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Capitulo 4:
Las constantes vitales,
monitorización básica
Autores:
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Marisol Jiménez Molina
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Correo:
marisoljm@hotmail.com
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Titulación académica:
Diplomada en Enfermería
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Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y
UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell. Barcelona. España
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Jordi
Torralbas Ortega
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Correo:
jorditorralbas@hotmail.com
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Titulación académica:
Diplomado en Enfermería
-
Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y
UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell. Barcelona. España
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Luisa Rumí
Belmonte
-
Correo:
lrumi@telefonica.net
-
Titulación académica:
Diplomado en Enfermería
-
Centro de Trabajo:
Unidad de Neonatología y
UCIP del Hospital de Sabadell. CPT.
Sabadell.
Barcelona. España
Resumen:
La monitorización de las constantes vitales es un
factor clave en el seguimiento estricto del estado clínico del paciente
crítico aunque el nivel de gravedad nos obligará a una monitorización
más o menos cruenta, en este capítulo nos centraremos en la no invasiva.
Los principales parámetros vitales en la monitorización
no invasiva son la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, la
presión arterial, la saturación de oxígeno y la temperatura corporal
periférica.
Existen diferentes tipos de monitores que nos mostraran
el valor digital de cada parámetro y su representación gráfica
mediante ondas.
El hecho de ser un procedimiento no agresivo no exime el conocimiento
exhaustivo, por parte de la enfermera, del aparataje utilizado, sus
utilidades y aplicaciones. Todo ello, junto con la exploración y
observación del niño, nos ayudará a realizar una buena lectura de las
alteraciones que se puedan producir y actuar de forma adecuada sabiendo
identificar las alarmas falso-positivas y reconocer las reales.
Las constantes vitales,
monitorización básica
1. Introducción
Las unidades de cuidados intensivos se crearon ante la necesidad de una
vigilancia exhaustiva y estricta de pacientes con patología de riesgo
vital. Mediante la observación y el registro continuo de los parámetros
fisiológicos se valora el estado actual del paciente, su evolución y la
repercusión de la terapéutica en su hemodinámica; todos los pacientes
ingresados en UCI precisan una monitorización básica que será más o
menos invasiva dependiendo del grado de gravedad e inestabilidad, en
pediatría se debe potenciar la monitorización no invasiva siempre que la
patología y las intervenciones terapéuticas nos lo permitan. El avance
tecnológico actual está ayudando a controlar cada vez con mayor
exactitud el seguimiento del niño grave de la forma menos lesiva para
él.
El control clínico del niño en estado crítico se basa primordialmente en
la observación y evaluación directa y continua, y exige una
monitorización de los principales parámetros vitales, para detectar
precozmente alteraciones hemodinámicas y actuar en consecuencia. Los
aparatos son el complemento de la enfermera en el correcto y completo
seguimiento de la evolución del paciente, por tanto, es importante que
el manejo del niño grave sea realizado por personal especializado con
conocimiento de las constantes vitales normales según edad, conocer el
tratamiento que se administra y sus efectos, saber disponer del material
específico y los diferentes tipos de monitores, establecer unos límites
de parámetro adecuados e identificar las alarmas de riesgo.
La función de la enfermera en una unidad de cuidados críticos es la
evaluación continua y objetiva del paciente para detectar y anticiparse
a las posibles complicaciones.
2.- Definición
Las constantes vitales son aquellos parámetros que nos indican el estado
hemodinámico del paciente, y la monitorización básica no invasiva es la
medida de estas constantes sin invasión de los tejidos. Se consideran
como principales parámetros fisiológicos: la frecuencia cardíaca (FC),
la frecuencia respitratoria (FR), la presión arterial por medio de
manguito neumático (PA), la temperatura periférica (Tª), y también se
incluye actualmente la saturación de oxígeno (SatO2 )
mediante pulsioximetría.
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Frecuencia cardíaca: es la velocidad del pulso, es decir los latidos
por minuto. Se puede obtener de forma manual y aislada (mediante
estetoscopio), o de forma continua mediante un monitor con ECG, el
cual nos dará un dato numérico (FC) y una curva con las ondas P,
complejo QRS y T. El pulso varía con la edad, actividad física,
estado emocional, fiebre, medicación y hemorragias.

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Frecuencia respiratoria: son los movimientos respiratorios, el ciclo
respiratorio comprende una fase inspiratoria (activa, de entrada de
aire en los pulmones con la introducción de oxígeno) y una fase de
espiración (pasiva, se expele el anhídrido carbónico hacia el
exterior). Se contabiliza de forma manual y aislada contando las
contracciones torácicas producidas en un minuto, o de forma continua
por medio de un monitor que nos ofrecerá un dato numérico (FR) y una
onda que nos indicará el tipo de respiración.

