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Capitulo 159: Cuidados en los trasplantes de órganos en pediatría


Autores:


Cuidados en los trasplantes de órganos en pediatría

INTRODUCCIÓN

    Una vez confirmado el diagnóstico de muerte cerebral, la abolición de la función encefálica completa implica la pérdida total del control sobre el organismo, con una pérdida de la regulación neurohumoral central, lo que exige un control continuo y preciso para su correcto mantenimiento, a fin de que llegue en óptimas condiciones al quirófano, y conseguir el mejor resultado posible de los órganos a trasplantar, y con ello una mayor supervivencia de los mismos.

 

OBJETIVOS GENERALES DEL TRATAMIENTO

   Cuidados específicos, monitorización y medidas de soporte para conseguir optimizar la perfusión de los órganos y el suministro tisular de oxígeno.

   Parámetros asociados a una perfusión tisular adecuada son:

  • PAS: 100-200 mm Hg.

  • PVC: 8-10 cm H2O.

  • Diuresis 1 ml/kg/hora.

  • Temperatura central: >35ºC.

  • Saturación arterial de oxígeno: >95%.

  • PH: 7.37-7.45.

  • Cifras hemoglobina: 10- 12 gr/dl.

CUIDADOS DE ENFERMERÍA Y MONITORIZACIÓN ORDINARIOS

CUIDADOS DE ENFERMERÍA

  • Cambios posturales.

  • Cuidados de la piel.

  • Cambio de apósitos.

  • Cuidados de la sonda vesical.

  • Cuidados de catéteres vasculares.

  • Retirada de dispositivos artificiales.

  • Colocar sonda nasogástrica para descompresión gástrica y prevención de aspiración.

  • Evitar canalización de catéter a nivel femoral como profilaxis de embolismo pulmonar.

MONITORIZACIÓN DE CONSTANTES VITALES

   El registro de las constantes vitales debe ser continuo o como mínimo horario. Se deben monitorizar las siguientes:

  • Frecuencia cardíaca.

  • Presión venosa central mediante canalización vía subclavia o yugular.

  • Saturación de oxígeno mediante pulsioximetría.

  • Presión arterial sistólica mediante canalización arterial.

  • Diuresis mediante sondaje vesical Foley.

  • Temperatura central con posibilidad de medición inferior a 35ºC a nivel esofágico, rectal o vesical.

  • Catéter de arteria pulmonar en los casos de inestabilidad hemodinámica, acidosis persistente o hipoperfusión tisular.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS

  • Hemograma, grupo sanguíneo, Rh, HLA, pruebas de coagulación.

  • Bioquímica: iones (Na, K, Ca, P, Mg, Cl), fosfatasa alcalina, AST, ALT, Gamma GT, bilirrubina directa e indirecta, proteínas totales, amilasa, glucosa, LDH, CPK, CPK-MB.

  • Gasometría arterial anotando Fio2.

  • Despistaje infeccioso: Cultivos,que en el caso de los hemocultivos, deben extraerse a través de venopunción periférica, serología de Hepatitis B, Hepatitis C, CMV, HIV, con carácter no urgente y dependiendo de la historia del paciente se pueden solicitar serología de sífilis y toxoplasma. Cabe señalar, la necesidad de antibióticos profilácticos en ocasiones, siendo importante que su administración sólo se produzca antes del procedimiento quirúrgico.

COMPLICACIONES EN EL DONANTE

    Las complicaciones  que aparecen con más asiduidad en el donante, por orden de frecuencia son: hipotensión, anemia, diabetes insípida, coagulación intravascular diseminada, arritmias, paro cardíaco, edema pulmonar, hipoxia, acidosis e hipotermia.

 

SOPORTE CARDIOVASCULAR

Hipotensión arterial

   Se puede deber a varias causas: deterioro de la función cardíaca, pérdida del tono simpático arterial y venoso, recalentamiento de un paciente hipotérmico y pérdida de líquidos por el uso de diuréticos, restricción o diabetes insípida. Es la alteración hemodinámica más frecuente y su etiología principal es la hipovolemia.

  • Objetivos: Mantener una tensión arterial sistólica por encima de 80 mm Hg, ya que los periodos prolongados de hipotensión producen necrosis tubular, hepatitis isquémica y lesión miocárdica y aunque éstas no se presenten, pueden comprometer la supervivencia del órgano trasplantado.

