. Dada la facilidad para la canalización rápida de una vía intraósea con un sencillo aprendizaje la vía intratraqueal se utiliza cada vez con menos frecuencia ya que no permite la administración de fármacos como el calcio o el bicarbonato, ni por supuesto fluidos. MONITORIZACIÓN ELECTROCARDIOGRÁFICA Y TRATAMIENTO DE LAS ARRITMIAS CARDIACAS. Para saber cual es el ritmo específico de una PCR es necesaria la monitorización electrocardiográfica. La podemos realizar mediante la colocación de electrodos adhesivos conectados a un monitor o a un desfibrilador o directamente a través de las palas del desfibrilador. Los ritmos que nos podemos encontrar se pueden dividir en: A. Ritmos desfibrilables:
B. Ritmos no desfibrilables
TECNICA DE DESFIBRILACION Se emplea de forma inmediata cuando diagnosticamos un ritmo defibrilable. Precisamos el siguiente material:
La técnica de desfibrilación consta de los siguientes pasos:
FARMACOS ANTIARRITMICOS. En situaciones de PCR que no se resuelven con desfibrilación y administración de adrenalina se aconseja la administración de algún fármaco antiarritmico. Clásicamente se utiliza la lidocaina (1mg/kg), aunque en los últimos años estudios realizados en adultos han demostrado ventajas con el uso de amiodarona por lo que actualmente en adultos se aconseja este fármaco. En niños ya se ha comenzado a utilizar y en un futuro próximo es probable que se extienda su aplicación. La dosis de amiodarona es de 5 mg/kg. PROTOCOLOS ESPECIFICOS DE TRATAMIENTO DE LAS ARRITMIAS CARDIACAS EN PEDIATRIA 1) ASISTOLIA, BRADICARDIA GRAVE, ACTIVIDAD ELECTRICA SIN PULSO, BLOQUEO AURICULO VENTRICULAR COMPLETO.
En el caso de bradicardias severas con repercusión hemodinámica la pauta de tratamiento es igual a la de la asistolia, pero se puede valorar:
2) FIBRILACIÓN VENTRICULAR Y TAQUICARDIA VENTRICULAR SIN PULSO.
ASPECTOS EN DISCUSIÓN EN EL MOMENTO ACTUAL Las recomendaciones sobre RCP no son constantes sino que se ven sometidas a un proceso constante de revisión. Existe un proceso internacional de búsqueda de evidencias para analizar temas controvertidos o sobre los que existían escasas evidencias, cuyos resultados prácticos, en forma de “consenso sobre la ciencia y recomendaciones de tratamiento en RCP” se publicarán en diciembre de 2005 y que probablemente darán lugar a algunos cambios sobre las medidas que se han propuesto previamente. Algunos de los aspectos sobre los que existe amplia discusión en la bibliografía actual son en RCP básica la búsqueda de la mejor relación masaje / ventilación y del mejor tratamiento para la obstrucción de la vía aérea en el niño. En RCP avanzada se intentan buscar evidencias sobre ventilación con bolsa y mascarilla vs intubación endotraqueal, utilidad de la capnografía para asegurar la correcta colocación del tubo endotraqueal, cual es la mejor vía de administración de fármacos, qué fármacos vasopresores, cual es el antiarritmico ideal, búsqueda de las mejores pautas de desfibrilación, etc BIBLIOGRAFÍA
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ISSN: 1885-7124
Este sitio se actualizó por última vez el 26/10/2012