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Presión arterial: es la presión ejercida por la sangre a su paso por
las paredes arteriales. Está determinada por el gasto cardíaco y la
resistencia vascular periférica, por ello refleja tanto el volumen
de eyección de la sangre como la elasticidad de las paredes
arteriales. Existen dos medidas de presión: la sistólica que es la
presión máxima, y la presión diastólica que es la presión mínima. Se
puede medir de forma intermitente mediante manguitos neumáticos
adaptados al tamaño y edad del niño y conectados a un aparato
oscilométrico en el cual se puede programar el intervalo de tiempo
de la medición, nos dará el resultado de la PAS, PAD y PAM. La
medición de la PA también se puede realizar de forma continua e
invasiva mediante catéteres arteriales conectados a un sensor de
monitorización y a un sistema de transcripción de presiones, en
este caso nos ofrecerá una curva y el dato numérico de presiones.

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Temperatura: es el equilibrio entre la producción de calor por el
cuerpo y su pérdida. La obtención de la temperatura periférica se
realizará mediante el clásico termómetro digital, o de forma
continua mediante sensores externos (Tª cutánea) que llevan
incorporados las incubadoras y cunas térmicas; otra forma más
invasiva de medir la temperatura central es por medio de sondas
especiales insertadas en esófago, recto o arteria pulmonar y
conectadas a un monitor. La temperatura es un factor importante en
la hemodinamia ya que según su valor se activarán mecanismos para
promover la producción de calor (vasoconstricción, aumento del
metabolismo) o para promover la pérdida de calor (vasodilatación,
hiperventilación y sudoración). Se debe tener en cuenta la
susceptibilidad de los niños a las variaciones de temperatura
ambiental, sobre todo en los neonatos y prematuros de bajo peso, por
la inmadurez del centro termorregulador y la falta de grasa
subcutánea. La monitorización de la temperatura diferencial
(diferencia entre la Tª central y periférica) es un buen indicador
de posibles complicaciones como la infección.
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Saturación de oxígeno: también llamada oximetría de pulso que mide
la saturación arterial de la sangre a través de la piel. Se obtiene
mediante un sensor colocado en la piel del niño que posee un emisor
de luz y un fotodetector; la intensidad y color de la luz que
atraviesa la piel y los tejidos es medida por el detector y lo
transfiere al monitor que nos indica la intensidad del pulso
arterial, la saturación de hemoglobina y la frecuencia cardíaca. La
medición se realiza de forma continua e incruenta.

3.- Objetivos
El objetivo de la monitorización es recoger, mostrar y registrar los
parámetros fisiológicos del individuo. La enfermera deberá interpretar,
detectar y evaluar los problemas y actuar de forma eficaz.
En este capítulo se describirá cómo realizar una monitorización correcta
de forma no invasiva, cuáles son los límites de parámetro adecuados,
las alteraciones que podemos detectar y las falsas alarmas.
4.- Desarrollo del capítulo
4.1. La monitorización
Los monitores recogen, muestran y almacenan todos los signos vitales del
paciente. En el caso de la FC mediante la amplificación de los
potenciales eléctricos del corazón, en la FR magnificando los
movimientos respiratorios del tórax, la PA y la SatO2
dependerán de la intensidad del pulso.
Criterios óptimos que debe reunir un monitor (referencia
bibliográfica 2 ):
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Fácil de configurar: facilidad para conectar al paciente, acceso
rápido para establecer las funciones básicas, los límites de alarma,
tipo de alarma, exigiendo el mínimo tiempo para la visualización.
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Fácil de operar: acceso rápido al cambio de parámetros durante el
monitoreo, posibilidad de medir PA no invasiva de forma manual y
automática, mostrar tendencias, ajustar alarmas individualizando al
paciente, mostrar arritmias, cambiar la sensibilidad de las curvas,
permitir el registro en papel.
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Las funciones del monitor y su operación deben ser fáciles de
aprender: se debe poder configurar e interpretar sin necesidad de un
manual de usuario. Se recomienda que ofrezca mensajes de ayuda en
caso de utilizar funciones no habituales.
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Diseño simple del monitor: la visualización de la pantalla (curvas y
datos numéricos) debe ser clara a distancia y desde varios ángulos,
las alarmas para las funciones críticas deben ser evidentes. El uso
del color para las diferentes curvas permite la identificación
rápida del parámetro en pantalla. Tamaño del monitor apropiado para
el área donde se vaya a aplicar: pensar en su uso a la hora de
elegir el diseño, si es para transporte (pequeño y ligero), si es
para pared (grande y con buena visibilidad), los cables deben ser de
fácil acceso que no obstaculicen la visibilidad de la pantalla y que
permitan los movimientos del paciente.
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Evitar que se pase del modo monitor al modo servicio: todas las
modificaciones de las acciones del monitor se deben poder realizar
sin detener la vigilancia continua de los signos vitales y el
almacenamiento de tendencias.