  • Medidas de tratamiento:

    • Reposición de volumen hasta la normovolemia mediante líquidos endovenosos, ya que la fluidoterapia es la piedra angular en su manejo. Deben ser preferentemente coloides y en cantidad suficiente. Si la hemoglobina es menor de 10 gr/dl se empleará sangre. Hay que procurar no superar los 10 cm H2O, ya que la aparición de edema pulmonar y fallo cardíaco repercutirían negativamente en el mantenimiento del paciente. Es conveniente calentar los líquidos infundidos.

    • Empleo de fármacos vasoactivos: Evitar en lo posible el uso de catecolaminas, ya que favorecen la presentación de taquiarritmias, aumento del consumo miocárdico de oxígeno, aumentan la incidencia de necrosis tubular y disminuyen la supervivencia del órgano trasplantado.  Por orden de preferencia, utilizaremos:

      • Noradrenalina: A dosis de 0.1 a 0.5 microgr/kg/min.

      • Dopamina: A dosis de 2 a 10 microgr/kg/min. Puede ayudar a mantener un buen flujo renal, es inotrópica  positiva y es útil si el paciente está bradicárdico.

      • Vasopresina:  A dosis de 0.5 mU/kg/hora.

      • Los agonistas beta adrenérgicos como la dobutamina no se recomiendan por su efectos vasodilatadores.

      • Si persiste hipotensión arterial utilizar fármacos alfaadrenérgicos como la fenilefrina y el metaraminol.

Hipertensión arterial

   De aparición frecuente por enclavamiento del tronco y liberación de catecolaminas. Si es de corta duración no precisa tratamiento. En caso necesario, se pueden emplear:

  • Vasodilatadores de acción corta: Nitroprusiato.

  • Antagonistas beta-adrenérgicos: Esmolol.

  • Contraindicados el uso de antagonistas del calcio y betabloqueantes de acción larga.

Arritmias

   Para evitar las arritmias es importante mantener un equilibrio ácido-base e hidroelectrolítico adecuados. Aún así se pueden producir:

  • Parada cardíaca: Ante la abolición del tono vagal y la destrucción del núcleo  ambiguo, no existe respuesta a la atropina, por lo que se deben emplear isoproterenol o epinefrina. Se producen en el 25% de los donantes y están contraindicadas las inyecciones intracardíacas.

  • Taquicardias: Se tratarán específicamente con betabloqueantes de acción corta (esmolol) y antiarrítmicos endovenosos de corta acción (lidocaina).

  • Bloqueo de rama derecha: No se administrará tratamiento excepto cuando se asocie a hipotensión o asistolia (isoproterenol o epinefrina).

SOPORTE RESPIRATORIO

   La muerte cerebral implica la imposibilidad de que el paciente pueda respirar por sí mismo. Es obligada por tanto la ventilación mecánica con el objetivo de mantener una buena oxigenación y ventilación. En principio y salvo circunstancias especiales , se mantendrán los siguientes principios:

  • Minimizar la aspiración endotraqueal antes de diagnosticar la muerte cerebral, por aumento de la presión intracraneal.

  • Una vez declarada la muerte cerebral, aspiración frecuente y vigorosa.

  • Volumen corriente alrededor de 10 ml/kg de peso.

  • Uso de PEEP (5 mm Hg) para aumentar el reclutamiento alveolar y prevenir atelectasias.

  • Cuidado con la introducción selectiva del tubo orotraqueal y evitar la lesión de vía aérea.

  • Tomar muestras GRAM de esputo y cultivos para excluir la infección, mediante broncoscopia.

  • Presión máxima de la vía aérea < 30 cm H2O.

  • Utilización de Fio2 suficiente para mantener saturaciones de oxígeno alrededor de 95%, evitando la hiperoxia para reducir la incidencia de atelectasias.

  • Tratamiento de soporte del edema agudo de pulmón.

  • Después de la muerte cerebral, ajustar el pH a la normalidad.

FUNCIÓN RENAL Y ALTERACIONES ELECTROLÍTICAS

    Es necesario mantener una presión de perfusión sistémica adecuada y una diuresis aceptable (alrededor a 1 ml/kg/h) y minimizar el uso de vasopresores.

Si la diuresis es inadecuada:

  • Fluidoterapia (sobrecarga de volumen)

  • Diuréticos de asa (furosemida, bumetamida o ácido etacrínico) o diuréticos osmóticos (manitol).

    La poliuria es un hallazgo frecuente, por la diabetes insípida, a consecuencia de los niveles sanguíneos insuficientes de hormona antidiurética. Se debe sospechar cuando existe una diuresis mayor de 7 ml/kg/hora junto con hipernatremia (> 150 mEq/l), osmolalidad elevada (>310 mosmoles/l) y disminución de sodio en orina. Su tratamiento consiste:

  • Reposición de pérdidas.