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Las alarmas: deben ser operativas desde el momento del inicio de la
monitorización (alarmas predeterminadas y razonables según cada
parámetro), la alarma se activará en el momento que se salte de los
límites prefijados, y se mantendrá tanto tiempo como el valor esté
alterado mediante un indicador visual y sonoro. Se debe poder
diferenciar diferentes tipos de alarma, las que son de riesgo vital,
de mensaje, o de aviso. Posibilidad de silenciar la alarma para que
el profesional pueda atender al paciente, el tiempo debe ser corto y
reactivarse al término de éste si permanece la alarma. El volumen de
alarma por defecto debe ser audible, tiene que ser superior al ruido
ambiental (entre 50-70 dB en salas de cuidados y emergencias). Es
importante que se diferencien de otros tipos de alarmas que puedan
existir en donde se vayan a utilizar.
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Figura 1: monitor de constantes |
Figura 2: monitor de constantes |
4.1.1.- Equipo y material:
La monitorización en el niño enfermo requiere de aparatos electrónicos
que reúnan las características descritas anteriormente, además deben ser
modulares, o sea que, cada parámetro se rija por un módulo independiente
e intercambiable y con posibilidad de añadir nuevos módulos
correspondientes a otros parámetros vitales. Los monitores poseen unos
cables que se conectarán a los diferentes sensores para recoger las
señales y mostrar las constantes vitales.
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Monitorización cardíaca y respiratoria: conector con tres cables
(convencional) o hasta 5 cables (ECG completo) nos muestra la
actividad cardíaca y respiratoria. Los cables se conectarán a unos
electrodos que estarán colocados en el tórax del niño, estos
electrodos deberían tener unas particularidades como una buena
adhesión a la piel, pequeños en el caso de neonatos, poco peso, no
irritativos para la piel y que produzcan el mínimo de interferencias
con otros aparatos.(Figura3: electrodos)
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Figura 3: diferentes tipos de electrodos y cables conectores |
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Figura 4: diferentes medidas de manguitos para PA |
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Monitorización de la temperatura corporal periférica mediante un
cable conectado a un electrodo que se colocará en la piel del
paciente, se puede obtener en neonatos, a través de la incubadora o
cuna térmica que ocupa el niño. (Figura 5: electrodo Tª)
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Figura 5: electrodos Tª periférica y central cutánea
(Incubadora Dräeger 8000) |
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Figura 6: sensores de saturación |
4.1.2. Monitorización cardíaca:
Definición:
Es el registro electrocardiográfico continuo que nos permite ver la
frecuencia cardíaca y el ritmo. La frecuencia cardíaca la deduce el
monitor contando el número de ondas R por minuto en el ECG. La anamnesis
nos ayudará a realizar una completa valoración hemodinámica del paciente
mediante la auscultación, observación de la coloración y estado de la
piel.
Objetivos:
Valorar la situación hemodinámica del paciente de forma continua.
Técnica:
Se necesitará: electrodos adecuados al tamaño del niño y alcohol para la
piel.
Previo a la colocación de los electrodos se limpiará la piel con alcohol
para facilitar la buena adhesión de éstos. Los electrodos con el cable
para 3 derivaciones se situarán en el tórax en forma de triángulo
invertido, y sin que supongan un obstáculo en caso de acceso al tórax
para cualquier intervención (masaje, radiografía, ecografía,...), la
posición recomendada será electrodo rojo-hombro derecho, electrodo
amarillo-hombro izquierdo (debajo de las clavículas) y electrodo
negro-debajo del apéndice xifoides o lado derecho o izquierdo del
abdomen. Se conectan al cable y al monitor. (Figura 7:monitorización
ECG)
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Figura 7: monitorización ECG |
Si se utilizan cables para 5 derivaciones la colocación será: BD y BI
debajo del centro de las clavículas derecha e izquierda; PD y PI en el
borde inferior del tórax; el electrodo del pecho (V) se colocará según
las indicaciones del médico. (Ver Anexo I. Colocación de los electrodos
para ECG).
Habitualmente los monitores nos ofrecen una derivación cardíaca que se
obtiene mediante la contabilización de ondas R en el ECG, por tanto, se
intentará obtener la derivación donde todas las ondas sean visibles y la
onda R sea positiva, así evitaremos errores de ritmo. La derivación D1
ofrece buenas ondas P (refleja la actividad auricular) y con la
derivación D2 se obtienen buenos complejos QRS (actividad ventricular).
Los cables para 3 derivaciones (BD, BI y PI) permiten la selección de
las derivaciones I, II o III en el monitor.
Una vez conectados al cable, se establecerán las alarmas adecuadas a la
edad, estado y patología del niño.
Mantenimiento:
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Se deben reemplazar los electrodos cada 24 horas ya que pierden
calidad adhesiva.
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Control de la piel para evitar lesiones o alergias.
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Colocación de los electrodos y cables de forma que no se enrollen
alrededor del cuello del niño o puedan producir isquemia en alguna
extremidad.
Alteraciones clínicas que se pueden detectar:
-
Bradicardia: FC por debajo de los límites considerados normales en
el paciente.
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Taquicardia: FC superior a los límites considerados normales en el
paciente.
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Arritmia: trastorno en la conducción de los impulsos eléctricos del
corazón que provoca una alteración en la secuencia regular del ritmo
cardíaco.
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Asistolia: ausencia de pulso cardíaco.
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Cambios en la morfología de la curva: trastornos de la conducción.
-
En postoperados de cirugía cardíaca monitorizaremos con ECG de 5
derivaciones para detectar con más exactitud errores en la
conducción eléctrica cardíaca.
Problemas:
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Irritaciones de la piel por contacto con los electrodos. Consejo:
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Cambio de electrodos y zona de aplicación cada 24 horas
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Cambio del tipo de electrodos
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Evitar esparadrapos para fijar los electrodos
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Artefacto: hay interferencias en la onda. Consejo:
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Comprobar las conexiones con el cable
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Mal contacto de los electrodos: cambiarlos o limpiar la piel
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Agitación/movimiento del paciente
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Baja amplitud de la onda. Consejo:
-
Falsa alarma con FC y ritmo normales. Consejo:
-
Comprobar y verificar alarmas y adaptarlas al paciente
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Complejos muy pequeños para ser registrados o complejos QRS y
ondas T grandes contados como dobles. Regular el tamaño y
recolocar los electrodos.
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Verificar si hay mal contacto de los electrodos
-
Evitar prominencias óseas
4.1.3. Monitorización respiratoria:
Definición:
Es la obtención mediante ondas de los movimientos respiratorios del
paciente. Nos da información de la frecuencia (respiraciones/minuto) y
el ritmo.
De forma objetiva valoraremos: sincronía de los movimientos
respiratorios, tipo de respiración, utilización de la musculatura
auxiliar respiratoria, evidencia de aleteo nasal, quejido espiratorio o
estridor inspiratorio. Para cuantificar la intensidad de la
insuficiencia respiratoria existen diferentes escalas: Test de Silverman
en recién nacidos, Test Downes-Jones para bronquiolitis,...
Objetivos:
Valorar el estado respiratorio del paciente, los espacios de pausa o
disnea. Siempre debemos ayudarnos de la observación para una valoración
completa del tipo de respiración del paciente.
Técnica:
Se necesitarán electrodos adecuados a la edad del niño y alcohol para la
piel.
Se realiza simultáneamente con la monitorización del ECG: dos de los
electrodos se utilizan para monitorizar la frecuencia respiratoria. Para
obtener una onda adecuada se colocarán dos electrodos en la parrilla
costal, en el punto máximo de movimiento respiratorio: rojo-derecha,
amarillo- izquierda, ambos en la línea axilar anterior entre el IV y V
espacio intercostal; el tercer electrodo se situará de forma que forme
un triángulo con los dos anteriores justo debajo del esternón. Se
conectan al cable y al monitor. Se fijan las alarmas según el estado,
edad y patología del niño. (Figura 8: monitorización respiración)
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Figura 8: monitorización de la respiración |
Mantenimiento:
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Se deben reemplazar los electrodos cada 24 horas ya que pierden
calidad adhesiva.
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Control de la piel para evitar lesiones o alergias.
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Colocación de los electrodos y cables de forma que no se enrollen
alrededor del cuello del niño o puedan producir isquemia en alguna
extremidad.
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Comprobar que la onda se corresponde con el patrón respiratorio del
paciente y que no se interponen artefactos cardíacos, en este caso
mejorar la posición de los electrodos.
Alteraciones clínicas que se pueden detectar:
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Taquipnea: respiración rápida con FR superior a los valores
establecidos como normales en el paciente
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Bradipnea: lentitud en el ritmo respiratorio con FR inferior a los
valores establecidos como normales en el paciente
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Pausas respiratorias: periodos de ausencia de respiración superior a
10-20 segundos.
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Apnea: ausencia de movimientos respiratorios.
Problemas:
4.1.4. Monitorización de la presión arterial:
Definición:
Es la medición de la presión que ejerce la sangre a su paso por las
arterias. Hay dos medidas de presión: la presión sistólica, es la
presión de la sangre con la contracción de los ventrículos (presión
máxima); y la presión diastólica, es la presión que queda cuando los
ventrículos se relajan (presión mínima); la presión arterial media
expresa la presión de perfusión a los diferentes órganos corporales. La
unidad de medida es en milímetros de mercurio (mmHg).
La PA varía con la edad aumentando progresivamente. Valorar también las
variaciones de la PA en los casos de actividad, estados de dolor y
administración de tratamientos que produzcan oscilaciones.
Objetivos:
Control y registro de la situación hemodinámica del paciente mediante
método oscilométrico, de esta manera no obtenemos ondas únicamente un
valor numérico.
Además de una buena técnica en la medición de la PA siempre es necesario
objetivar signos de buena perfusión periférica valorando diuresis,
relleno capilar, vasoconstricción/vasodilatación periférica.