  • Administrar desmopresina (efecto antidiurético presor) a dosis de 1-2 microgramos cada 8 ó 12 horas.

    Las recomendaciones en el aporte de líquidos son:

  • Disminuir el contenido en sodio con dextrosa 5% con K+ añadido.

  • Si la diuresis >2 ml/kh/h, infundir líquido a ritmo igual que la diuresis en la hora previa.

  • Si la diuresis >500 ml/h, sustituir por dextrosa a 1% para evitar excesiva hiperglucemia.

  • Si precisa transfusión, usar productos seronegativos o filtro de leucocitos, e investigar infección por VIH, VHB y VHC.

    Las principales alteraciones electrolíticas son:

  • Hiperglucemia: Es frecuente inducida por corticoides y catecolaminas. La hiperglucemia aumenta la osmolaridad plasmática y conduce a una diuresis osmótica con pérdida de agua y electrolitos. Las glucemias superiores a 10 mmol/L se tratarán con insulina endovenosa.

  • Hipernatremia: Las natremias superiores a 160 mEq/L pueden producir una disfunción primaria de hígado en el postoperatorio inmediato del trasplante hepático. Las causas más frecuentes son la restricción de líquidos, la diabetes insípida central y el uso de diuréticos. Se corregirá la causa y se administrarán líquidos hipotónicos.

  • Hipokaliemia: Puede producir arritmias graves. Si aparece hipokaliemia severa se administrará cloruro potásico diluido, en infusión lenta.

  • Hipocalcemia: Se asocia a sobrecarga de volumen y hemodilución. Su corrección aumenta el gasto cardíaco y la tensión arterial, reduciendo las necesidades de catecolaminas.

HIPOTERMIA

    La muerte cerebral altera la capacidad del centro termorregulador (poiquilotermia), por lo que la hipotermia es frecuente en estos pacientes.

    Entre los afectos adversos que implica, destacan la coagulopatía, la hipotensión arterial, aparición de arritmias cardíacas, disfunción hepática, acidosis, lesión renal, desviación a la izquierda de la curva de disociación de la hemoglobina y depresión miocárdica.

Objetivo:  Mantener la temperatura central del donante por encima de 35ºC , siendo ideal los 37ºC.

Tratamiento: Se recomienda:

  • Tapar al donante con mantas y papel de aluminio. Si no es suficiente se pueden emplear mantas eléctricas y focos térmicos.

  • Calentar los líquidos y sangre que se administren, así como el oxígeno insuflado de temperaturas entre 40º y 46 ºC. Se pueden emplear también lavados gástricos con líquidos calentados.

  • Para el tratamiento de las taquicardias y fibrilación ventriculares, asociadas a hipotermia severa, se emplea el bretilio, dosis de 5-10 mg/kg, con dosis máxima de 30 mg.

TRASTORNOS HEMATOLÓGICOS

Destacan:

  • Anemia: Es muy frecuente por lo que se debe controlar cada 4 horas la hemoglobina del paciente. Se deben mantener unas cifras mínimas de 10 gr/dl. En caso de donante multiorgánico serán de 12 gr/dl.

  • Coagulopatía:  Se suele asociar a politraumatismos y pacientes politrasfundidos. Se corregirá con la administración de los factores deficitarios, plasma o plaquetas. Debe controlarse especialmente antes de proceder a la extracción de órganos.

INFECCIÓN

   Se administrarán antibióticos ante la sospecha o demostración de infección, evitando en lo posible los antibióticos nefrotóxicos.

    Para seleccionar el antibiótico a utilizar se tendrá en cuenta:

  • Los gérmenes más habituales en la unidad donde se halla ingresado el donante.

  • Presencia de gérmenes muy virulentos, en especial gramnegativos.

  • El pulmón es el órgano que se infecta con más frecuencia por lo que deben realizarse cultivos de las secreciones pulmonares.

ASPECTOS EN FASE DE ESTUDIO

    Existen aspectos que parece que mejoran el mantenimiento del donante y se encuentran en fase de estudio. Destacan:

  • La administración de lidocaina antes y durante la extracción mejora la función en el injerto renal.

  • La administración de naloxona y halopurinol, mejoran la función del órgano con inestabilidad hemodinámica.

  • El defibrótido, incrementa la función celular cardíaca y renal (demostrado en animales).

  • La perfusión continua de glucosa e insulina previene la disminución del glucógeno hepático.

  • El pre-tratamiento con corticoesteroides e inmunosupresores interfiere en la prevención de la sobrerregulación de las vías pro-inflamatorias.

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ISSN: 1885-7124

Este sitio se actualizó por última vez el 07/12/2007