Técnica:
Para una correcta medición se empezará eligiendo el tamaño de manguito
adecuado: en neonatos hay números desde el 00 hasta el 5; para el niño
mayor existen también diferentes medidas según la longitud y ancho del
brazo. La colocación del manguito se hará de forma que abarque toda la
circunferencia del miembro (brazo o pierna) sin apretar, y la anchura
debe comprender 2/3 de la extremidad. Comprobar que el manguito esté
totalmente desinflado. Se pondrá la flecha indicadora del manguito en el
paso de una arteria principal. Se conectará al cable y al monitor
fijando las alarmas de alta y baja presión y la frecuencia de medición
según lo requiera el estado del niño. En todos los monitores se puede
realizar mediciones manuales fuera del intervalo programado. (Figura
9: monitorización PA neonato. Figura 10: monitorización PA niño)
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Figura 9: toma de PA en neonato |
Figura 10: toma de PA en niño |
Mantenimiento:
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Asegurarse siempre de que el manguito es del tamaño adecuado a la
extremidad.
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Comprobar que en el monitor se ha seleccionado correctamente el tipo
de paciente: neonatal, pediátrico o adulto ya que este factor
determinará, en algunos monitores, la presión de inflado.
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Rotar el manguito cada 4-6 horas o más frecuentemente si la
situación del niño lo precisa.
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Observar la zona de aplicación del manguito: temperatura, color,
posible aparición de hematomas o lesiones.
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No realizar mediciones en extremidades con perfusiones intravenosas
o con catéteres venosos o arteriales ya que se puede causar daño
tisular, obstruccción de la perfusión y del catéter.
Alteraciones clínicas que se pueden detectar:
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Hipertensión arterial: elevación de la PA por encima de los límites
establecidos según la edad del niño.
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Hipotensión arterial: disminución de la PA por debajo de los límites
establecidos según la edad del niño.
Problemas:
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Fugas de presión en el sistema: no se detecta PA. Consejo:
-
El manguito se infla pero no detecta tensión y el niño no muestra
signos objetivables de hipotensión. Consejo:
-
Falsas alarmas de hTA e HTA. Consejo:
-
Falsa HTA con manguitos demasiado flojos o pequeños para la
extremidad en la que se aplica
-
Falsa hTA con manguitos grandes para la extremidad en la que se
aplica
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Comprobar siempre el estado emocional previo a la toma de PA: la
actividad y el llanto elevan la PA en ese momento sin que
signifique que exista algún tipo de alteración
-
Identificar las medicaciones que pueden producir variaciones en
la PA.
-
Superado el tiempo de medida. Consejo:
-
No se realizarán mediciones si la FC es inferior a 40 lpm o superior
a 300 lpm.
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La medición puede resultar poco fiable o incorrecta en caso de
dificultad en la detección del pulso arterial, pulso arterial
irregular o mala perfusión periférica. Consejo:
4.1.5. Monitorización de la temperatura periférica:
Definición:
La monitorización de la temperatura corporal se realiza mediante un
electrodo que detecta la temperatura de la piel, y que en el caso de
neonatos lo obtendremos por medio del servocontrol de la incubadora o
cuna térmica. En ocasiones puede resultar poco preciso y se comprobará
de forma manual como mínimo cada 3-4 horas mediante termómetro estándard
digital con medición en grados Celsius.
También se puede realizar una medición de la temperatura central en el
recto, esófago o arteria pulmonar, mediante catéter para el cálculo del
gasto cardíaco; la periférica es la existente en el pulpejo del dedo
pulgar de la mano o en el dedo gordo del pie, no se obtiene onda,
únicamente un valor numérico.
Objetivos:
Obtener un registro continuado de la temperatura del paciente
manteniéndolo en los márgenes de eutermia.
Técnica:
Se necesitará el sensor de piel y el dispersor de calor o adhesivo para
fijar.
Se dispone el sensor para la temperatura cutánea en la zona del hígado
(debajo de la última costilla del lado derecho) y se fija a la piel
mediante el dispersor de calor. Se ha comprobado que una buena
localización en neonatos para temperatura central es el hueco axilar,
por estar menos expuesto a variables externas, fijado con apósito
coloide fino (tipo Coloplast), la diferencia entre ésta y la medición
axilar con termómetro estándard es de 0,3ºC. En estudios de la
repercusión del estrés térmico en neonatos de bajo peso se ha observado
que una temperatura central confortable se encuentra entre 36,8ºC y
37,3ºC.
Para la medición de la temperatura periférica un lugar de colocación es
la planta del pie o el pulpejo del dedo gordo. Si realizamos el control
de las dos temperaturas (central y periférica), la resultante es la
temperatura diferencial, y ésta es un buen referente para evidenciar el
estrés térmico que se pueda producir en el neonato. Se considera signo
de estrés térmico cuando
Td >1º (Td= Tc – Tp).
Una vez colocados los sensores (ya sea central o periférico) se
establecerá la temperatura media que pretendemos que mantenga el niño.
Todo el manejo se realizará a través de la pantalla principal de la
incubadora donde el control lo podemos establecer tanto por la
temperatura del aire deseada como por la temperatura de la piel. Siempre
que los valores medidos sobrepasen los límites predefinidos en la
incubadora, nos avisará mediante una alarma acústica y visual, en la Tª
modo aire cuando sea superior o inferior a 1,5ºC del valor programado y
en la de la piel cuando sobrepase o sea menor de 0,5ºC de lo programado.
(Figura 11
y 12: monitorización Tª)
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Figura 11: temperatura de la piel regulada por el modo aire |
Figura 12: sensor de Tª en abdomen |
Mantenimiento:
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Asegurar la correcta ubicación y fijación del electrodo en la zona
adecuada.
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Cambio de la zona de aplicación cada 8 horas comprobando el estado
de la piel.
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Comprobación mediante el método manual cada 3-4 horas coincidiendo
con la manipulación del niño.
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Comprobar el buen estado del electrodo.
Alteraciones clínicas que se pueden detectar:
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Hipotermia: descenso de la temperatura corporal por debajo de 36ºC
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Febrícula: temperatura corporal entre 37º-38ºC
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Hipertermia: temperatura superior a 38ºC
Problemas:
4.1.6. Monitorización de la pulsioximetría:
Definición:
Nos informa de la saturación de oxígeno de la hemoglobina en el interior
de los vasos sanguíneos. El sensor posee dos tipos de luz con dos
longitudes de onda que se aplica sobre un tejido transiluminado donde
existe un contenido de sangre tisular y venosa que es constante y otro
contenido de sangre arterial que varía con cada latido. La variación en
la captación de la luz es proporcional a la intensidad del pulso
arterial. Mediante microprocesadores se analizan las ondas y nos dan la
saturación arterial de oxígeno, la onda de pulso arterial y la
frecuencia cardíaca. No se considerará siempre como valor absoluto, para
un correcto seguimiento se contrastará con los valores obtenidos en
sangre.
La pulsioximetría es especialmente importante en los recién nacidos
prematuros o de muy bajo peso, ya que el tratamiento con oxigenoterapia
puede producir importantes secuelas posteriores como la displasia
broncopulmonar y la retinopatía del prematuro.
Objetivos:
Seguimiento de la correcta oxigenación del paciente detectando
precozmente situaciones de hipoxemia.
Técnica:
Elegir una zona que esté bien vascularizada, con la piel limpia e
íntegra, libre de grasa y sin prominencias óseas. En neonatos se puede
utilizar el dorso del pie o de la mano, en lactantes y niños
localizaremos la zona en los dedos índice, medio o anular. En los casos
de mala perfusión, hipotermia, remanso venoso e hipotensión se buscarán
zonas más centrales como lóbulo de la oreja, frente o tabique nasal.
Limpiaremos la piel y colocaremos el sensor, según la edad y tamaño del
niño, de forma adecuada enfrentando los dos diodos (emisor opuesto al
fotodiodo receptor), se fijará, si es necesario, con cinta adhesiva.
Existen varios tipos de transductores:
-
Si el transductor es para dedo pediátrico se colocará de forma que
el dedo toque la punta del transductor pero no sobresalga, el cable
debe quedar en el dorso de la mano, si es necesario se puede fijar
con cinta adhesiva. En los dedos también se puede utilizar pinza
pediátrica.
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Si el transductor es neonatal, se pondrá la cinta con los sensores
rodeando el dorso del pie o de la mano, sin apretar demasiado y
asegurando que los componentes ópticos queden enfrentados.
Se individualizarán las alarmas superior e inferior de saturación y de
frecuencia cardíaca. Se evaluará el buen funcionamiento del monitor
comprobando la onda y la FC que se debe corresponder con la obtenida
mediante el registro electrocardiográfico. Esperar como mínimo 1 minuto
para la obtención de una onda y valor óptimos y fiables. (Figura 13:
monitorización saturación neonato. Figura 14: monitorización saturación
niño)
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Figura 13: sensor de saturación en pie y mano de un neonato |
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Figura 14: sensor de pinza para saturación en un niño |
Los límites de fiabilidad se encuentran para SatO2 entre 80 y
98%, los valores fuera de estos rangos no son comparables con la presión
arterial de oxígeno en sangre. Una PaO2 de 60 mm de Hg se
corresponde con una saturación del 90%, por debajo de estos niveles
pequeñas disminuciones de la PaO2 ocasionan desaturaciones
importantes. Por el contrario, SatO2 superiores al 95% pueden
producir incrementos importantes en la PaO2 sin que se
perciba un aumento significativo en la saturación de oxígeno. (Ver Anexo
III)
Mantenimiento:
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No colocar el transductor en una extremidad con catéter arterial o
una vía de infusión venosa.
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Cuidado del buen estado del sensor.
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Asegurar que emisor y detector de luz estén enfrentados y que toda
la luz atraviesa el tejido del paciente.
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Asegurar que haya flujo pulsátil en la zona de aplicación y que no
tenga un movimiento excesivo.
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Inspeccionar la zona de aplicación cada 3 horas para comprobar la
calidad de la piel.
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Se debe programar la rotación de la ubicación del sensor cada 4
horas o siempre que haya cambios en la zona.
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El buen funcionamiento de la monitorización de la saturación de
oxígeno nos lo indicará: la potencia de la señal, la calidad y
estabilidad de la onda y de los valores de SatO2.
Alteraciones clínicas que se pueden detectar:
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Situaciones de hipoxemia (en casos de insuficiencia respiratoria,
fisioterapia respiratoria, administración de oxigenoterapia,
pacientes con ventiloterapia, en neonatos).
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Posible hiperoxia en niños con SatO2 tc superior a 98%
y sometidos a oxigenoterapia.
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Cambios en la frecuencia cardíaca observados según la onda pulsátil
que ofrece el monitor.
Problemas:
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Luz ambiental excesiva (fototerapia, fluorescentes, lámparas de
quirófano y fibra óptica): dan valores falsamente altos. Consejo:
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Lecturas falsamente bajas o erráticas en caso de hipotermia, mala
perfusión periférica, shock, administración de drogas que producen
vasoconstricción o vasodilatación periférica, anemia, contrastes
radiológicos o azul de metileno, esmalte de uñas, metahemoglobinemia.
Consejo:
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Mala calidad de la señal o artefactos debido al movimiento del
paciente. Consejo:
-
Interferencia óptica: se produce por una medición inexacta al no
haber una correcta oposición entre los dos diodos y parte de la luz
no pasa por el tejido sensor, la curva es correcta pero el valor
obtenido no. Consejo:
4.2. Pensamiento crítico
Las enfermeras que trabajan en áreas de pacientes críticos deben reunir
los conocimientos y experiencia precisos para saber identificar, evaluar
y responder con eficacia ante cualquier evento clínico que suponga un
riesgo vital para este tipo de pacientes.
El aparataje es el estrecho colaborador en el seguimiento continuo del
estado hemodinámico del niño grave, pero debemos tener en cuenta que el
método más antiguo y efectivo es la inspección y evaluación directa.
Reconocer los signos y síntomas ante cualquier situación nos ayudará a
saber valorar con antelación la información que nos ofrezca el monitor,
éste es simplemente un traductor el cual debemos interpretar y actuar en
consecuencia. El monitor nos ofrece información del estado actual del
paciente y su evolución según el tratamiento que se le esté aplicando,
es primordial un buen uso del aparato con los elementos apropiados para
que los datos obtenidos sean fiables.
La monitorización no invasiva es responsabilidad directa y exclusiva de
la enfermera, por ello, nuestro compromiso será actualizar los
conocimientos sobre nuevos dispositivos y técnicas para minimizar las
agresiones terapeuticas que podamos ocasionar en el niño ingresado en
UCI, procurando una atención integral.
(Anexo IV. Valores normales de las constantes vitales en Pediatría).
4.3. Observaciones.
-
Se debe tratar al paciente, no al monitor.
-
Existen muchos tipos de monitores, por este motivo, debemos conocer
su configuración y utilización en cada caso.
-
Utilizar siempre los dispositivos específicos para cada monitor,
adaptándolos a cada niño.
-
Las alarmas las fijaremos individualizadas por paciente aunque se
hallen prefijadas por defecto.
-
Se comprobará periódicamente y de forma manual, la veracidad de las
constantes obtenidas mediante el monitor.
-
Evitar el deterioro de todos los elementos y realizar revisiones del
aparataje y sus componentes en busca de signos de rotura o desgaste.
4.4. Bibliografía.
-
Molina
Pacheco F., Palacio Marco ME. Pulsioximetría. Rev. Rol de Enfermería
2002; 25 (11): 780-784.
-
Niubó
Jorge I., Cruz Hernández A. Instituto Central de Investigación
Digital. Evaluación de un monitor de paciente. Rev. Cubana de
Investigación Biomédica 2001; 20 (2): 128-135.
-
AnneMarie N. Elder. Funcionamiento y uso de un monitor. Nursing
1992, Febrero.
-
Grupo
de Trabajo Colaborativo Multicéntrico. Ministerio de Salud de la
Nación. Recomendaciones para el control de la saturación de oxígeno
óptima en prematuros. Buenos Aires, octubre 2003.
-
Diane
Schweisguth. Conectar un monitor cardíaco. Nursing 1989,
junio-julio.
-
http://www.fisterra.com/material/tecnica/pulsioximetria/pulsio.asp
Noguerol Casado, Seco González. Pulsioximetría. Consultada el
02-03-2005.
-
http://www.aibarra.org/Neonatología/capitulo13/default.htm. A.
Ibarra. El neonato en estado crítico. Consultada el 16-11-2005.
-
http://www.aibarra.org/Apuntes/críticos/Guías/Enfermeria/control_de_signos_vitales.pdf.
Sandra P.Penagos, Luz Dary Salazar, Fanny E. Vera. Cap. XV: Control
de signos vitales. Consultada el 02-03-2005.
-
http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/mrevista.fulltext?pident=13076761.T.
Montes Bueno, P de la Fuente Calle, A Iglesias Diz, C Bescos Calvo,
P Quilez Cervera, R Madero Jarabo, a García-Alix Pérez, J Quero
Jiménez. Repercusión del aseo en la estabilidad térmica del recién
nacido de extremado bajo peso durante las primeras dos semanas de
vida. En Anales de Pediatría, julio 2005 ; 63(01): 5-13.
-
Sofía
Navarro. Cap. 2: Monitoreo en el niño gravemente enfermo. En: Mario
Cerdà, Enrique Pons. Cuidados Intensivos en Pediatría. Publicaciones
Mediterráneo 1996.
-
J.
Benito Fernández. Cap. 4 Pulsioximetría. En: Tratado de urgencias en
Pediatría. J. Benito, C. Luaces, S. Mintegi, J. Pou. Ediciones Ergon.
2005.
-
Manual
de instrucciones de uso de monitor Philips (M2, M3 y M4)(M3046A),
Impreso en Alemania 02/02. Séptima edición.
-
Manual
del operador del monitor Eagle 4000. Marquette, 29 septiembre 1995.
-
CaleoR.
Incubadora neonatal. Instrucciones de uso. Dräger Medical AG&Co.
KGaA. 1º edición. Marzo 2002.
4.5. Glosario y siglas utilizadas.
-
PAS: Presión arterial sistólica.
-
PAD: Presión arterial diastólica.
-
PAM: Presión arterial media.
-
BD: Brazo derecho.
-
BI: Brazo izquierdo.
-
PD: Pierna derecha.
-
PI: Pierna izquierda.
-
Td: Temperatura diferencial.
-
Tc: Temperatura central.
-
Tp: Temperatura periférica.
ANEXO I
COLOCACIÓN DE LOS ELECTRODOS PARA MEDICIÓN DEL ECG
|
DERIVACIÓN |
COLOR AHA |
COLOR IEC |
UBICACIÓN |
|
RA (BD) |
BLANCO |
ROJO |
Bajo la clavícula en hombro
derecho |
|
LA (BI) |
NEGRO |
AMARILLO |
Bajo la clavícula en hombro
izquierdo |
|
RL (PD) |
VERDE |
NEGRO |
Abdomen inferior derecho |
|
LL (PI) |
ROJO |
VERDE |
Abdomen inferior izquierdo |
|
V (Precordial) |
MARRÓN |
BLANCO |
En el pecho según la
derivación a la que se quiera optar. |
AHA: American Hearth Association
IEC: Comisión Electrotécnica Internacional.
IDENTIFICACIÓN DE LAS DERIVACIONES EN CABLES PARA 3 ELECTRODOS
Derivación I: BD, BI, PD
Derivación II: BD, PI, PD
Los electrodos BD-BI y BD-PI se colocan en el lado derecho e izquierdo
del pecho. El tercer electrodo (PD) se puede colocar en el lado derecho
o izquierdo del abdomen.
ANEXO II. ESQUEMA DE SATURACIÓN ÓPTIMA
|
Tipo de paciente |
Saturación deseada |
|
*Prematuro de <1200 gr o
<32 semanas gestación |
88 a 92% |
|
*Prematuro de >1200 gr o
>32 semanas gestación |
88 a 94% |
|
Neonato |
92 a 96% |
|
Paciente con patología
pulmonar crónica |
92 a 95% |
|
Niños |
> 95% |
* Hasta las 8 semanas de vida postnatal y completar vascularización
retiniana.(Según las recomendaciones para el control de la saturación de
oxígeno óptima en prematuros aprobadas por el Grupo de Trabajo
Colaborativo Multicéntrico de Buenos Aires, octubre 2003).
ANEXO III. RELACIÓN ENTRE LA SATURACIÓN DE O2 Y LA PaO2
|
Saturación de oxígeno |
Presión arterial de
oxígeno (mmHg) |
|
100% |
677 |
|
98,4% |
100 |
|
95% |
80 |
|
90% |
59 |
|
80% |
48 |
|
73% |
40 |
|
60% |
30 |
|
50% |
26 |
|
40% |
23 |
|
35% |
21 |
|
30% |
18 |
Tomado de Noguerol Casado y Seco González (referencia bibliográfica 6)
ANEXO IV
|
VALORES NORMALES DE LAS
CONSTANTES VITALES EN PEDIATRÍA |
|
EDAD |
FC |
FR |
TAS |
TAD |
TAM |
|
4 M |
85-175 |
20-40 |
55-115 |
30-70 |
38-85 |
|
4-8 M |
85-175 |
25-35 |
60-120 |
35-75 |
43-90 |
|
8-12 M |
75-155 |
20-30 |
65-125 |
40-80 |
48-95 |
|
12-18 M |
75-155 |
20-30 |
70-125 |
40-90 |
50-101 |
|
18-2 A |
70-150 |
20-30 |
70-125 |
40-90 |
50-101 |
|
| |